El Comité de Huelga médica y facultativa ha pedido por carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que asuma directamente la negociación del Estatuto Marco para desbloquear un conflicto que, a su juicio, «ya excede al Ministerio de Sanidad» y se ha convertido en «una cuestión de Gobierno».
El órgano, formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), AMYTS, el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y O’MEGA, reclama al jefe del Ejecutivo que «tome el control político» de la situación y garantice una negociación «real, seria y con capacidad efectiva de decisión».
La petición llega al inicio de la tercera semana de huelga médica y facultativa del año, tras 16 jornadas de paro y más de una decena de reuniones que, según el Comité, no han producido «avances reales». Los sindicatos sostienen que el conflicto ha alcanzado un «punto decisivo» y advierten de que «no habrá final sin negociación real ni solución efectiva».
En este contexto, el Comité de Huelga considera que la ministra de Sanidad, Mónica García, «ha dejado de ser una interlocutora válida». Los convocantes atribuyen esta posición a la «ausencia total de avances», al «desgaste político» de la ministra, a su orientación hacia otros escenarios políticos y a lo que califican como falta de capacidad efectiva de decisión.
Los sindicatos médicos defienden que el conflicto nace de un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Sanidad «sin el concurso de todos los ministerios implicados» y sin una negociación real con el colectivo médico y facultativo. Tras las reuniones mantenidas, denuncian que «no se ha producido ninguna rectificación sustancial» y que persiste un planteamiento rechazado por los profesionales.
El Comité vincula sus reivindicaciones con la sostenibilidad del sistema sanitario, la calidad asistencial y las condiciones laborales de médicos y facultativos. En este sentido, insiste en que no reclama «privilegios», sino condiciones dignas para ejercer la medicina «con seguridad, calidad y estabilidad», así como el derecho a negociarlas directamente con la Administración.
Además, los sindicatos reclaman avanzar hacia un Estatuto propio de la profesión médica y abrir de forma inmediata una negociación “sin líneas rojas» y con voluntad de alcanzar soluciones. «No se puede legislar contra los médicos y, al mismo tiempo, defender la sanidad pública», advierte el Comité.
Los convocantes concluyen que «España merece una sanidad pública fuerte», pero alertan de que «no habrá sanidad pública sin médicos» ni médicos «si se sigue legislando contra ellos».
García les acusa de plantear exigencias «ilegales» para «mantener el conflicto vivo»
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido en el Congreso de los Diputados que compaginará su candidatura a las primarias de Más Madrid con su cargo al frente del Ministerio. «Claro que lo voy a compaginar, porque me queda casi un año de ser ministra de Sanidad», ha afirmado, tras justificar su decisión de concurrir a las autonómicas por considerar que Madrid es «el freno de todos los avances progresistas» impulsados por el Gobierno.
García ha reivindicado su gestión en Sanidad y ha asegurado que, desde su llegada al departamento, se ha dedicado a «abrir cajones» y a recuperar legislación que, a su juicio, estaba obsoleta. En este sentido, ha citado la reforma del Estatuto Marco, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y el real decreto que regula a los residentes, normas que, según ha señalado, no se habían abordado en profundidad desde hace años.
Sobre la huelga médica, la ministra ha asegurado que el Ministerio ha mantenido reuniones «hasta la semana pasada» y que se han alcanzado cuatro acuerdos desde diciembre. García ha acusado a algunos sindicatos médicos de «acordar con una mano» y «romper el acuerdo con la otra» para mantener el conflicto. Además, ha afirmado que no puede «aceptar «decir que sí» a que un Comité de Huelga le pida «hacer cosas ilegales», invadir competencias autonómicas o transgredir otras leyes: «Cuando alguien viene a una mesa de negociación y te pone como líneas rojas cosas que son ilegales, no quiere negociar. Quiere mantener el conflicto vivo».