La segunda semana de la huelga indefinida convocada por los sindicatos médicos contra la reforma del Estatuto Marco ha comenzado este lunes, en un escenario de conflicto abierto entre el Ministerio de Sanidad y parte de la representación sindical del colectivo. El paro, planteado por organizaciones médicas en rechazo al nuevo marco normativo impulsado por el departamento que dirige Mónica García, mantiene la presión sobre el Gobierno mientras continúan las discrepancias sobre el alcance real de la negociación.
En este contexto, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido la actuación de su departamento y ha rechazado las acusaciones de falta de interlocución con los convocantes. «Es imposible acusarnos de falta de diálogo cuando hemos tenido 60 reuniones con la mesa del ámbito y más de 25 reuniones con los convocantes de la huelga», ha afirmado. Según ha explicado, el Ministerio ha mantenido contactos continuados con los representantes profesionales y ha alcanzado «preacuerdos» y acuerdos tanto con la mesa del ámbito como con el Foro de la Profesión Médica.
García ha comenzado su valoración mostrando «máximo respeto a todos los profesionales que están peleando por sus derechos laborales», unos derechos que, ha recordado, «han estado aparcados durante más de 20 años». En ese sentido, ha reivindicado que el Ministerio decidió recuperar hace dos años la reforma del Estatuto Marco de 2003 y llevarla «al límite legal y al límite competencial», a partir de unas reivindicaciones que, a su juicio, han puesto de relieve la urgencia de actualizar las condiciones laborales de los profesionales sanitarios.
La ministra ha sostenido que las demandas del colectivo han servido para que «toda la sociedad y todas las administraciones, incluidas las administraciones de las comunidades autónomas, entiendan la urgencia y la necesidad de acabar con el Estatuto Marco del 2003». No obstante, también ha subrayado que el texto impulsado por el Ministerio no puede resolver por sí solo todas las reclamaciones planteadas, ya que buena parte de las competencias en materia de condiciones laborales y organización sanitaria recaen sobre las comunidades autónomas.
En su intervención, García ha insistido en que el nuevo Estatuto Marco constituye, a su juicio, la medida «más transformadora» en materia de condiciones laborales sanitarias en los últimos años. Aun así, ha admitido que no agota todas las soluciones posibles y ha señalado que será necesario abrir «otras nuevas vías de solución y de diálogo», entre ellas la futura reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), donde, según ha dicho, podrán incorporarse otras reivindicaciones de los profesionales.
La titular de Sanidad ha asegurado además que el comité de huelga y el conjunto de la profesión médica han estado presentes en el proceso negociador. «Primero era la excusa de que los médicos no estaban representados, que sí lo estaban. Cuando están representados todos los médicos al comité de huelga, tampoco les vale», ha afirmado, en referencia a la evolución del conflicto. También ha recordado que la última reunión con el Foro de la Profesión Médica se celebró hace dos semanas y que en ese encuentro los convocantes trasladaron propuestas a las que el Ministerio respondió con contrapropuestas.
En este punto, García ha ido un paso más allá y ha vinculado parte del conflicto a factores ajenos al contenido estrictamente laboral de la reforma. «Hoy había una entrevista del presidente de uno de los convocantes de la huelga que decía que más allá de los acuerdos la huelga no iba dirigida ni al Estatuto Marco ni al Ministerio de Sanidad, sino que iba dirigida al Gobierno de Pedro Sánchez», ha señalado, en alusión a una entrevista de Miguel Lázaro, presidente de CESM, en El País. A partir de ahí, la ministra ha lanzado su crítica más directa: «Igual algunas de las motivaciones tienen que ver con motivaciones políticas más que con motivaciones realmente de representar a los profesionales sanitarios».
Pese a ello, García ha reiterado que el Ministerio seguirá dispuesto a reunirse con los sindicatos «todas las veces que hagan falta», aunque ha advertido de que quiere hacerlo «sin trampas». En su opinión, la evolución del conflicto no se corresponde con el contenido de las negociaciones mantenidas hasta ahora, ya que, según ha dicho, «cada vez que hay un acuerdo, lo que ha habido es una escalada de conflicto».
La ministra sostiene que muchas de las reivindicaciones de los profesionales «ya están plasmadas en el Estatuto Marco» y que otras deberán desarrollarse en normas posteriores o por parte de las CCAA, a las que ha emplazado a asumir también su responsabilidad. Mientras tanto, la huelga entra en su segunda semana con el enfrentamiento aún abierto entre el Ministerio y los sindicatos convocantes, y sin una solución inmediata a la vista.