El reto del Alzheimer en una sociedad que envejece: esperanzas concretas y avances en la investigación

Tribuna por Mª Ángeles Pérez, Gerente de CIEN

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Mª Ángeles Pérez, gerente de CIEN.

El hecho de que España, después de Japón, sea el país con la esperanza de vida más alta del planeta despierta sentimientos encontrados.

Según los datos preliminares de 2023 de Eurostat, España, con 84 años, se sitúa como el país de la Unión Europea con la esperanza de vida más alta. Simultáneamente, nuestro país enfrenta un desafío acuciante vinculado con esa mayor esperanza de vida, el envejecimiento de la población.

Los datos son elocuentes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, la proporción de mayores de 80 años casi se duplicó entre 2001 y 2020, y los mayores de 65 años representan más del 20 % de la población.

Pero esa noticia, por la que deberíamos congratularnos como sociedad, trae aparejada un gran aumento de las enfermedades neurodegenerativas, entre las que destaca el Alzheimer.

Esta enfermedad, además de afectar a quienes la padecen, tiene repercusiones devastadoras en las familias y en el tejido social y sanitario. Los cuidados prolongados, el desgaste emocional y las consecuencias económicas suman unas cantidades que, según las fuentes, ronda los 40.000 € anuales por enfermo.

Ante la escalada de esta patología, la investigación es la herramienta de que disponemos como sociedad para continuar desarrollando mejores tratamientos, conseguir diagnósticos tempranos más precisos y, en última instancia, encontrar una cura.

Avances en neuroimagen, biomarcadores y nuevos fármacos

La investigación sobre el Alzheimer ha avanzado considerablemente en los últimos años, especialmente en biomarcadores y neuroimagen, áreas en las que España destaca.

Ya contamos con biomarcadores capaces de detectar, a través de análisis de sangre más precisos, los depósitos cerebrales de beta-amiloide y tau, proteínas características de la enfermedad.

Los avances en neuroimagen proporcionan imágenes detalladas del cerebro y de sus anomalías, esenciales como indicadores tempranos del Alzheimer o de su progresión. Esta capacidad de observación se ha visto reforzada en los últimos años con equipos de resonancia magnética más potentes y con inteligencia artificial aplicada al análisis.

Estos avances nos están permitiendo identificar la enfermedad en sus fases más tempranas, incluso antes de que aparezcan los síntomas clínicos, lo cual es clave para intervenir de manera más efectiva.

Si a esto sumamos que, por primera vez en décadas, se han aprobado o están en proceso de aprobación nuevos fármacos capaces de retrasar los efectos de la enfermedad, podemos ver que se abre una ventana esperanzadora.

La importancia de la investigación en un país con una población envejecida

El aumento de la esperanza de vida en España es un logro, pero también debe hacernos reflexionar como sociedad respecto de nuestras prioridades y recursos. Si en 2050, como se estima, más del 30% de la población española superará los 65 años, entonces la investigación científica debe ser una prioridad para las administraciones.

En CIEN (Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas), dependiente del Instituto de Salud Carlos III y con financiación de la Fundación Reina Sofía, trabajamos desde 2007 con proyectos centrados en la detección precoz del Alzheimer, en colaboración con centros de referencia a nivel internacional y nacional.

Intentamos desentrañar los mecanismos subyacentes de la enfermedad, mejorar los métodos de diagnóstico y contribuir a desarrollar terapias innovadoras. Para ello, entendemos que ciencia, sociedad, políticas públicas y colaboración público-privada son inseparables. Una enfermedad con un marcado componente social como el Alzheimer demanda un enfoque que integre a las personas, las instituciones, la investigación biomédica y las políticas públicas. En este sentido, la creación de redes de apoyo a los cuidadores, la sensibilización pública sobre la enfermedad y la promoción de estilos de vida saludables son componentes críticos de nuestro proyecto. La identificación temprana, los avances en neuroimagen y biomarcadores, así como la inversión en investigación, están consolidando una base para futuros tratamientos, más efectivos y personalizados, una plataforma que permita lograr entre todos, en un futuro esperemos no lejano, que el Alzheimer sea una enfermedad del pasado.