La reciente decisión del secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., de destituir a todo el Comité Asesor de Vacunas del país ha generado gran controversia. Este comité, que lleva más de seis décadas recomendando las vacunas a administrar en Estados Unidos, ha sido un pilar fundamental en las políticas de salud pública del país, especialmente en lo que respecta a la vacunación infantil y adulta. La medida, tomada en un contexto de creciente desconfianza pública hacia las políticas antivacunas de la administración Trump, ha sido justificada por Kennedy Jr. con «la necesidad de garantizar que las recomendaciones sobre vacunas se basen en evidencia científica imparcial y libre de conflictos de interés», tras alegar que el comité estaba politizado por las decisiones tomadas bajo la administración de Biden.
Dos días después de tomar la decisión, el secretario de Salud de Estados Unidos nombró a ocho nuevos asesores para que estuvieran presentes en la reunión del 25 de julio en lugar de los destituidos. En este sentido, esta reestructuración del Comité Asesor de los CDC ha causado revuelo en el ámbito sanitario global. Expertos como la inmunóloga Adelaida Sarukhan y Eduardo Satué han expresado su punto de vista a Gaceta Médica, dejando claro que la situación es alarmante y podría tener consecuencias perjudiciales tanto a nivel nacional para Estados Unidos como a nivel internacional.
Consecuencias para la salud pública: desconfianza y desinformación
Adelaida Sarukhan, inmunóloga y coordinadora de impacto en ISGlobal, ha expresado su preocupación por la purga del comité: «La medida que ha tomado Kennedy de despedir por completo al comité asesor de vacunas de los CDC es algo muy drástico. Este comité hace más de seis décadas que recomienda qué vacunas deben administrarse y a quién. Es un comité que ha brindado asesoramiento esencial al CDC«. Sarukhan explica que el movimiento tiene como objetivo «restaurar la confianza pública en la ciencia de las vacunas», pero advierte que Kennedy, al ser un conocido defensor de posturas anti-vacunas, podría estar manipulando el proceso: «Lo que pasa es que, cuando él fue nombrado, prometió no intervenir en este proceso, pero ahora ha cambiado a todo el panel«.
En paralelo, Eduardo Satué, presidente de Sespas, ha expresado su perspectiva crítica sobre la manera en que se están manejando estos cambios: «Es preocupante», comentó Satué, aludiendo a los «graves conflictos de interés» que podrían existir detrás de estos movimientos. En este sentido, el presidente de Sespas reconoce que «todo lo que ha hecho alrededor del despido (Kennedy Jr.) le quita legitimidad a su planteamiento». A su vez, recalca que lo único que ha hecho es «despedir a todo el Comité de golpe» y que «si hubiera cuestiones con personas concretas, como en cualquier estado de derecho, lo que habría es que visibilizar el caso concreto y dar las razones, cosa que no ha hecho». En su opinión, este tipo de acciones no solo debilitan la confianza en el comité, sino que también podrían estar motivadas por intereses ideológicos más que científicos, lo que podría tener repercusiones globales.
Satué también subrayó que, si el comité de vacunas de la FDA se ve ahora más influenciado por ideologías que por criterios científicos, las conclusiones que se extraigan no solo carecerán de la objetividad necesaria, sino que también podrían generar efectos negativos para la investigación global de vacunas. «Si yo genero un debate ideológico, ya no puedo tener un debate científico sobre la seguridad y la eficacia en las vacunas, que es de lo que se trata aquí«, comentó, advirtiendo que este enfoque podría limitar el avance de la ciencia y el desarrollo de nuevas vacunas en Estados Unidos, con posibles consecuencias para el resto del mundo.
Impacto global: el rol de Europa en la salud pública
A nivel global, las consecuencias de esta decisión podrían ser aún más graves. Sarukhan advierte que lo ocurrido significará que «Estados Unidos pierda su liderazgo global en materia de ciencias, salud pública y vacunación«, lo que podría repercutir en otros países, especialmente aquellos que no cuentan con sus propios marcos regulatorios y dependían del CDC para guiar sus políticas de vacunación. En su lugar, Europa podría asumir un rol más prominente en la formulación de políticas de salud pública global, especialmente a través del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
«Definitivamente, Europa puede y debe tomar más la delantera en materia de vacunación«, afirma Sarukhan. «Debe jugar un rol más importante de reforzar la cooperación con organismos multilaterales como la OMS y coliderar el desarrollo y acceso a vacunas contra enfermedades emergentes».
En un contexto global donde la vacunación es clave para la prevención de epidemias, el impacto de la política estadounidense de Kennedy podría debilitar la coordinación internacional en situaciones de emergencia sanitaria, afectando la adopción de nuevas vacunas y la confianza pública en ellas. También, Sarukhan señala que «la pérdida de confianza en las fuentes oficiales de información puede ser catastrófica», y pone énfasis en que Europa debe «llenar el vacío de información fiable» que podría dejar el CDC bajo esta nueva administración.
Por su parte, Eduardo Satué asegura que el Comité Asesor de Vacuna de Europa puede hacer la labor «por su cuenta». Sin embargo, apunta que «hasta que la capacidad de investigación que estaba en Estados Unidos se traslade a otros sitios, se pueden generar efectos secundarios e indeseables en la investigación y en el desarrollo normal de vacunas» a nivel global. En este sentido, el presidente de Sespas asegura que «la naturaleza aborrece el vacío» y que si Estados Unidos deja de liderar en este ámbito «otros lo harán», teniendo en cuenta que «Europa tiene cierta capacidad para cubrir ese hueco«. Aun así, ha apuntando que esta no le vale para cubrir «del todo» el sistema de asesoramiento vacunal global.
Los nombramientos no convencen
Kennedy Jr. nombró a ocho nuevos miembros para el ACIP dos días después de destituir a los 17 anteriores. En su cuenta de X, el secretario de Salud de Estados Unidos destacó que son «científicos altamente acreditados, destacados expertos en salud pública y algunos de los médicos más destacados de Estados Unidos«. Entre los nuevos integrantes se encuentran James Hibbeln, experto en neurociencias nutricionales; Retsef Levi, profesor del MIT conocido por cuestionar la seguridad de las vacunas contra la COVID-19; Robert W. Malone, pionero en la tecnología de vacunas de ARNm que ha expresado opiniones contrarias a las vacunas contra la COVID-19; y Martin Kulldorff, epidemiólogo reconocido que fue coautor de la ‘Declaración de Great Barrington’, un documento que en 2020 criticó los confinamientos por considerar que causaban «daños irreparables».
Otros nombramientos incluyen a Cody Meissner, profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina Geisel de Dartmouth, quien también fue parte del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los CDC y fue uno de los que votó en contra de la recomendación de ofrecer dosis adicionales de vacunas contra la Covid-19 a todos los adultos; James Pagano, un médico con más de 40 años de experiencia en medicina de emergencia; Vicky Pebsworth, profesional con más de 45 años de experiencia en salud pública que creó la Asociación Nacional de Enfermeras Católicas y miembro del Centro Nacional de Información sobre Vacunas, una organización señalada por difundir desinformación sobre inmunización también se suman al comité; y Michael A. Ross, profesor clínico en Obstetricia y Ginecología en la Universidad George Washington, experto en prevención del cáncer.
En este sentido, Eduardo Satué expresó su preocupación al respecto, destacando que, aunque el hecho de que haya diferencia de opiniones es positivo para el debate dentro del Comité, la forma de elegir a los científicos por parte de Kennedy Jr. no es la adecuada: «que haya distintos puntos de vista es bueno para el Comité, pero aquí la cuestión es que echa a todo el mundo de golpe y nombra a personas que no han pasado por un proceso de selección, lo que genera mucha incertidumbre«. Según Satué, estos nombramientos podrían generar desconfianza global en la efectividad de las políticas de vacunación.
El director de SESPAS también mencionó que, a pesar de que los nuevos miembros puedan ser científicos excepcionales, las posturas ideológicas que han manifestado en el pasado pueden socavar la credibilidad del comité: «el problema es si va a haber un debate en ese comité y si va a ser científico o ideológico. Lo que importa es el peso de las pruebas y las evidencias científicas». En este sentido, Satué remarcó que el peligro también radica en que este tipo de decisiones pueda trasladarse a la opinión pública, lo que afectaría negativamente a la confianza en las políticas sanitarias y de vacunación.