Las agresiones a profesionales sanitarios aumentan en el último año y las principales víctimas son las mujeres. En el Día Europeo Contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se celebra cada 12 de marzo, el Ministerio del Interior ha hecho balance de las agresiones sufridas por médicos, enfermeras, personal administrativo y otros profesionales del ámbito sanitario. En concreto, en 2023 se denunciaron 659 agresiones en comisarias de la Policía Nacional o cuarteles de la Guardia Civil, un 0,9 por ciento más que el año anterior, y se produjeron 303 detenciones relacionadas con estos incidentes.
Pero esas cifras se disparan si se tienen en cuenta el registro total de agresiones comunicadas, pero no necesariamente denunciadas. Según el Informe de agresiones a profesionales del SNS de 2022, elaborado por el Ministerio de Sanidad, durante ese año se notificaron un total de 13.210 agresiones, casi cinco puntos más con respecto a 2021. El dato parcial de 2023, con información de diez comunidades autónomas, ya que aún se están recabando del resto, es de 9.398 agresiones. Desde el Ministerio han recalcado que muchas de las agresiones siguen sin ser comunicadas y, mucho menos, denunciadas, por lo que los datos que se muestran en estos informes "sólo muestran una parte de la realidad".
En cualquier caso, durante la segunda edición de las ‘Jornadas de Prevención de Agresiones a profesionales sanitarios’, el jefe de Servicio del Ministerio del Interior, Javier Ramírez, ha informado que los datos de agresiones “aumentan año tras año”, lo que hace pensar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que “han aflorado casos que antes no se denunciaban”. De los 659 hechos denunciados en 2023, una parte importante de las agresiones se produjeron en los primeros meses del año.
En cuanto al perfil de la víctima, las mujeres fueron el principal objetivo. En concreto, el 58 por ciento fueron mujeres, un dato que, según ha señalado Ramírez, “confirma la tendencia de los últimos años”. Estas agresiones están dirigidas, sobre todo, hacia profesionales sanitarios de entre 41 y 50 años, y en su mayoría son amenazas, en el 44 por ciento de los casos; mientras que el 13,2 por ciento son lesiones. Andalucía fue la comunidad autónoma con mayor número de agresiones registradas, con un total de 240, por encima de la Comunidad Valenciana (96) y Canarias (55).
Las agresiones se produjeron, fundamentalmente, entre semana y en horario de mañana, “que es la de mayor afluencia de atención al público que se muestra en los centros de salud”, tal y como ha señalado el jefe de Servicio del Ministerio del Interior. “Las agresiones a los profesionales sanitarios constituyen un grave problema que genera importantes consecuencias”, ha criticado Ramírez en su intervención, quien ha destacado que, en los últimos años, se está dando la importancia que merece “dotándole de visibilidad” y ha subrayado el trabajado conjunto y coordinado de todos los actores de la Administración.
Además, ha recordado que la aplicación AlertCops incorpora un botón SOS para reforzar la protección del personal sanitario. Este botón permite, ante una situación de riesgo, enviar una alerta urgente al centro policial más cercano junto con su posición, así como una grabación de 10 segundos de audio de lo que está pasando. Para ello, el profesional sanitario sólo tiene que pulsar este botón repetidamente cinco veces. “Se trata de un canal complementario para comunicarse de una manera rápida, discreta y eficaz”, ha incidido Ramírez. Desde su incorporación en 2020, se han dado de alta 2.171 usuarios, y más de un 40 por ciento de ellas se han producido en el año.
Un problema colectivo
Esta segunda edición de las ‘Jornadas de Prevención de Agresiones a profesionales sanitarios’, organizada por el Ministerio de Sanidad, ha contado también con la presencia del secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, quien ha pedido que “ojalá no tuviera que haber unas terceras jornadas y que este no tuviera que ser un tema sobre el cual estar poniendo el foco año tras año y de una manera creciente”. Hasta entonces, ha alentado a “coger la sartén por el mango y actuar al respecto”, puesto que se trata de un problema colectivo, “y como problema colectivo tenemos que dar respuesta, sabiendo que es obligación de las instituciones y del conjunto de la sociedad”.
"El profesional sanitario no está solo, tiene a todo un sistema sanitario, a todas unas instituciones, de su lado"
Padilla ha señalado que “no es casual” que los datos muestren que el perfil que más sufre estas agresiones sea, principalmente, mujeres médicas, enfermeras y administrativas, es decir, “las personas que están en la primera línea de la atención y, especialmente, en el ámbito de la Atención Primaria y de la atención extrahospitalaria”. En este sentido, ha indicado que las acciones que se tomen tienen que vincularse a este perfil, tratando de prevenir, actuar y, sobre todo, acompañar. “El profesional sanitario no está solo, tiene a todo un sistema sanitario, a todas unas instituciones, de su lado”, ha subrayado.
“Las instituciones tienen que tomar cartas en el asunto, y así lo están haciendo desde hace unos cuantos años, posicionándose de forma clara, sabiendo que la víctima, que en este caso es el profesional, es la persona al lado de la cual tiene que estar en todo momento”, ha precisado. Jornadas como esta y otras acciones que se están llevando a cabo con motivo del Día Europeo Contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios enfatizan, en opinión Padilla, “que el problema es multisectorial, y multisectorial tiene que ser la respuesta”.

Medidas reactivas y preventivas
En 2017, la Secretaría de Estado de Seguridad emitió una instrucción con las medidas policiales a adoptar frente a las agresiones a los profesionales sanitarios. Además de medidas reactivas, como una mayor presencia y patrullaje en los centros sanitarios y en el entorno hospitalario, se creó la figura del interlocutor policial sanitario en Policía Nacional y Guardia Civil, que asesoran a las administraciones sanitarias y a los representantes de los profesionales en la implantación de medidas preventivas.
Además, en el caso de la Policía Nacional, el comisario principal del Cuerpo, Manuel Yanguas, ha destacado las actividades de colaboración que llevaba a cabo con la Organización Médica Colegial y el Consejo General de enfermería, así como otras organizaciones médicas. En línea con estas actuaciones, se han pasado de los 12 departamentos de seguridad a los 43 actuales, y se han intensificado las acciones formativas, con jornadas para el propio profesional sanitario, en las que se aportan técnicas y herramientas de prevención de agresiones; y para los estudiantes de último año, “preparándoles para lo que se pueden encontrar”.
"La denuncia es una forma de acabar con la reincidencia”
La Policía Nacional ha contribuido a la formación de 12.000 profesionales, así como a “evangelizar” -como lo ha definido Yanguas- a aquellos “negacionistas” de las agresiones a los sanitarios. “Me dedico a convencerles y les muestro los datos de denuncia y la parte que no se ve”, ha comentado. Existe una “cifra negra” de incidentes que no acaban en agresión física y que, por tanto, no se llegan a denunciar. Tanto es así que el Cuerpo registra cerca de 13.000 alertas, pero sólo unas 200 denuncias. Además, Yanguas ha cifrado en un 20 por ciento el porcentaje de reincidentes “porque no les pasa nada”. “La denuncia es una forma de acabar con la reincidencia”, ha insistido.
Ejemplos autonómicos
Algunas comunidades autónomas son un ejemplo del camino a seguir para prevenir las agresiones en el ámbito sanitario. En Cataluña, por ejemplo, se creó en 2022 el Observatorio de situaciones de violencia a los profesionales de la salud, regido por un Comité Permanente que engloba un “universo complejo” de estructuras, organizaciones, sindicatos o colegios profesionales, tal y como ha explicado Jaume Folguera, coordinador del Observatorio. Su función es, entre otras, analizar y estudiar la información existente, impulsar la elaboración de informes o la creación del Registro de casos de violencia externa a los profesionales. Con este Registro, “la idea es que los proveedores trabajen con nuestro formulario online de notificación de agresiones”, ha indicado. La gestión de los incidentes está aún en fase piloto, y en abril estará disponible para que hospitales y centros testen el sistema con notificaciones de casos reales.
También en las Islas Baleares se han implementado diferentes medidas en la prevención de las agresiones. En los últimos meses se han reactivado grupos de trabajo en gerencias y comisiones de agresiones, y se ha creado el grupo de trabajo Contención 0 (contención ambiental, verbal y mecánica) para abordar, principalmente, el malestar y los problemas de salud mental entre los profesionales como consecuencia de estos episodios violentos. “Además, intentamos que cada gerencia tenga dentro de su plan estratégico la lucha contra las agresiones”, ha precisado Víctor Manuel Fernández, jefe de Servicio de Seguridad de Profesionales del Servicio de Salud balear.