Retos en el diagnóstico de la HP en España

Tribuna por Isabel Blanco del Servicio de Neumología en el Hospital Clinic de Barcelona (CSUR) y moderadora de AOPH Meeting.

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Isabel Blanco del Servicio de Neumología en el Hospital Clinic de Barcelona (CSUR) y moderadora de AOPH Meeting.

A pesar de los esfuerzos que venimos haciendo para dar a conocer la hipertensión pulmonar (HP) y sus características, lo cierto es que su detección sigue siendo tardía y los pacientes suelen ser diagnosticados en fases avanzadas de la enfermedad, en clase funcional III.
Es por ello que, durante el encuentro “AOPH Meeting”, diferentes expertos de España y Portugal hemos puesto en valor la importancia de definir una estrategia pronóstica en el diagnóstico y seguimiento de la HP. Este método nos permitirá evaluar su gravedad, determinar un tratamiento adecuado y prever el pronóstico a largo plazo.

La HP es una enfermedad grave y potencialmente mortal. Presenta síntomas inespecíficos similares a los de otras enfermedades y requiere la realización de pruebas especializadas para confirmar el diagnóstico, como el cateterismo cardíaco derecho.
De este modo, debemos garantizar el acceso y el uso adecuado de estas pruebas por parte de los médicos para conseguir un diagnóstico temprano. Los parámetros más relevantes a los que debemos prestar atención son los datos hemodinámicos (incluyendo gasto cardiaco e índice cardiaco, volumen sistólico, SvO2 y PAD), función del ventrículo derecho (tanto ecocardiográficamente como de la resonancia magnética cardiaca), tolerancia al esfuerzo (en base a la distancia en el 6MWT y parámetros de la prueba de esfuerzo incremental) y los biomarcadores (NT proBNP). También es importante considerar la respuesta al tratamiento y la presencia de efectos secundarios, la situación clínica del paciente y el trasplante pulmonar.

Atención multidisciplinar

Además de la necesidad de acelerar el proceso de diagnóstico, otro de los retos más desafiantes es lograr una atención multidisciplinar coordinada. Sin duda, la estratificación de riesgo y el manejo de estos pacientes deben realizarse en colaboración con un equipo multidisciplinar de expertos formado por neumólogos, cardiólogos, radiólogos y otros especialistas que puedan verse involucrados en el abordaje de la patología. Asimismo, el acceso a los tratamientos es todavía una tarea pendiente, ya que su disponibilidad varía en función de cada región y de cada sistema de salud.

Todo ello se asienta sobre una clave principal sin la que nada de esto tendría sentido, que es la importancia de la investigación. Esta debe ser constante y continuada para contribuir a una mayor y mejor comprensión de la enfermedad, así como para favorecer el desarrollo de nuevas terapias. En definitiva, los expertos debemos mantenernos actualizados sobre los avances en la investigación para aplicarlos en nuestra práctica clínica, con el objetivo final de mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.


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