La especialización juega un papel decisivo en el manejo de la espasticidad

Tribuna por Raquel Cutillas, jefa asociada del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid

Cuando un músculo de nuestro cuerpo se convierte en un obstáculo para caminar, vestirse o, incluso, para dar un abrazo a un ser querido, no hablamos solo de una limitación física, sino también de una barrera en la autonomía, la autoestima y en la posibilidad de llevar una vida con la mayor normalidad posible. Este es el desafío diario de los pacientes con espasticidad, un signo clínico que se produce tras un trastorno o lesión del sistema nervioso central y que aumenta el tono muscular, es decir, los músculos se mantienen tensos y rígidos de forma involuntaria.

Raquel Cutillas, jefa asociada del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Sin embargo, la espasticidad no siempre se manifiesta con la misma intensidad, sino que varía según la severidad de la patología. En consulta vemos tanto personas con una leve rigidez como otros casos en los que cualquier movimiento les resulta doloroso y muy limitado. Cada paciente presenta la espasticidad de forma distinta, con patrones que evolucionan y objetivos terapéuticos diferentes en cada caso. Esto nos obliga a los profesionales de la rehabilitación a adaptar y revisar nuestro enfoque clínico y nuestras decisiones en función de la evolución funcional de cada paciente. Algo que, verdaderamente, supone para nosotros un gran reto.

Es aquí donde la formación a profesionales y la especialización como la de los Centros de Excelencia en espasticidad adquieren un papel crucial para mejorar la vida de los pacientes. Estos centros son mucho más que meras estructuras asistenciales, son un espacio de actualización y excelencia clínica. En ellos impartimos formaciones para impulsar el conocimiento de los profesionales de la salud, proporcionando acceso a las técnicas más avanzadas en el manejo de la espasticidad, las últimas investigaciones y compartimos prácticas basadas en la evidencia. Gracias a estas formaciones, podemos ser capaces de elaborar diagnósticos más precisos y tratamientos más eficaces, lo que repercute directamente en la calidad de vida de los pacientes a los que atendemos.

El último programa de especialización del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz se centra en la ecolocalización, una herramienta cada vez más necesaria a la hora de abordar esta condición. Se trata de una técnica que nos permite observar la musculatura afectada y valorar de forma más precisa su comportamiento, asegurando un manejo terapéutico con mayor rigor.

En definitiva, apostar por estos Centros de Excelencia en el manejo de la espasticidad no es un lujo, sino una necesidad. Podemos conseguir que esta condición se convierta en un problema tratable y no en un destino irreversible. Pero, para ello, necesitamos comprometernos con la excelencia clínica y, como profesionales de la rehabilitación, tenemos esa responsabilidad de impulsar este modelo con el fin de situar al paciente, su funcionalidad y su autonomía, en el centro del tratamiento para ayudarle a recuperar, en la medida de lo posible, su libertad de movimiento y su calidad de vida.

Tribuna por Raquel Cutillas, jefa asociada del Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.