Cataluña recomienda un uso adecuado de la suplementación con vitamina D

La carencia de este nutriente puede originar dolor en los huesos, debilidad muscular y cansancio, pero el exceso puede causar náuseas y vómitos, hipertensión arterial y problemas en los riñones.

La Consellería de Salut catalana lanza una acción más de la campaña ‘Pastillas, sólo las necesarias’ para reducir el uso inadecuado de determinados fármacos, especialmente en personas que toman diez o más medicamentos de forma simultánea, y que presentan criterios de fragilidad por condiciones propias del enfermo, ya sean clínicas o sociales, o por condiciones del entorno.

La nueva acción de la campaña recuerda una vez más la importancia del estilo de vida saludable y la necesidad de hacer un correcto uso de los medicamentos, en este caso en relación con la suplementación con vitamina D.

La vitamina D es un nutriente cuya función principal es ayudar al cuerpo a absorber el calcio y el fósforo, importantes para el buen funcionamiento de los huesos, de los músculos y del sistema inmunitario, y es tan perjudicial su exceso como su defecto.

El organismo produce vitamina D cuando nos exponemos al sol como principal vía de aportación de este nutriente. Pero también ocurre cuando consumimos algunos alimentos que la contienen de forma natural, como el pescado azul (salmón, atún, anchoa y boquerón, entre otros), los huevos, los productos lácteos o las setas. Se mantienen estilos de vida activos, realizando actividades al aire libre y contribuyendo así a la síntesis de la vitamina D y la funcionalidad física.

Si se produce menos vitamina D de la que se necesita, puede sentirse dolor en los huesos, debilidad muscular y cansancio. En cambio, si se absorbe de más, se produce un aumento de los niveles de calcio en sangre, lo que puede causar náuseas y vómitos, hipertensión arterial y problemas en los riñones, entre otros efectos adversos.

La determinación de los niveles de vitamina D no está indicada de forma rutinaria en personas asintomáticas sin factores de riesgo, ya que no se ha demostrado que esta práctica tenga un impacto positivo sobre su salud. Sí se recomienda en personas con un grado de fragilidad inicial o moderada o con síntomas de déficit o en grupos con elevado riesgo de sufrir.

En el caso de los pacientes frágiles, sobre todo los de edad más avanzada es necesario realizar una valoración individualizada y considerar iniciar o continuar el tratamiento sólo en pacientes en los que el objetivo terapéutico sea la mejora de su funcionalidad.

Actualmente en Cataluña se ha identificado a unos 48.000 pacientes frágiles y polimedicados con tratamiento con vitamina D, más de 2.000 de ellos con fragilidad avanzada, los cuales serían candidatos a revalorizar la necesidad de tratamiento.

En todo caso, debe ser siempre el profesional sanitario quien debe valorar la necesidad de prescribir estos suplementos y también quien debe decidir modificar y/o suspender el tratamiento por falta de eficacia o debido a efectos adversos y/o alteraciones con otros medicamentos.


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