Manual para combatir a los antivacunas: «Salud Pública tiene que educar a la población»

Los expertos señalan que medidas como informar a la población, involucrar a las comunidades locales o frenar discursos políticos ambivalentes pueden ser herramientas muy útiles

El movimiento antivacunas lleva mucho tiempo presente en la sociedad, pero dependiendo del país tiene más o menos presencia. No obstante, en los últimos tiempos estamos asistiendo, especialmente después de la pandemia de COVID-19 a la reactivación de algunos de estos grupos, que aprovechan cualquier excusa para generar desconfianza en una de las herramientas más eficaces que existen en materia de Salud Pública.

«En Francia existen desde hace mucho tiempo y en España se activó hace 20 años. Pero, sinceramente, las tasas de vacunación en nuestro país son muy buenas«, asegura a este medio la investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), Silvia de Sanjosé.

«Desgraciadamente estas actitudes muchas veces vienen motivadas por presiones e intereses políticos», explica la experta. Sanjosé declara que hay personas que pueden tener dudas sobre una intervención y, por otro lado está el fenómeno antivacunas: «Este movimiento está vinculado a los cambios políticos que se están viviendo en Europa, en un mundo bastante turbulento, lo mejor es estar preparados por si resurgen esta tendencia de forma masiva».

La investigadora ha escuchado en varias ocasiones de organismo de la Salud Pública que en algún momento determinado se pueden disparar los grupos antivacunas: «La única forma que hay para combatirlo es reforzar la información, la educación y explicar a la población por qué se deben vacunar. Las personas pueden tener dudas sobre las vacunas y está dentro de las obligaciones de la salud pública tiene de informarles», concluye la experta.

Discursos polémicos

Cruzando el océano Atlántico se puede observar cómo el fenómeno antivacunas se está acentuando. Desde que Donald Trump ha llegado a la presidencia de Estados Unidos en su segunda legislatura, los cambios no se han hecho esperar, sobre todo después del nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud y Servicios Humanos, un político que se ha declarado antivacunas.

La investigadora declara que ya se están observando dichas consecuencias: «Desde hace poco EEUU sufre un brote de sarampión en Texas y Kennedy ha recomendado aceite de hígado de bacalao para curarlo, un método poco ortodoxo y para nada científico». Según el New York Times, este brote se ha extendido sobre todo por Gaines y ha infectado a más de 200 personas y ha matado a un niño, suceso que no sucedía en el país desde hace diez años.

Además, el secretario de salud no ha recomendado la vacunación con la contundencia necesaria -considera que es una decisión personal- y asegura que las lesiones provocadas por la vacuna son muy frecuentes. Por otro lado, aseguró que la inmunidad natural contra el sarampión, que se adquiere a través de la infección, de alguna manera también protegía contra el cáncer y las enfermedades cardiacas, una afirmación que no está sustentada por investigaciones.

Según la experta, las consecuencias de un parón en la vacunación son bastante significativas: «Cuando paramos la práctica de la vacunación infantil de enfermedades que son altamente contagiosas, vemos que se disparan los casos». Sanjosé explica que en España ha sucedido que algún grupo antivacunas no ha vacunado a sus hijos o así mismos, pero después un juez les ha obligado a vacunarse «por el bien de la salud pública». «A nivel individual se puede decidir lo que quiera, pero cuando afecta a las personas de tú alrededor, hay que controlar y vigilar. En mi opinión, hay que tomar acciones cuando una persona decide poner en riesgo la población», concluye la investigadora

«Involucrar a las comunidades»

En las X Jornadas de Actualización en Gripe, organizadas por CSL Seqirus a finales de febrero en Madrid, se trató este mismo tema en una de las mesas y uno de sus ponentes, Dean Linzey, Senior Lead for IPC, Adult Social Care and Public Health en el Hammersmith and Fulham Council de Londres, insistió en que la vacunación en su país «ha caído» y le resulta «ilógico», dado que «cada 10 segundos se salva una vida gracias a las vacunas«. Según Linzey, la creencia en las vacunas está cayendo y en las redes sociales cada vez hay más «voces» antivacunas y menos provacunas. Además, el experto profundizó en conocer algo más sobre los motivos por los que la población es más reticente a vacunarse en la actualidad.

Por su parte, Elizabeth Ai Ming Naylor, head of health protection y adult social care and Public Health en el Hammersmith and Fulham Council de Londres señaló igualmente que «las cifras son preocupantes». Ai Ming Naylor concuerda con la investigadora de ISGlobal: hay que potenciar la comunicación, trabajar con los líderes locales en lugar de trabajar con los canales clásicos, «hay que involucrar a las comunidades y crear confianza para cubrir sus necesidades sanitarias». Además, ha relatado que hay que seguir innovando, garantizar el acceso a las vacunas y dar mensajes claros a la población y atacar la desinformación con campañas de concienciación.


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