García reprocha de nuevo al PP el fallo en los cribados: «Es la punta del iceberg»

La ministra endurece su discurso después de haber llegado a un acuerdo con las CCAA del PP en el pasado CISNS para el envío de los datos

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La intervención de la ministra de Sanidad, Mónica García, en el Pleno del Congreso estuvo marcada por un tono firme y un mensaje inequívoco sobre la situación de los cribados en algunas comunidades autónomas. La responsable sanitaria aprovechó la interpelación del Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar para enmarcar los fallos recientes dentro de un problema estructural que, a su juicio, trasciende cualquier episodio puntual. Las declaraciones se han producido después de haber acordado en la pasada reunión del CISNS el envío de datos de los programa de cribado con las CCAA del PP.

García contextualizó la crisis sanitaria señalando que el Gobierno ha incrementado la financiación en los últimos años, pero que ese esfuerzo no se ha traducido siempre en mejoras para los pacientes. Según explicó, esta desconexión entre recursos y resultados tiene responsables políticos concretos en ciertas comunidades autónomas. La ministra sostuvo que los fallos del sistema no son aislados, sino la manifestación visible de un deterioro más profundo.

Un fallo que revela un problema mayor

Durante su intervención, la ministra afirmó que el episodio de los cribados representa algo más que una cadena de errores administrativos. García aseguró que "no es un fallo coyuntural, no es un fallo puntual, es un fallo estructural", en referencia al impacto de políticas que, según dijo, han debilitado los servicios públicos esenciales. Para reforzar su argumento, añadió que la situación es "la punta del iceberg de un modelo roto que hace aguas por todas partes".

La ministra acusó al Partido Popular de promover un sistema que, a su juicio, favorece la privatización y reduce la capacidad de respuesta del sistema público. En un discurso contundente, sostuvo que este modelo está diseñado para que "unos pocos hagan caja con la salud de la gente". García defendió que la política sanitaria debe centrarse en garantizar derechos y no en generar beneficios, especialmente cuando están en juego programas tan sensibles como los cribados oncológicos.

Asimismo, la ministra recordó que la falta de inversión en atención primaria y salud pública repercute directamente en la fiabilidad de estos programas. Explicó que los cribados requieren planificación, estabilidad profesional y sistemas de información robustos. Según señaló, cuando estos pilares fallan, se producen errores que generan desconfianza, angustia y riesgos evitables para los pacientes.

La respuesta de Sumar desde la experiencia asistencial

Alda Recas, portavoz de Sanidad de Sumar, avaló la posición de la ministra destacando que los profesionales detectan antes que nadie las consecuencias de una mala gestión. La diputada explicó que quienes trabajan con pacientes "ven empeorar la salud" cuando las políticas no acompañan las necesidades reales del sistema. Añadió que los fallos en cribados y los recortes acumulados tienen efectos que ya resultan dramáticos por sí mismos.

Recas aportó además un ejemplo personal para ilustrar el deterioro de la confianza ciudadana. Relató que su marido dudó en realizarse el cribado de cáncer de colon tras conocer los errores notificados en Madrid, y subrayó el "daño que han hecho las políticas y la gestión del PP". Reivindicó que la ciudadanía necesita seguridad, información veraz y un marco sanitario que funcione sin sobresaltos.

La portavoz pidió también reforzar la coordinación entre administraciones para evitar nuevas fallas en programas esenciales. Insistió en que el Ministerio debe disponer de todos los datos necesarios para supervisar, evaluar y recomendar mejoras. Recas concluyó pidiendo que no se detenga el impulso reformista y recordó que la ciudadanía "espera mucho" de ellos, apelando a la responsabilidad.


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