Estas son las claves del nuevo Plan de Abordaje de la Cronicidad aprobado en el último CISNS

La nueva estrategia mejora la continuidad asistencial con herramientas digitales, refuerza la atención domiciliaria, apostando por la telemedicina y la hospitalización a domicilio, y promueve la integración de servicios sanitarios y sociales

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En la última reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), celebrada el pasado mes de junio, se aprobó el Plan Operativo 2025-2028 de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el SNS, una actualización que mejora y amplía la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad que había sido aprobada en 2012. Este nuevo plan introduce una serie de medidas innovadoras que buscan optimizar la atención sanitaria a los pacientes con enfermedades crónicas, adaptándose a los nuevos avances tecnológicos y a las necesidades de un sistema sanitario que ha evolucionado con el paso de los años.

Las principales mejoras del Plan 2025-2028 con respecto a la Estrategia puesta en marcha en 2012 son significativas y responden a los retos actuales en el ámbito sanitario. En primer lugar, el nuevo plan pone un énfasis mayor en la continuidad asistencial, introduciendo herramientas digitales como la Historia Clínica Electrónica compartida y la e-interconsulta, que permiten una mejor coordinación entre niveles asistenciales (Atención Primaria, Atención Especializada y Servicios Sociales). Esto no solo mejora la eficiencia del sistema, sino que también garantiza una atención más personalizada y segura para los pacientes crónicos, algo que no se contemplaba de forma tan estructurada en el plan de 2012.

Una de las áreas que ha experimentado un gran refuerzo en el nuevo plan es la atención domiciliaria. Si bien la estrategia de 2012 ya mencionaba la importancia de la atención en el hogar, el Plan Operativo 2025-2028 introduce la monitorización remota y la hospitalización a domicilio como alternativas reales a la hospitalización convencional. Este enfoque tiene como objetivo evitar ingresos innecesarios y garantizar una atención más cercana a los pacientes, especialmente aquellos con enfermedades crónicas complejas. La telemedicina y el uso de tecnologías digitales en el contexto domiciliario son elementos nuevos que no estaban tan detallados en el plan anterior.

Otro aspecto destacado del Plan 2025-2028 es la integración real entre los servicios sanitarios y sociales, lo que supone un paso adelante en la atención integrada. Este enfoque se basa en la coordinación interdisciplinaria de profesionales de la salud y servicios sociales, incluidos trabajadores sociales sanitarios, farmacéuticos, y fisioterapeutas, entre otros. Esta integración permite una respuesta más adaptada a las necesidades biopsicosociales de los pacientes, una mejora sustancial respecto a la Estrategia de 2012, que solo mencionaba de manera general la necesidad de mejorar esta colaboración entre los sectores sanitario y social.

El nuevo plan también introduce medidas para optimizar la práctica asistencial en cronicidad, con un énfasis en la eliminación de intervenciones de bajo valor y la optimización de los recursos. Este enfoque busca garantizar que las intervenciones sean realmente necesarias y eficaces, evitando prácticas innecesarias que no contribuyen a la mejora de la salud del paciente. La mejora continua y el uso de la evidencia científica para adaptar las prácticas clínicas también son prioridades en el Plan 2025-2028.

En cuanto a la atención al final de la vida, el Plan Operativo 2025-2028 incorpora un modelo más integral y humanizado, con especial atención a la planificación anticipada de cuidados y la toma de decisiones compartidas. Estos enfoques permiten a los pacientes y sus familias participar activamente en la definición de los cuidados al final de la vida, algo que no se estructuraba tan detalladamente en el Plan de 2012.

Finalmente, el Programa de Estratificación de la Población, utilizando la herramienta GMA-SNS (Grupos de Morbilidad Ajustada), permite identificar y clasificar a la población según su carga de morbilidad, lo que facilita una planificación de recursos más eficiente y adaptada a las necesidades específicas de cada grupo poblacional. Esta herramienta, que no estaba disponible en la Estrategia de 2012, es clave para personalizar aún más la atención a los pacientes y optimizar la asignación de los recursos del sistema sanitario.

El Plan Operativo 2025-2028 también refuerza la participación y el empoderamiento de los pacientes mediante la Red de Escuelas de Salud para la Ciudadanía, una iniciativa innovadora que promueve el autocuidado y la educación sanitaria continua a través de plataformas digitales, asegurando que los pacientes tomen decisiones informadas sobre su salud. Este enfoque de educación digital y continua es una novedad importante en comparación con la Estrategia de 2012, que no profundizaba tanto en el uso de tecnologías para la educación y participación de los pacientes.

De este modo, el Plan Operativo 2025-2028 presenta una visión más integrada, tecnológica y personalizada para abordar la cronicidad en el SNS, adaptándose a los avances del sector y a las nuevas necesidades de los pacientes. Con mejoras en la coordinación asistencial, la atención domiciliaria, la integración social y sanitaria, y el empoderamiento de los pacientes, este nuevo plan responde a los retos del sistema sanitario actual y marca un avance respecto a la Estrategia de 2012.


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