El código de colores en alimentación de Sanidad no convence a todos

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J.V. Madrid | martes, 13 de noviembre de 2018 h |

El anuncio de la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, de introducir un código de colores en el etiquetado frontal de alimentos y bebidas sobre su valor nutricional, siguiendo el modelo Nutri-Score, ha caído como un jarro de agua fría a una parte del colectivo de especialistas en nutrición.

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Nutrición, Dietética y Alimentación (Fesnad), Ascensión Marcos, ha criticado esta medida en declaraciones a GM, además de cuestionar que el equipo ministerial no haya contado con ninguna de las ocho asociaciones que integran la federación para perfilar una medida de este calado.

En su opinión, se trata de un tema complejo que no puede simplificarse con un código de letras y colores que puede confundir al consumidor. El modelo incorpora, explica la especialista, complejos algoritmos que hacen que, por ejemplo, el aceite de oliva reciba la calificación D, y está peor puntuado que otros productos como el kétchup o algunos refrescos.

El modelo, por ejemplo, tiene en cuenta de forma independiente la grasa saturada, lo que hace que, por ejemplo, la leche entera esté al nivel de productos que no tienen su valor nutritivo, explica la experta.

Marcos remarca con estos ejemplos que este código no refleja el valor real de un alimento, y que este tipo de información ha de entenderse en un contexto que el consumidor no puede comprender o valorar a golpe de vista.

Algo así, subraya, debe promoverse desde la base del consenso de los especialistas en nutrición y con evidencia científica, argumenta, cuestionando al mismo tiempo el apoyo parcial recibido por el ministerio a la hora de promover esta medida, respaldada por solo algunos colegios de dietistas de ámbito nacional.