Europa pide trabajar «más estrechamente» a nivel global y reivindica su capacidad contra las emergencias sanitarias

El Parlamento Europeo reivindica la coordinación sanitaria de la UE ante el brote de hantavirus del MV Hondius mientras crece el debate político sobre competencias, prevención y futuras pandemias

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El Pleno del Parlamento Europeo debatió hoy la respuesta de la UE al brote de hantavirus en el MV Hondius. El comisario Apostolos Tzitzikostas informó de 11 casos identificados, nueve confirmados, tres fallecidos y dos pacientes en UCI, y aseguró que el riesgo para la población general europea es "muy bajo". "La seguridad y la protección de los ciudadanos ha sido nuestra prioridad", afirmó.

Tzitzikostas defendió que la Comisión actuó "de manera muy rápida" y que el Comité de Seguridad Sanitaria se reunió "casi todos los días". También recordó que el ECDC emitió información sobre contactos y repatriaciones, que el laboratorio europeo de referencia apoyó a los laboratorios nacionales y que el Mecanismo de Protección Civil de la UE se activó el 6 de mayo a petición de España. "Los virus simplemente no conocen fronteras", advirtió, al tiempo que subrayó que "no hay una vacuna aprobada o un tratamiento específico para el hantavirus en la Unión Europea".

El comisario defendió que la respuesta refleja "la solidaridad europea" y que el marco de cooperación "está funcionando". También señaló que la UE explora vacunas y tratamientos a través de la estrategia de contramedidas médicas y Horizonte, y avisó de que, por el largo periodo de incubación del virus, "es posible que aparezca más casos en las próximas semanas".

En el Grupo del Partido Popular Europeo, Elena Nevado subrayó el papel de la UE frente al Gobierno español: "Quien coordinó a las autoridades nacionales e internacionales fue el Comité de Seguridad Sanitaria de la Unión Europea. No lo hizo Sánchez". Oliver Schenk defendió que "la protección sanitaria no empieza a partir de las fronteras, sino donde surge el brote", y Tomislav Sokol reclamó invertir en capacidades conjuntas porque "la sanidad no es algo nacional, es una cuestión de estabilidad europea".

En el Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, Leire Pajín calificó la operación como "un caso de éxito, de efectividad" y defendió que "España lideró con solidaridad" la respuesta. Romana Jerkovic pidió reforzar el papel del ECDC, las reservas estratégicas y la respuesta ante crisis transfronterizas; Jean-Marc Germain reclamó recuperar la financiación europea en salud; Juan Fernando López Aguilar reivindicó una actuación basada en "la evidencia científica" y "la solidaridad responsable"; y Vytenis Andriukaitis pidió proteger el programa europeo de salud y avanzar en el tratado de pandemias.

En el Grupo Renew Europe, Stine Bosse afirmó que el caso Hondius es "la unión de la salud en acción"; Grégory Allione sostuvo que la cadena de cooperación "hoy sí que está operativa"; Cynthia Ní Mhurchú defendió la investigación y las vacunas frente a las conspiraciones; y Helmut Brandstätter cuestionó a Marc Jongen por hablar de confinamientos y pandemia.

En el Grupo de Los Verdes, Vicent Marzà contrapuso a "la de los bulos" con "la que rescata 150 personas de 23 países en un puerto canario", refiriéndose a Mónica García, y defendió que la sanidad pública estuvo "trabajando minuciosamente". En el Grupo de La Izquierda, Catarina Martins sostuvo que sin cooperación internacional Europa habría estado "sin alerta y sin ninguna respuesta", mientras Valentina Palmisano reclamó "más financiación y menos burocracia", a la par que avisó de que "los virus no tienen pasaporte".

En el Grupo Patriotas por Europa, Gerald Hauser pidió no "asustar a la gente"; Laurent Castillo reclamó transparencia porque "sin confianza en las autoridades en la ciencia, ninguna política sanitaria va a tener éxito"; y Marie-Luce Brasier-Clain defendió que la coordinación europea funcionó en la logística, pero pidió respetar las competencias estatales y atender a las regiones ultraperiféricas, como puntos de entrada vulnerables.

En el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos, Ruggero Razz pidió transmitir que el hantavirus "no debe generar ningún pánico" y centrarse en autonomía farmacéutica, tecnología sanitaria y personal sanitario; Michele Picaro reclamó más coordinación, datos compartidos y profesionales cualificados; Stephen Nikola Bartulica alertó contra "asustar a la gente"; y Cristian Terheș cuestionó los contratos de vacunas de la pandemia.

En el Grupo Europa de las Naciones Soberanas, Christine Anderson criticó que un brote "muy específico confinado en un buque" se use para reclamar "más centralización", mientras Marc Jongen denunció una supuesta "plandemia" y acusó a la UE de aprovechar crisis locales para ampliar competencias. La no inscrita Kateřina Konečná fue crítica con la Comisión y aseguró que "la coordinación no existió".

En su réplica, Tzitzikostas insistió en que la Comisión seguirá monitorizando la situación con "actualizaciones epidemiológicas", seguimiento de contactos, pruebas de laboratorio y trabajos sobre vacunas y tratamientos. "Europa hoy día está preparada", afirmó, aunque pidió garantizar "un presupuesto adecuado" y defendió que es necesario "trabajar más estrechamente a nivel europeo y a nivel de Estados Miembros, así como con todas las organizaciones responsables de sanidad a nivel global" para prevenir pandemias que "dañan la salud de los ciudadanos" y podrían suponer "un golpe muy fuerte a las sociedades y a las economías".


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