Andradas: «Nuestro objetivo es proteger frente al VRS a los mayores de 65 en los próximos años»

La directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid analiza, en una entrevista con Gaceta Médica, las nuevas estrategias para mejorar la vacunación entre los sanitarios y aborda el futuro encaje de la Agencia Estatal y las CCAA

Si habla Elena Andradas, hay que escuchar. La directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid es una de las voces más respetadas en lo referente a la prevención y promoción de la salud en España y, en una entrevista concedida a Gaceta Médica, hace balance de los temas que capitalizan las conversaciones en el sector, como pueden ser los resultados de la última campaña de la gripe, la reciente y pionera licitación de vacunas frente al VRS protagonizada por su región o el encaje de la futura Agencia Estatal de Salud Pública.

PREGUNTA. ¿Cómo ha ido la campaña de la gripe? ¿Está contenta con los resultados al compararlos con los objetivos marcados previamente? ¿Cómo se han comportado los colectivos tradicionalmente más reticentes?

RESPUESTA. Ha ido razonablemente bien. Se ha mantenido con unas coberturas muy similares a las de la campaña pasada. Hubiéramos querido crecer, pero nos hemos quedado prácticamente en los mismos niveles, excepto en la vacunación de gripe infantil en los niños sanos, que sí hemos logrado, con la colaboración de la Asociación Madrileña de Pediatría, aumentar la cobertura en 10 puntos porcentuales. Aún no hemos logrado el objetivo que nos marcamos, porque no hemos llegado al 50% de cobertura, pero realmente ha habido un cambio bastante significativo respecto a la campaña anterior.

En lo relativo a los mayores de 65 años, por su parte, hemos logrado una cobertura un punto inferior a la de la temporada anterior, de manera que de forma razonable entendemos que se mantiene ese nivel de cobertura. No obstante, seguimos con el punto crítico que supone la vacunación en los profesionales sanitarios. En este caso nos hemos mantenido en unos niveles similares a los de la campaña pasada, quizá hemos aumentado un punto porcentual, pero esto significa que estamos en un nivel bastante bastante estable y, por supuesto, inferior al que alcanzamos en la campaña 20-21. 

P. ¿Entre los profesionales, quiénes reaccionan mejor y peor frente a la vacunación? ¿Qué estrategias se van a poner en marcha para mejorar estos datos?

R. Encontramos que los facultativos, habitualmente, tienen niveles de cobertura superiores al 55% y, dentro de ellos, destacan positivamente algunas especialidades, como son Medicina Interna, Medicina Preventiva, Geriatría o Neumología. Sin embargo, en Atención Primaria todavía hay un margen de mejora importante.

Por otro lado, este año tratamos de marcarnos una hoja de ruta basada en el trabajo coordinado con las diferentes sociedades científicas con el objetivo de mejorar las coberturas de vacunación entre profesionales sanitarios. Hicimos una especie de manifiesto en el que participaron todas las sociedades de Medicina de Atención Familiar y Comunitaria, Enfermería, Medicina del Trabajo, Preventiva, Interna, Neumología, Cardiología… Pero quizá pusimos el foco en la importancia que tiene el papel ejemplarizante del profesional sanitario para proteger frente a la infección por estos virus en los entornos del tipo laboral.

Y, sinceramente, creo que tenemos que ser capaces de cambiar el objetivo. Yo creo que este año vamos a retomar esta relación de trabajo muy directa con las sociedades científicas con el fin de ser capaces de identificar las razones, ya que tenemos evidencias sobradas del impacto que tiene la vacunación de la gripe, tanto en los profesionales sanitarios como en el resto de la población. Sabemos perfectamente cómo la infección por el virus de la gripe aumenta la probabilidad del desarrollo de otras enfermedades, como por ejemplo las cardiovasculares; o cómo aumenta el riesgo de tener un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular agudo a la semana de haber padecido una gripe.

Por ello, creo que tenemos que hacer un enfoque que tenga en cuenta los resultados en salud que podemos lograr, que es algo que va mucho más allá de las complicaciones ligadas a la gripe. Tenemos que poner sobre la mesa los resultados en salud que podemos obtener si logramos aumentar las coberturas de vacunación en toda la población.

P. ¿Falta formación entre los sanitarios para mejorar estas coberturas?

R. Tenemos incluido en el contrato programa, entre otros indicadores que proponemos desde la Dirección General de Salud Pública, las coberturas de vacunación frente a la gripe de los profesionales sanitarios. Y no sé si realmente el peso que se le está dando a este tipo de objetivo tiene que ser revisado y aumentado.

Tenemos que ser capaces de mejorar, por ejemplo, en las coberturas de vacunación en personal de enfermería y en personal de enfermería de Atención Primaria. Estos profesionales son los que están más cerca de los pacientes en la vacunación, o sea, quien les está recomendando y administrando la vacunación. Por ello, creo que ahí tenemos pendiente un trabajo profundo. 

También tenemos que retomar algo que vinimos haciendo hasta hace poco tiempo, pero que en el último año lo dejamos de hacer. Me refiero al reconocimiento público de aquellos centros o aquellas unidades que destacan por el esfuerzo que hacen a la hora de tener las mejores coberturas posibles frente a la gripe en el personal sanitario. Creo que también vamos a darle una vuelta a este tema, porque, sinceramente, creo que tenemos que ser capaces de reconocer el trabajo bien hecho, las buenas prácticas.

P. Acaban de anunciar la compra de las 100.000 primeras dosis de la vacuna de VRS para inmunizar a los mayores en residencias. Van a ser pioneros.

R. Somos una Dirección General que está muy atenta siempre a la innovación que está por llegar. Y en ese sentido, nos vamos preparando con un trabajo y una colaboración muy directos con los laboratorios, porque necesitamos tener información de primera mano de los resultados que se van obteniendo en las diferentes fases y en los diferentes ensayos de las nuevas vacunas. Cabe recordar que creo que ya fuimos pioneros con la decisión de incorporar el anticuerpo monoclonal Nirsevimab en cuanto al impacto a nivel asistencial en urgencias pediátricas, consultas en Atención Primaria…. En aquel momento teníamos muy clara la responsabilidad de ser capaces de evaluar qué resultados ofreceremos a la hora de implementar estas políticas de prevención.

Para poder evaluar correctamente, es fundamental la vigilancia, el monitorizar desde el minuto uno los casos de enfermedad que se están produciendo por esos virus. Creo incluso que, en ese momento, ya planteamos a nivel del Ministerio que era importante no solamente hacer una vigilancia de la infección por Virus Respiratorio Sincitial (VRS) a nivel infantil, sino en todas las edades. Ya se vislumbraba la innovación en las nuevas vacunas que estaban siendo utilizadas en algunos países en los adultos. De manera que nosotros empezamos a monitorizar el nivel de la carga de enfermedad por VRS en los mayores y durante dos años hemos visto la consistencia del dato de las infecciones por virus respiratorio sincitial que provocan ingresos en nuestros hospitales: el 46% corresponde a personas que tienen 65 o más años de edad.

P. ¿Con todos estos elementos sobre la mesa, costó mucho la negociación presupuestaria?

R. Toda esta información técnica de la que hablo es importantísima cuando estamos preparando el anteproyecto de Presupuestos. Entonces pusimos sobre la mesa cómo los mayores ingresan en mayor medida en nuestros hospitales por la infección de VRS, así como la efectividad de la vacuna.

De esta manera y, aunque por supuesto hubo que negociar con datos sobre la mesa, el retorno que una comunidad como la nuestra obtiene a partir de una inversión en salud, como es un programa de vacunación frente a VRS, es muy importante. Vamos a tener un impacto, no solo en la salud de las personas mayores, que es algo importantísimo, sino que también se va a traducir a nivel asistencial. Vamos a reducir el número de ingresos entre personas mayores, así como las estancias medias de estos ingresos, que esto también hay que decirlo. A veces lo tratamos como algo banal, como un indicador más de gestión hospitalaria, pero va mucho más allá. Estos ingresos tienen un efecto directo en la salud de los más mayores al aumentar la probabilidad de deterioro, por ejemplo, cognitivo. Este hecho, a su vez, influirá directamente en una disminución de su autonomía e independencia y, por consiguiente, supondrá una mayor carga para el sistema sanitario.

P. ¿Tienen pensado ampliar la cobertura frente a VRS a otros grupos de edad?

R. Al estudiar en profundidad la población diana a vacunar, en la Comunidad de Madrid serían unas 750.000 personas. Eso es inabordable para hacerlo en la primera anualidad. De manera que tenemos que priorizar. Para ello tenemos muy en cuenta los últimos datos, que están siendo reconocidos incluso por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), y que exponen que la protección de algunas de estas vacunas se mantiene durante tres años.

Aunque el virus respiratorio sincitial realmente es estacional, esto nos abre la oportunidad de priorizar determinados segmentos de la población. Y hemos empezado dando prioridad a las personas mayores que están en residencias, porque sabemos que con mayor frecuencia requieren un ingreso hospitalario y porque, una vez que entra la infección en una residencia, es más fácil que pueda haber una transmisión y generar brotes de la enfermedad.

De esta forma, vamos a centrar ahí la vacunación del primer año, esas 100.000 primeras dosis cuyo contrato ya se está licitando. Pero vamos a ir consolidando año a año esta cobertura y abriéndola a otros grupos de población en la siguiente anualidad, la de 2026. Nuestro objetivo es ir cubriendo a toda la población diana, que tenemos perfectamente identificada, y que serían los mayores de 65 años en la Comunidad de Madrid. Esto ya lo hemos realizado de forma similar desde el año 2022 en otras patologías, como con la infección frente al virus del herpes zoster. También fuimos entonces pioneros en este programa de vacunación, que hemos ido abriendo a diferentes cohortes, y cuando finalice este año 2025, ya se habrá ofrecido la vacuna frente a este virus a todos los mayores de 65 años en la Comunidad de Madrid.

P. ¿Qué novedades se pueden contar de cara al calendario vacunal de las próximas campañas? ¿Dónde están especialmente atentos?

R. Lo que queremos, principalmente, es consolidar todos estos programas de los que hablo. En este sentido, queremos diferenciar la vacunación frente a VRS porque, aunque realmente es un virus con carácter estacional, igual que la gripe, dada la protección que produce a lo largo de como mínimo 2-3 años, podemos hacerlo.

Nosotros le damos mucha importancia a la vigilancia en Salud Pública, a monitorizar el estado de salud de la población, porque esto es lo que nos permite detectar que puede haber un problema y actuar. Y en este sentido, y aunque quizá sea menos mediático, estamos poniendo el foco en los casos importados de sarampión. Madrid es una región que recibe personas de muy diferentes países, algunos donde ni tan siquiera se vacunan frente al sarampión. Entonces ahí estamos muy vigilantes, trabajando estrechamente con el personal de Atención Primaria, identificando aquellos niños que tendrían que haber sido vacunados frente al sarampión y no lo están.

También estamos revisando, por ejemplo, cuál es nuestra situación frente a hepatitis A, porque estamos observando en los últimos años, desde finales del año 2024, un incremento en un perfil epidemiológico muy concreto, relacionado con el contexto de relaciones sexuales. En cuanto al Virus del Papiloma Humano, desde el año 2024 comenzamos a hacer una captación. Además de vacunar a los chicos de 12 años, abrimos una captación activa de los chicos entre 13 a los 18 años que va muy bien. Tenemos coberturas ya muy próximas al 80% y nos estamos planteando, una vez que consigamos consolidar esta captación, posiblemente aumentar la edad de vacunación en los chicos. Pero todavía no tenemos definida esa edad.

P. ¿Qué saben del Real Decreto de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias que ultima el Ministerio?

R. Desde que se aprueba el Real Decreto de Vigilancia en Salud Pública por parte de la Administración del Estado hemos tenido la oportunidad de conocer algunos borradores de reales decretos que están ahí pendientes. Creo que hay que actualizar el Real Decreto de Vigilancia de los diferentes sistemas que componen la vigilancia en salud pública: enfermedades transmisibles, enfermedades no transmisibles, sanidad ambiental, salud laboral…

También hemos conocido un borrador del Plan de Preparación y Respuesta frente a Amenazas de Salud Pública. Nosotros facilitamos nuestra opinión porque no estábamos alineados con alguno de los aspectos que contemplaba ese borrador. No sabemos en este momento en qué punto de tramitación está. Lo que sucede es que nosotros, en la Comunidad de Madrid, estamos avanzando en nuestro propio Plan de Preparación y Respuesta frente a amenazas de Salud Pública. Tenemos ya la propuesta muy avanzada, terminando de coordinarla con la parte más asistencial, con el Servicio Madrileño de Salud.

Sería muy importante en este punto conocer cuál es el criterio que va a tener la Administración del Estado respecto a la reserva estratégica nacional, porque nosotros, en una comunidad como esta, necesitamos también tener nuestra reserva estratégica, que siempre tiene que ser complementaria, ya que no podemos hacer lo mismo en ambos lugares. Pero tampoco lo sabemos, tampoco tenemos ninguna información.

P. ¿Cómo afrontan, en este sentido, la preparación frente a esas nuevas amenazas, como podría ser la gripe aviar?

R. Trabajamos de forma muy transversal y coordinada con nuestra Consejería de Medio Ambiente y Agricultura, de manera que tenemos muy claro cuál es el mapa de granjas de la Comunidad.

Estamos muy atentos también a la utilización de esta vacuna frente a la gripe aviar por parte de algunos países escandinavos, porque entendemos que podría ser también un aspecto a valorar administrársela al personal de estas explotaciones. Creo que sería interesante empezar a valorar en qué medida sería de interés utilizar esta vacuna precisamente para proteger también a estos trabajadores.

P. El Ministerio espera que la Agencia Estatal de Salud Pública tenga el visto bueno del Congreso, tras el varapalo de hace unos meses, en el corto plazo ¿Qué encaje debe tener la futura Agencia con las comunidades autónomas?

R. En este momento tenemos un anteproyecto de ley que es bastante sintético, podríamos decir. Creo que es importante conocer más información sobre el papel y las funciones que va a tener esta Agencia: si realmente va a ser un órgano asesor científico-técnico o va a ser algo más y, fundamentalmente, cómo se va a coordinar con el modelo de gobernanza que tenemos ahora mismo en el Sistema Nacional de Salud. Tenemos estructuras como el Pleno del Consejo Interterritorial, distintas comisiones técnicas, la Comisión de Salud Pública, ponencias…. pero todavía no sabemos muy bien cómo va a encajar la Agencia y la coordinación con las comunidades. Lo que, sin embargo, sí está claro es que donde habitualmente se detectan los riesgos para la salud y las amenazas, donde se da la alarma de que algo inesperado está sucediendo, es a nivel territorial, a nivel local.

¿Cómo se van a preservar esas competencias que tenemos las comunidades autónomas como autoridad sanitaria en la gestión y en la detección de amenazas? ¿Y en la gestión de esas crisis? También hay que ver qué papel va a tener el Ministerio. Por todo ello, creo que nos falta todavía un poquito de información para ver cómo va cuadrando este puzle.


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