La Fundación Instituto Roche ha publicado el tercer Informe Anticipando sobre Biología de Sistemas. Un documento que explica los retos que tiene por delante España para materializar una estrategia completa que aborde la Medicina de Precisión.
Este capítulo acoge el contexto de la biología de sistemas. Una rama multidisciplinar de la ciencia centrada en el estudio holístico de los organismos y que facilita la posibilidad de predecir su comportamiento.
En un futuro, parece probable que la disponibilidad de datos altamente complejos junto con las nuevas tecnologías diagnósticas cambiará la forma en la que los médicos tratarán a los pacientes. En este sentido, la biología de sistemas ofrece un modo de integrar y estudiar la complejidad de las relaciones entre el genotipo y el fenotipo para comprender cómo cambios puntuales pueden desencadenar efectos en cadena y la interrelación entre estos cambios patológicos.
Así, los expertos insisten en la necesidad de fomentar la homogeneización e intercomunicación entre todos los registros clínicos a nivel nacional, y la construcción de dichos registros en formato electrónico en base a los estándares internacionales. Para ello se hace necesario promover un marco regulatorio que permita compartir datos genéticos y clínicos entre instituciones a nivel nacional e internacional garantizando la seguridad en el manejo de estos datos, así como la privacidad de los pacientes prestando especial atención al intercambio de datos a través de la red.
Este nuevo marco también hace necesario invertir en formación en el ámbito de la biología de sistemas dirigida a los profesionales que trabajan actualmente en los grupos clínicos y de investigación básica, de manera que adquieran conocimientos y habilidades para su aplicación en la práctica clínica.
Asimismo, consideran que hay que promover la incorporación e integración de los biólogos de sistemas como nuevo perfil profesional en el ámbito hospitalario para que a través de la integración de los datos del paciente en los modelos correspondientes y una vez analizados e interpretados los resultados, actúen como asesores de los equipos asistenciales. “Es necesario también incluir a esta rama dentro de los planes estatales de I+D para impulsar la financiación de su utilización en investigación básica y traslacional”, añaden en sus recomendaciones.
Por último, incorporar la nueva tecnología que ayuden a los profesionales sanitarios a incorporar de forma ágil el conocimiento generado.