Durante el encuentro organizado por Gaceta Médica, todos los expertos coincidieron en señalar que si la EMA finalmente se traslada a Barcelona supondrá un cambio cualitativo esencial y sin precedentes en el ámbito de la investigación en salud. Para María Queralt Gorgas Torner, del Servicio de Farmacia del Hospital Vall d’Hebron “la EMA sería un gran impulso; si conseguimos que venga a Cataluña va a comportar un cambio sustancial, por todo lo que se mueve alrededor de la EMA, a nivel de investigadores y de gente que puede ayudar a dinamizar todo el sector. Podría ser una revolución”.
En esta dirección apunta el investigador Ramón Mangues, quien asegura que sería “espectacular” el impulso que daría a la investigación y la innovación en Cataluña ser la nueva sede de la EMA. “Tendríamos más cercanía con expertos en temas que ahora fallan como transferencia industrial y regulatoria. Ellos te dan unas indicaciones y unos contactos que nos cuesta conseguir porque no tenemos el microentorno necesario”, indica.
Y el entorno es indispensable. La fragmentación en Cataluña es uno de los puntos débiles del sector, según destacaron los expertos durante el encuentro. La falta de sinergias hace que muchas ideas innovadoras no puedan ponerse en práctica porque no se encuentran los mecanismos o los expertos necesarios. Un papel relevante en este campo es el de las OTRIS (Oficinas de Transferencia de los Resultados de Investigación). Albert Barberà, del Departament de Salut, reconoce que están “infrafinanciadas”, pero que deben enfocarse hacia la identificación de oportunidades de negocio “porque son las únicas que tienen el contacto con los investigadores. No tienen que ser buenos en regulatorio, en patentes o en bussiness plan, porque ya tenemos buenos bufetes en esos campos”. El responsable de la administración catalana cree que se puede ir más allá con algunas ideas simples. “Por ejemplo, se podría hacer una especie de portafolio de lo que se está haciendo en cada área de investigación de los institutos de investigación, para que el sector industrial, más allá del farmacéutico, tenga conocimiento sobre lo que se está investigando”.
Juan Martín López, director General de la Corporació Sanitaria Parc Taulí, cree que el Centro Para la Integración de la Medicina y la Tecnología Innovadora (CMIT), creado hace apenas un mes, apunta en esa línea y podría “erigirse como un polo donde coincidir expertos para desarrollar la innovación e incluso finalmente constituir una cartera de posibles inversores”. El centro, impulsado por el Instituto Tecnológico Leitat, contará con una financiación inicial de 1.750.000 euros que aportará el Departament de Salut. El CMIT pondrá en valor toda la investigación del sistema sanitario y social de Cataluña y lo transformará en “productos que mejoren el bienestar para las personas”, según subrayan sus creadores. El Centro persigue “generar nuevas soluciones de alto impacto social en el ámbito de los dispositivos médico-tecnológicos”, agregan.
El papel del pacienteOtro tema abordado durante la jornada fue el rol del paciente en el proceso de investigación. Según Barberà, las administraciones quieren que su papel sea más activo. “Desde la Comisión Europea se está poniendo mucho esfuerzo en la investigación responsable y la Unión Europea también financia iniciativas para apoderar el paciente desde el punto de vista sanitario y también desde la investigación, para que pueda participar en comités, aportado su visión como paciente en las políticas que se deciden”. Aunque reconoce que “en la práctica es complicado” y que por ello es importante el rol que juegan “las Sociedades Científicas y las asociaciones de pacientes”.
La EMA en Barcelona supondría una revolución sin precedentes en el ámbito de la investigación
Los expertos señalan la fragmentación como uno de los puntos débiles del sector innovación en Cataluña