García destaca la «recuperación de la universalidad» en el 40 aniversario de la Ley General de Sanidad

La ministra de Sanidad ha expresado que la pandemia de COVID-19 ha sido la "mayor prueba de estrés" que ha vivido el sistema sanitario

La ministra de Sanidad, Mónica García, reivindicó este lunes la «recuperación de la universalidad» del sistema sanitario como uno de los hitos más relevantes en la defensa del modelo público, durante el acto conmemorativo del 40 aniversario de la Ley General de Sanidad, una norma que definió como «una de las grandes conquistas democráticas» de España.

En su intervención, García subrayó que la sanidad pública no ha sido solo una política pública de éxito, sino «una pieza esencial de nuestra convivencia», al garantizar que la salud no dependa «del dinero, del lugar en el que naces, ni de la suerte que tienes en la vida», sino de un compromiso colectivo para «cuidar de todos y de todas sin dejar a nadie atrás».

La ministra situó la Ley General de Sanidad, aprobada en 1986, como el punto de arranque de cuatro décadas de construcción del Sistema Nacional de Salud (SNS), un proceso que, según señaló, no fue inmediato ni exento de dificultades, sino fruto del esfuerzo sostenido de instituciones, profesionales y ciudadanía. «La sanidad pública tuvo que abrirse paso hace 40 años, no sin dificultades, y ha ido haciendo camino al andar», afirmó.

Durante su discurso, García defendió que el sistema sanitario público se ha convertido en una de las instituciones «más queridas, reconocibles e íntimamente ligadas a la vida cotidiana de la gente», al estar presente en momentos decisivos, desde el nacimiento hasta la enfermedad, la vacunación, la cirugía, la rehabilitación o los cuidados paliativos.

La ministra quiso también poner en valor el papel redistributivo y de cohesión social de la sanidad, al asegurar que pocas instituciones explican mejor «lo que significa vivir en un país con derechos y libertades» que saber que, cuando aparece un problema de salud, existe «un centro de salud en tu barrio, un hospital, un sistema de vacunación, un laboratorio, una unidad de cuidados intensivos, un servicio de emergencias, una estructura entera, un país entero dispuesto a sostenerte».

Homenaje a Ernest Lluch y a los profesionales

Uno de los momentos centrales del acto fue el recuerdo al exministro Ernest Lluch, impulsor de la Ley General de Sanidad, a quien García definió como el artífice de una norma que «cambió para siempre la sanidad en nuestro país». En su intervención, destacó su visión de la sanidad pública como «la pieza central de una sociedad decente, digna y justa».

La ministra extendió además su agradecimiento a los exministros y exministras, a las comunidades autónomas, sociedades científicas, universidades, colegios profesionales, asociaciones de pacientes, sindicatos y al conjunto de profesionales sanitarios y no sanitarios que han sostenido el sistema durante estas cuatro décadas.

Mencionó expresamente a médicos, enfermeras, técnicos, celadores, personal de limpieza, mantenimiento, transporte sanitario, laboratorio, farmacia, salud pública y emergencias, entre otros colectivos, por haber contribuido a «esta gran obra colectiva».

Una «paciente» de 40 años con fortaleza y desafíos

Con un símil clínico, García describió a la sanidad pública como una «paciente de 40 años» con experiencia, cicatrices y capacidad de resistencia, pero también con áreas que requieren atención. «No estamos aquí para idealizar ni tampoco para repartir complacencias», advirtió, antes de apostar por una mirada que combine orgullo por lo construido, honestidad sobre las carencias y ambición para afrontar el futuro.

En ese repaso a la evolución del sistema, destacó el papel de la atención primaria como uno de los primeros grandes pilares del SNS, al acercar la asistencia a barrios y pueblos con un enfoque «más cercano, humano, preventivo, comunitario y pegado a la vida de la gente».

También puso en valor la contribución de la ciencia y de instituciones como el Instituto de Salud Carlos III, que también cumple 40 años, así como el desarrollo de políticas de salud pública, los programas de vacunación, la respuesta al VIH, el Plan Nacional sobre Drogas y el sistema de formación sanitaria especializada.

Reconocimiento a los avances y advertencia ante los recortes

García reivindicó asimismo hitos como la descentralización sanitaria culminada en 2002, la legislación antitabaco, la ley de salud pública, la regulación del aborto y la eutanasia, el acceso a la reproducción asistida, el impulso a la salud mental y los cuidados paliativos, así como el liderazgo español en trasplantes, ensayos clínicos y terapias avanzadas como las CAR-T.

No obstante, advirtió de que «no todo han sido luces» y recordó los recortes de la pasada década, que, a su juicio, tensionaron el sistema, limitaron el acceso y pusieron en cuestión principios que se consideraban consolidados. «Hoy también conviene recordarlo para no volver a recorrer ese camino nunca más», señaló.

La ministra se refirió igualmente a la pandemia de COVID-19 como la «mayor prueba de estrés» del sistema sanitario, una crisis que llevó al límite al SNS pero que también mostró «lo mejor de él», con profesionales volcados y una ciudadanía que respondió con confianza. En este punto, resaltó la campaña de vacunación como una de las mejores expresiones de la capacidad de respuesta del sistema, al situar a España entre los países con mayores coberturas del mundo.

Universalidad, prevención y equidad

En la parte final de su discurso, García situó entre las prioridades del presente y del futuro la defensa del acceso universal, la protección del sistema frente a la mercantilización y el refuerzo de la prevención. «Empujar ese legado es, en primer lugar, respetar sus principios, que su acceso esté garantizado para todos, como hemos hecho recuperando la universalidad», afirmó.

La titular de Sanidad advirtió además de los riesgos de supeditar la asistencia al beneficio económico. «Cuando el lucro entra por la puerta, la salud salta por la ventana», sostuvo, en una defensa explícita del carácter público del sistema.

Junto a ello, llamó a situar la salud antes de la enfermedad, con más foco en prevención, determinantes sociales, enfoque comunitario y corrección de desigualdades, incluidos los sesgos de género en salud. También apuntó a la necesidad de adaptar el SNS a una sociedad más envejecida y con mayor carga de cronicidad, que demanda continuidad asistencial, cercanía y cuidados sostenidos en el tiempo.

Como muestra de ese enfoque preventivo, anunció que ese mismo día entraba en vigor una nueva orden publicada en el Boletín Oficial del Estado para ampliar la prueba del talón hasta 21 patologías y elevar hasta los 74 años la edad de participación en el cribado de cáncer colorrectal.

Renovación del compromiso con la sanidad pública

García cerró su intervención reivindicando que, 40 años después, la decisión colectiva que dio origen a la Ley General de Sanidad «mereció la pena» y apeló a renovar el compromiso institucional y social con el SNS. «La sanidad pública es una forma de entendernos como sociedad, es la garantía de que pase lo que pase siempre habrá alguien al otro lado», concluyó.

El legado de Lluch y la lealtad institucional

El acto conmemorativo incluyó además una primera mesa de diálogo en la que participaron la exministra de Sanidad Elena Salgado, titular del departamento entre 2004 y 2007, y Rosa Lluch, hija de Ernest Lluch, en una conversación centrada en el legado político y humano del exministro y en la vigencia de la Ley General de Sanidad cuatro décadas después de su aprobación.

Salgado puso el acento en la capacidad de la norma para servir de referencia a todos los responsables que han pasado por el Ministerio de Sanidad, «con independencia del color político», al tiempo que reivindicó la prevención como una de las áreas que históricamente habían quedado más relegadas en el sistema, junto con la salud de la mujer. En su intervención, destacó además que el despliegue del modelo sanitario tras la ley se apoyó en la «lealtad institucional», un principio que consideró esencial en la relación entre el ministerio y las comunidades autónomas.

La exministra defendió que la sanidad pública constituye «el elemento fundamental» del estado del bienestar y recordó que, tras la aprobación de la ley, pasó a financiarse con los impuestos de toda la ciudadanía. A su juicio, ese cambio permitió visualizar con claridad que los recursos públicos sostienen «una sanidad pública de calidad, universal, que no excluye a nadie».

Durante la mesa también se abordó la Ley Antitabaco, impulsada durante la etapa de Salgado al frente del Ministerio. La exministra la presentó como una de las normas que mejor reflejó la madurez de la sociedad española y la capacidad de la acción pública para promover salud. En su opinión, aquella legislación demostró que la ciudadanía responde de forma mayoritaria cuando las medidas están orientadas al interés general y a la protección de la salud.

Por su parte, Rosa Lluch vinculó este homenaje al recuerdo de su padre, asesinado hace 25 años, y aseguró que, entre los numerosos actos celebrados en su memoria, este tendría un significado especial tanto para ella como para él. Según explicó, Ernest Lluch entendía la política como una herramienta para mejorar la vida de la gente y vivió con especial intensidad su etapa al frente de Sanidad precisamente por esa vocación transformadora.

La hija del exministro recordó asimismo su profundo compromiso con los valores socialistas y sostuvo que la pervivencia de la Ley General de Sanidad 40 años después habría sido para él un motivo de enorme satisfacción. En ese sentido, subrayó que mantener vigente una norma que ha garantizado durante décadas la atención sanitaria «para todos y todas» constituye una de las principales expresiones de su legado.

«40 años de defender que nuestra sanidad de recortes y privatizaciones»

Tras el acto, la ministra enmarcó el aniversario como «40 años de defender que nuestra sanidad atiende a todos los ciudadanos de este país», así como de proteger «su universalidad, su calidad, su formación sanitaria», además de «defenderla de recortes» y «de privatizaciones». García recordó que la Ley General de Sanidad impulsada por Ernest Lluch «tuvo también sus grandes dificultades para salir» y contó con la oposición de Alianza Popular, que, según señaló, sostenía «exactamente los mismos argumentos que dice hoy». Pese a ello, reivindicó que España ha logrado «40 años de tener una sanidad pública» que definió como «el faro moral de parte de nuestro país» y también como «el faro moral de los principios y valores que emanan de nuestra sociedad».


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