Estados Unidos ha dado un giro relevante en su política de vacunación infantil. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han actualizado el calendario de vacunación para niños y adolescentes, reduciendo el número de inmunizaciones recomendadas de forma universal y apostando por un modelo más flexible. Esta decisión está alineada "con el consenso internacional entre países desarrollados similares", según destacan en un comunicado.
El nuevo calendario sustituye al vigente a finales de 2024, que recomendaba 17 vacunas para todos los niños. A partir de ahora, los CDC mantendrán la recomendación universal frente a 10 enfermedades con consenso internacional —difteria, tétanos, tos ferina, Haemophilus influenzae tipo b, enfermedad neumocócica, polio, sarampión, paperas, rubéola y virus del papiloma humano (VPH)— además de la varicela.
Para el resto de inmunizaciones, el organismo propone dos vías alternativas: la vacunación de determinados grupos o poblaciones de alto riesgo, y la toma de decisiones clínicas compartidas entre médicos y familias cuando no exista una definición clara del beneficio poblacional. Este enfoque afecta, entre otras, a las vacunas frente al rotavirus, la gripe, la COVID-19, la hepatitis A y B, el virus respiratorio sincitial (VRS) y algunas meningocócicas.
Según los CDC, el cambio no implica la retirada de ninguna vacuna del sistema sanitario. Todas las inmunizaciones incluidas en el calendario anterior seguirán estando disponibles y completamente cubiertas por los seguros de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, así como por Medicaid, el Programa de Seguro Médico Infantil y el programa federal de Vacunas Infantiles, sin coste directo para las familias. De hecho, tal y como subrayan, Estados Unidos continuará siendo el país que ofrece un mayor número de vacunas infantiles gratuitas entre sus homólogos internacionales.
Acciones basadas en evidencia científica
La revisión científica que sustenta la decisión comparó los calendarios de vacunación infantil de Estados Unidos con los de 20 países desarrollados similares. El análisis concluyó que EE. UU. era una excepción tanto en el número de enfermedades cubiertas como en el total de dosis recomendadas, sin que ello se tradujera en mejores tasas de inmunización. De acuerdo con el comunicado "en 2024, el país recomendaba más vacunas infantiles que cualquier otro de su grupo y más del doble de dosis que algunas naciones europeas, mientras que países con calendarios más reducidos —como Dinamarca, que inmuniza frente a 10 enfermedades— mantenían buenos resultados en salud infantil y elevadas coberturas".
Uno de los argumentos clave de la evaluación es la relación entre confianza pública y vacunación. Entre 2020 y 2024, la confianza de los estadounidenses en las instituciones de salud pública cayó del 72% al 40%, un periodo marcado por la gestión de la pandemia y la obligatoriedad de la vacunación frente a la COVID-19. Pese a haber sido incluida en el calendario infantil, la cobertura de esta vacuna en niños no superó el 10% en 2023, mientras que las tasas de vacunación de otras inmunizaciones rutinarias también descendieron.
"El presidente nos ordenó examinar cómo otros países desarrollados protegen a sus niños y actuar si lo hacen mejor", afirmó el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., al anunciar la aceptación formal de las recomendaciones. Según explicó, el nuevo calendario busca reforzar la transparencia, el consentimiento informado y la confianza de las familias, sin renunciar a la protección frente a enfermedades graves.
El modelo reorganiza el calendario infantil en tres categorías claramente diferenciadas: vacunas recomendadas para todos los niños, vacunas indicadas para grupos o poblaciones de alto riesgo e inmunizaciones basadas en decisiones clínicas compartidas. Desde el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) se subraya que este esquema permitirá una aplicación "menos coercitiva", adaptada a las circunstancias individuales y con mayor implicación de padres y profesionales sanitarios.
Mientras los CDC avanzan ahora en la publicación del calendario actualizado por edades y en la formación de profesionales y familias, el impacto real del nuevo enfoque dependerá de su aceptación social y de la evolución de las tasas de vacunación y de las enfermedades prevenibles. Las autoridades sanitarias aseguran que seguirán monitorizando de cerca estos indicadores en una etapa que redefine uno de los pilares históricos de la salud pública estadounidense.