Recuperemos el tiempo perdido con el MIR de Urgencias y Emergencias

La especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, a punto de ver la luz, ya está envuelta en disputas entre administraciones

«Incluso haciéndolo todo bien, ya vamos tarde». Esta fue una de las afirmaciones que el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), Tato Vázquez, trasladó a este medio en relación con la creación de la nueva —y tan esperada— especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, que verá la luz en la próxima convocatoria del MIR.

Una solución que resulta tan evidente como necesaria vuelve, una vez más, a generar polémica. La causa: la falta de previsión, la escasa voluntad de consenso y la ya crónica desconexión entre administraciones. Esta semana, el Ministerio de Sanidad ha anunciado la intención de ofertar 86 plazas MIR para esta nueva especialidad. Sin embargo, lejos de celebrarse, la decisión ha encendido el malestar de algunas comunidades autónomas.

La Comunidad de Madrid, por ejemplo, había solicitado 61 plazas, pero Sanidad solo ha aprobado 11. Ante esta notable rebaja, la consejera de Sanidad madrileña, Fátima Matute, ha sido tajante: «No vamos a aceptar recortes ni disminuciones en la oferta de plazas para especialistas, especialmente cuando sufrimos un grave déficit de profesionales sanitarios».

Más allá del cruce político, lo cierto es que «ya vamos tarde«. Según cálculos de SEMES, España necesitará entre 500 y 700 especialistas en Urgencias para cubrir las necesidades del sistema sanitario entre 2023 y 2035. Aunque la especialidad se pondrá en marcha formalmente en 2026, el primer año será un piloto para verificar que el modelo formativo funciona, con una implantación progresiva.

El plan contempla que las primeras plazas MIR se oferten en 2026 y que el número crezca gradualmente hasta alcanzar ese umbral de 500-700 plazas. Sin embargo, el propio Informe de necesidad de médicos especialistas en España 2023-2035, del Ministerio de Sanidad, advierte que a partir de 2029 comenzará un déficit estructural de médicos, con una brecha estimada del 10% anual. Y los primeros especialistas en Urgencias no terminarán su residencia hasta 2032.

Una vez más, aflora el gran problema estructural del sistema sanitario: la falta de profesionales. Y, pese a que las advertencias llevan años sobre la mesa y las organizaciones han alertado reiteradamente de las consecuencias de la inacción, el tiempo pasa… y, como siempre, acaba pillando el toro.

Por eso, incluso si todo sale bien, incluso si no hay bloqueos políticos ni trabas administrativas, el tiempo ya juega en contra. La urgencia no es solo médica; también es política y estratégica. Porque sí: ya vamos tarde.


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