«Un 31,4% de los médicos están desmotivados, quemados, agotados y deprimidos, lo que les puede llevar al suicidio»

Durante la sesión de la Comisión de Sanidad del Senado relativa a la prevención del suicidio, el psicólogo clínico y catedrático Juan Ignacio Capafons, defendió a las personas que padecen impulsos suicidas, dejando claro que "nadie quiere morirse, lo que quiere es dejar de sufrir"

La sesión de la Comisión de Sanidad del Senado celebrada hoy ha puesto de manifiesto una realidad alarmante: la salud mental en España sigue siendo una crisis que afecta a amplios sectores de la población, especialmente a quienes trabajan en el sistema sanitario. Diversos expertos han compartido sus diagnósticos y propuestas, alertando sobre la alta prevalencia de trastornos mentales, la relación directa con las tasas de suicidio y la necesidad urgente de políticas integrales.

El psicólogo clínico y catedrático Juan Ignacio Capafons Bonet abrió su intervención afirmando que «el suicidio es como la bancarrota de cuando hemos perdido todo«. A ello, Capafons añadió que «nadie quiere morirse, lo que quiere es dejar de sufrir«, y subrayó que «la conducta suicida es interna y oculta, lo que dificulta su prevención». También, explicó que «las redes sociales pueden convertirse en una herramienta perversa que incrementa conductas suicidas, especialmente en adolescentes». Asimismo, destacó que «la soledad, la ausencia de recursos y problemas legales son potenciadores sociales que aumentan el riesgo«.

Continuando con su intervención, Capafons defendió la necesidad de «usar bien los recursos, no solo pedir más sin demostrar su utilidad», y apuntó a la importancia de «profundizar en el origen del sufrimiento para mejorar la detección y prevención». A su vez, el psicólogo clínico apuntó que «la predicción del suicidio es muy compleja, pero es esencial avanzar hacia instrumentos válidos y fiables«. También, Capafons explicó que «hay avances en terapias psicológicas que fomentan la aceptación y la resiliencia, mostrando esperanza en la recuperación«.

La profesora titular de Dermatología Aurora Guerra Tapia señaló que «al menos un tercio de la población presenta algún trastorno mental, y esta cifra aumenta con la edad«. Además, alertó de que «los médicos, en un 31,4%, están desmotivados, quemados, agotados y deprimidos, y eso puede llevar al suicidio«. A ello, añadió que «los pacientes con enfermedades cutáneas visibles tienen hasta un 30% más trastornos emocionales que la población general«, y que «estos trastornos pueden derivar en ideación y conducta suicida». Por otra parte, Guerra subrayó que «el mayor enemigo del suicidio es el silencio», por lo que «romper el estigma es fundamental para la prevención».

Al ser experta en ello, Guerra también alertó de que «algunos medicamentos dermatológicos pueden favorecer la ideación suicida«, y abogó por «una formación amplia y específica en salud mental para todos los profesionales sanitarios». Por otro lado, enfatizó la necesidad de «utilizar medios audiovisuales y redes sociales para informar a la población y desmontar bulos«. Además, destacó que «las personas que solo valoran su físico son especialmente vulnerables ante problemas de salud mental«.

El director asistencial de los Servicios de Salud Mental y Adicciones en Gestión de Servicios Sanitarios (GSS) de Lleida, Jordi Blanch Andreu, y la médico y gerente de la Asociación Aragonesa Pro Salud Mental (ASAPME), Ana López Trenco, ofrecieron una visión conjunta centrada en los trastornos mentales graves y su atención integral. Blanch explicó que «los trastornos mentales graves requieren una atención especializada, multidisciplinar y coordinada», y reconoció que «faltan datos poblacionales fiables para planificar adecuadamente los recursos«. A ello, el director asistencial añadió que «la integración de redes y la colaboración entre sectores son claves para una atención eficaz y sostenible«.

Por su parte, Ana López declaró que «no basta con diagnosticar, hay que garantizar la dignidad y calidad de vida de las personas con trastornos mentales graves». A su vez, López reclamó «la inclusión laboral y la autonomía económica como pilares fundamentales para su integración social». También, alertó que «la fragmentación actual de servicios genera itinerarios insatisfactorios para pacientes y familiares», dejando claro a los senadores que el suicidio «es un imperativo ético y humano, no solo un problema sanitario«.

La sesión concluyó con un llamamiento a «convertir planes y discursos en acciones concretas y sostenibles» por parte de ambos comparecientes, a la par que enfatizaron en la importancia de la «colaboración multisectorial para avanzar hacia un sistema de salud mental más humano, eficiente e inclusivo». En este sentido, los expertos coincidieron en que solo así se podrán prevenir «tragedias evitables» para poder llegar a «ofrecer una vida digna a todas las personas afectadas».


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