Una Ley para una Salud Pública Resiliente: la Agencia Estatal de Salud Pública como Pilar Estratégico

Tribuna por Juan Jorge González Armengol, presidente de la Fundación de Urgencias, SEMES

Juan Jorge González Armengol

La reciente aprobación de la Ley por la que se crea la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) marca un punto de inflexión en el fortalecimiento institucional de la salud pública en España. Esta agencia nace no solo como una reacción a las lecciones aprendidas tras la pandemia de COVID-19, sino como una herramienta estratégica de anticipación, coordinación y resiliencia sanitaria, en coherencia con las directrices europeas en materia de seguridad y prevención de riesgos.

La AESAP, adscrita al Ministerio de Sanidad, está diseñada para liderar las políticas técnicas en materia de vigilancia epidemiológica, inteligencia sanitaria, respuesta ante emergencias y preparación frente a amenazas sanitarias, entre otros muchos aspectos. Tal como recoge la exposición de motivos de la ley, su creación responde a una necesidad compartida por numerosos países europeos: dotarse de estructuras ágiles, autónomas y técnicamente independientes capaces de actuar antes, durante y después de las crisis sanitarias.

Este desarrollo legislativo se alinea con el nuevo paradigma de seguridad de la Unión Europea, plasmado en documentos clave como el Informe Letta (2024), el Informe Draghi (2023) y el Libro Blanco sobre la Defensa Europea (2025). Todos ellos insisten en que la seguridad europea debe incluir la dimensión sanitaria como una parte esencial de la resiliencia común. En particular, Letta defendió la consolidación de un “mercado común para la seguridad”, que incluya la industria sanitaria y de emergencias, mientras que Draghi urgió a invertir en capacidades estratégicas que reduzcan la dependencia exterior, tanto en medicamentos como en infraestructuras de salud pública.

Además, la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 ya había señalado explícitamente a las pandemias como una amenaza prioritaria, recomendando una modernización urgente del sistema de vigilancia y de los mecanismos de respuesta. En ese contexto, la AESAP no solo contribuirá a la vigilancia de enfermedades transmisibles, sino también al análisis de los determinantes sociales de la salud,
los factores ambientales y las amenazas NBQ (nucleares, biológicas y químicas)
, adoptando el enfoque integral de «One Health».

En el plano operativo, la eficacia de esta agencia dependerá de su coordinación con los sistemas de protección civil y los servicios de urgencias y emergencias sanitarias. España ha desarrollado en las últimas décadas una capacidad de respuesta destacada frente a catástrofes: desde el terremoto de Lorca, la nevada por Filomena, hasta la erupción del volcán en La Palma o la reciente pandemia, la coordinación entre salud pública, emergencias médicas y protección civil ha sido esencial para mitigar daños y salvar vidas. La creación de la AESAP busca fortalecer ese engranaje, introduciendo capacidad científica, tecnológica y de previsión en el sistema.

También se subraya la conexión de la AESAP con los mecanismos europeos como HERA (Autoridad de Preparación y Respuesta Sanitaria) y el Mecanismo de Protección Civil de la UE, incluyendo rescEU. Esto permitirá a España integrarse mejor en las redes europeas de alerta temprana, intercambio de datos e intervención rápida, especialmente relevante en un contexto de riesgos globales interconectados.

Desde el punto de vista económico, la inversión en esta agencia no debe verse como un gasto, sino como una inversión estratégica de alto retorno. Como subraya la propia Comisión Europea, cada euro invertido en prevención puede ahorrar hasta siete euros en reconstrucción y mitigación. España, que históricamente ha invertido menos que otros socios europeos en preparación sanitaria, está ahora en proceso de revertir esa tendencia, modernizando su gobernanza en salud pública con una estructura que permitirá respuestas más rápidas, coordinadas y basadas en evidencia científica.

En definitiva, la AESAP no es solo un instrumento técnico, sino una pieza clave en la arquitectura de seguridad del país y de Europa. Su éxito dependerá de su independencia, su capacidad para atraer talento, y su integración efectiva con los servicios asistenciales, emergencias y protección civil. Su misión: anticipar lo inesperado, proteger la salud de todos y fortalecer la resiliencia colectiva frente a las crisis del siglo XXI.


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