Un grupo de expertos ha reabierto el debate sobre la rigidez del modelo de selección de personal en el Sistema Nacional de Salud en plena ola de ofertas públicas de empleo (OPE). La mayoría de las comunidades autónomas han abierto concurso o han ampliado la demanda de profesionales ahora que el Gobierno central ha decidido retirar los límites a la tasa de reposición.
Durante la presentación del libro ‘La economía, la innovación y el futuro del Sistema Nacional de Salud español’ en la sede de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), su autor, Félix Lobo, profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid, apuntó que “equivocadamente se está recuperando la fórmula de oposición masiva”.
Durante su intervención lamentó la rigidez del actual sistema estatutario y la dualidad existente entre profesionales con una plaza en propiedad y otros casos reales en que deben encadenar más de 300 contratos al año. “El país tiene recursos para no acudir a fórmulas del siglo XIX. Con la misma legislación, universidades como la Pompeu Fabra tienen procedimientos de selección de personal que funcionan muy bien y no giran en torno a la plaza en propiedad”, manifestó.
Uno de los problemas que subyace es el bajo salario de los profesionales sanitarios en comparación con otros países de nuestro entorno. Según el jefe del Departamento de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III, José Ramón Repullo, esta es una de las causas de la eficiencia del sistema sanitario español, junto a otras circunstancias como que no se pague por acto, “la poca efectividad de la función sindical”, que no se cubran los tratamientos dentales ni la parte sociosanitaria.
Una de las causas de los bajos salarios dentro del SNS la apuntó el catedrático de Economía en la Universidad Pompeu Fabra Guillem López Casasnovas. “Se ha pagado tradicionalmente poco porque se ha sido tolerante con la compatibilidad en el sector privado”, señaló.
Incorporación de las innovacionesOtro de los problemas que tarta de afrontar el SNS es la incorporación de nuevos medicamentos y tecnologías sanitarias. “Ha habido innovaciones que sólo han sido disruptivas en precios y no en valor”, manifestó Repullo.
Esta situación se produce en que el Gobierno prevé reducir el gasto sanitario hasta situarlo en el 5,75 por ciento del PIB con el fin de garantizar la sostenibilidad. Repullo subrayó que para conseguir este objetivo es necesario “desatar las manos de la gestión y no poner más ataduras”.
Por su parte, López Casasnovas criticó la falta de austeridad y que el “Gobierno predica lo que no practica”.