El Consejo de Gobierno de Aragón ha dado un paso significativo hacia la modernización de su sistema sanitario con la aprobación del proyecto de ley para la creación del Instituto de Salud Pública de Aragón (ISPA). Este proyecto será enviado a las Cortes de Aragón para su tramitación parlamentaria, y tiene como objetivo transformar la actual Dirección General de Salud Pública en una entidad de derecho público, con autonomía y una identidad propia.
En una rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, el consejero de Sanidad, José Luis Bancalero, explicó que este cambio tiene como propósito principal fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias y pandemias. Según Bancalero, «con la transformación en Instituto de Salud Pública de Aragón se dará mejor respuesta a emergencias sanitarias que supongan una amenaza para la salud del conjunto de la población, como las pandemias».
La pandemia de COVID-19 reveló importantes fallos en el sistema de Salud Pública en España, cuyas estructuras, heredadas de principios del siglo XX, ya no estaban preparadas para los desafíos actuales. La creación del ISPA busca modernizar estos servicios y adaptarlos a los nuevos retos globales de salud pública, lo que incluye tanto amenazas sanitarias como las pandemias como los riesgos asociados a la salud ambiental. Bancalero destacó que el objetivo es dotarse «como sociedad de unos servicios de salud pública capaces de hacer frente a las diferentes amenazas y a los nuevos retos y desafíos de este siglo», poniendo énfasis en la importancia de la salud pública como un pilar del Estado de bienestar.
Este nuevo instituto será clave en la implementación de políticas de Salud Global, un concepto que conecta la salud humana, animal y ambiental. «Un 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas son de origen animal», destacó Bancalero, haciendo referencia a la interrelación entre estos factores. En este contexto, el ISPA trabajará en la integración de programas de vigilancia y prevención, control de enfermedades, y promoción de la salud, tanto a nivel individual como colectivo. Además, se planea actualizar y reforzar los programas de vacunación y cribados de Salud Pública, fundamentales para prevenir enfermedades crónicas y otras amenazas relacionadas con el envejecimiento de la población.
En cuanto a la estructura administrativa, el ISPA tomará las funciones de la actual Dirección General de Salud Pública, pero con una mayor visibilidad e independencia. A pesar de este cambio, las competencias de planificación estratégica y cartera de servicios de salud pública seguirán siendo responsabilidad del Departamento de Sanidad. De esta manera, el Gobierno de Aragón busca mejorar la organización y eficiencia de su sistema de salud pública, alineándose con las políticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para asegurar un acceso equitativo a soluciones de prevención como vacunas y pruebas de detección precoz.