“Todo sigue igual”. La frase, repetida por los sindicatos médicos tras el último anuncio del Ministerio de Sanidad, resume el nuevo capítulo del largo conflicto en torno al Estatuto Marco. En apariencia, la noticia parecía abrir una vía de entendimiento: un acuerdo entre el Ministerio y el Foro de la Profesión Médica. Pero, a medida que se analizan los detalles, la sensación es otra. El choque entre Sanidad y los representantes de los facultativos no solo no se ha resuelto, sino que entra en una nueva fase de convivencia con el conflicto abierto y con la nueva huelga médica en el horizonte.
El Ministerio ha presentado el acuerdo con el Foro como un paso para encauzar la negociación con la profesión médica e, incluso, como un movimiento que podría contribuir a desconvocar la huelga nacional prevista para las próximas semanas. Sin embargo, desde los sindicatos que integran el Comité de Huelga la lectura es muy distinta. Aseguran que no hay cambios sustanciales y que el canal de negociación que consideran legítimo —el propio Comité— sigue sin activarse. De ahí la respuesta contundente: “Todo sigue igual”.
Desde Sanidad defienden que el entendimiento con el Foro evidencia que el diálogo con los médicos sigue abierto. Fuentes del Ministerio explican a Gaceta Médica que “el Comité de Huelga médico no han pedido ninguna reunión. Se llega a un acuerdo con el Foro médico, en el que participa CESM, para que quede claro que Sanidad sí que escucha a los médicos y que sí se está negociando con ellos, que hay un esfuerzo por parte del Ministerio”. La clave está, precisamente, en esa diferencia de canales: el Ministerio pone el foco en el Foro de la Profesión Médica como espacio de interlocución; los sindicatos, en cambio, reclaman que la negociación del conflicto laboral pase por el Comité de Huelga.
La paradoja es evidente. En el propio Foro participa la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), una de las organizaciones que integran ese mismo Comité de Huelga junto al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), el Sindicato Médico de Euskadi (SME), Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (OMEGA). Mientras tanto, el calendario de movilizaciones sigue en pie: la próxima huelga médica nacional está convocada del 16 al 20 de marzo, seguida de nuevos paros en abril, mayo y junio.
Acuerdo entre Sanidad y el Foro médico
El contenido del acuerdo tampoco es irrelevante. Según el Ministerio, incluye avances en cuestiones que forman parte de las demandas históricas del colectivo: mayor participación profesional en la negociación, reconocimiento de la penosidad asociada a las guardias —con un complemento adicional vinculado a la nocturnidad—, cambios en la clasificación profesional adaptados al Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES) o el estudio de la jubilación anticipada en determinadas actividades sanitarias. Además, Sanidad plantea revisar de forma integral la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias para actualizar la clasificación funcional y profesional de las categorías sanitarias.
Muchas de estas propuestas encajan, al menos parcialmente, con las reivindicaciones del colectivo médico. Pero hay una línea roja que sigue intacta: el Estatuto propio para los médicos. Para los sindicatos, esta es una de las principales prioridades y un elemento central de la negociación. Sin embargo, no figura en el acuerdo alcanzado con el Foro. Y la posición del Ministerio tampoco ha variado. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha reiterado en numerosas ocasiones que no cree en un estatuto específico para los facultativos y defiende mantener un marco común para el conjunto de los profesionales sanitarios.
Ahí es donde el conflicto se enquista. Mientras el Ministerio plantea mejoras dentro del Estatuto Marco común, los sindicatos médicos siguen defendiendo un modelo diferenciado para su profesión. Dos visiones estructurales sobre cómo debe organizarse el sistema que, de momento, no parecen acercarse.
El resultado es un escenario peculiar: negociaciones abiertas en distintos espacios, propuestas sobre la mesa y, al mismo tiempo, una huelga nacional en marcha. El sistema sanitario entra así en una nueva fase de convivencia con el conflicto del Estatuto Marco, donde el diálogo continúa, pero sin señales claras de convergencia.
Y mientras tanto, el calendario avanza. La huelga se acerca y, al menos por ahora, ni el Ministerio ni el Comité de Huelga parecen haber encontrado el punto de encuentro. En palabras de los propios sindicatos, y pese a todo lo anunciado, “todo sigue igual”.