El Senado de Estados Unidos ha confirmado este jueves que Robert F. Kennedy Jr. será el próximo secretario de Salud del país y estará a la cabeza de la agencia que se encarga de supervisar las recomendaciones sobre la vacunación y la seguridad alimentaria, así como de los programas de seguros de salud. Aunque, en las últimas semanas ha habido polémica a su alrededor, ya que algunos sectores le tildan de antivacunas.
La Cámara Alta, controlada por los republicanos, le ha dado su visto bueno con una ajustada mayoría de 52 votos a favor y 48 en contra. Kennedy Jr. fue elegido por Donald Trump, presidente de EEUU, el pasado 14 de noviembre, poco más de una semana después de las elecciones presidenciales.
Kennedy Jr., de 71 años, es hijo del ex fiscal general de EE.UU. Robert F. Kennedy y sobrino del expresidente demócrata John F. Kennedy, ambos asesinados en la década de los sesenta. Aunque, la familia Kennedy se ha desmarcado de él por su cercanía con el presidente Trump.
La Casa Blanca ha anunciado la decisión con un post en la red social X (antes llamada Twitter) en la que confirmaban al nuevo secretario y subrayaba la dedicación de Kennedy Jr. al presidente de los EEUU. «Empoderará a los estadounidenses para que tengan vidas más saludables, restablecerá la confianza en las instituciones de salud pública y defenderá la libertad médica para todos», ha declarado la Casa Blanca.
EEUU abandona la OMS
Esta noticia se hace pública después de que Trump anunciase que EEUU abandonaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que pondría en pausa la financiación de múltiples proyectos sanitarios a nivel global. Estas acciones han provocado que la comunidad sanitaria se preocupe por el futuro de millones de personas que obtenían sus tratamientos gracias a esta financiación.
Los proyectos sobre el VIH, la Malaria o sobre la vacunación a niños, se verán perjudicados por esta decisión. La OMS reclamó al Gobierno de EEUU sobre esto y les pidió una exención para los programas del VIH. A los pocos días, el Secretario General del país, Marco Rubio, anunció que, efectivamente, habían concedido dicha exención, pero no llegó a explicar cuál sería el alcance de la misma o si cubriría todos los gastos.