El presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, Agustín Santos Maraver, ha defendido que hay que asegurar “elementos finalistas de financiación” en las transferencias a las comunidades autónomas para evitar desigualdades territoriales y conseguir un “acceso igualitario y universal” a la cartera de servicios.
En una entrevista concedida al portal informativo de la Organización Médica Colegial (OMC), 'Médicos y Pacientes', el diputado de Sumar y ex Representante Permanente de España ante Naciones Unidas ha resumido las líneas de actuación de la Comisión de Sanidad para la presente legislatura. Así, ha destacado que es “imprescindible” asegurar “elementos finalistas de financiación sobre la base de carteras de servicios homogéneas y protocolos terapéuticos que eviten desigualdades territoriales”.
En ese sentido, Santos Maraver ha lamentado que la Ley 15/97 se ha convertido en “un motor de tensión y de desigualdad”. Por eso, junto a las transferencias de competencias para la gestión cercana de la sanidad, ha abogado por la existencia de “un modelo consensuado que refuerce la universalidad del sistema público”.
Una de las grandes demandas de los profesionales sanitarios desde hace años es un pacto de Estado por la Sanidad. Preguntado por ese consenso, Agustín Santos ha señalado que “el objetivo debe ser un pacto de estado y un pacto social sobre la base de la defensa de la sanidad pública, su universalidad y la ampliación de su cartera de servicios”. Asimismo, ha concretado que el consenso necesario hay que construirlo "mediante el diálogo y siendo conscientes de los intereses en juego".
Así, ha asegurado que el marco jurídico actual “necesita una puesta a punto” para responder a los retos de “la salud mental, la salud ambiental, la atención primaria, los salarios y las condiciones de trabajo de nuestros profesionales, el desarrollo de una industria farmacéutica pública, así como la creación del Instituto de Salud Pública”.
Durante la entrevista, Santos Maraver ha recordado que la pandemia “ha puesto en evidencia las limitaciones e infrafinanciación” de la sanidad pública y la “necesidad de una puesta al día de nuestro modelo descentralizado”. Entre sus tareas como presidente de la Comisión de Sanidad, ha apostado por “alentar un espacio para estos debates, desarrollar consensos para las reformas y mantener un diálogo permanente” con los distintos actores involucrados.
Sobre si debería salir de la Comisión de Sanidad un consenso acerca del porcentaje de PIB destinado a sanidad, Santos ha asumido que “hay margen, sin duda, para seguir ampliando el gasto en sanidad y hacerlo coherente con el conjunto de las políticas sociales públicas”. Además, ha abogado por que debe haber un consenso de que en sanidad no puede haber recortes, “aunque sí un esfuerzo continuo de racionalización”.
Atención Primaria
En cuanto a la Atención Primaria, el presidente de la Comisión ha afirmado que hay que “otorgarle la prioridad que tiene” y, con ese fin, “dedicarle los recursos y aumentar las plantillas para que los médicos y enfermeras de primaria tengan de entrada el tiempo suficiente para tratar a los pacientes sin tener que derivarlos a urgencias y se acaben colapsando nuestros hospitales y en vez de recortar las listas de espera, aumenten a todos los niveles”. Al respecto, ha concretado que aunque “se conocen las soluciones” a los males de la primera línea asistencial, “hay que superar los intereses particulares que las bloquean”.
Estos profesionales son los que en mayor medida acusan el llamado síndrome del burnout, o síndrome del trabajador quemado. Según datos de la Organización Médica Colegial, el 50 por ciento de los médicos están quemados. En este sentido, Santos ha señalado que “es imprescindible abordar de cara el problema” y construir un consenso sobre formación, plantillas, condiciones laborales, salarios, acompañamiento psicológico “que permita al Ministerio de Sanidad orientar y a las Comunidades ejecutar estos acuerdos”.
Sobre el Plan de Salud mental puesto en marcha por el Gobierno, Santos Maraver ha precisado que “hay que dar el tiempo suficiente para hacer un balance” porque, como es habitual en estos casos, “exigirá ensayos, pruebas y correcciones”. “Lo importante es el diálogo entre todos para hacerlos posibles y hacer un seguimiento científico sobre el que construir un consenso más amplio y preciso”, ha zanjado.