La OMS expone que necesita 78,2 millones de euros para detener y contener el brote actual de mpox

El organismo utilizará estos fondos para implementar actividades críticas descritas en el plan estratégico mundial de preparación y respuesta

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) necesita 78,2 millones de euros de septiembre de 2024 a febrero de 2025 para trabajar con países, socios y otras partes interesadas para detener y contener el brote actual de mpox. La OMS ayudará a los países fomentar la coordinación y la coherencia entre los Estados miembro y las partes interesadas que participan en la respuesta; mejorar la vigilancia de la enfermedad y la respuesta rápida; empoderar a las comunidades para que participen activamente en la respuesta al brote y garantizar un enfoque basado en los derechos; garantizar una atención clínica segura y escalable y un acceso equitativo a los servicios relacionados con la viruela polínica; fortalecer la investigación y mejorar el acceso a productos médicos eficaces.

El 14 de agosto de 2024, el director general de la OMS, Tedros Adhanom, declaró el recrudecimiento de la viruela símica en la República Democrática del Congo (RDC) y en un número creciente de países de África una emergencia de salud pública de importancia internacional (ESPII), el nivel más alto de alerta de la OMS en virtud del derecho internacional. Esta declaración subraya la gravedad de la situación actual y destaca la necesidad urgente de intensificar la colaboración y el apoyo internacionales para controlar el brote. La rápida propagación de una nueva cepa del virus en la RDC y su detección en países vecinos de la RDC es especialmente preocupante.

Desde mayo de 2022, el brote de mpox ha provocado casi 100.000 confirmados en 116 países. Solo en la RDC se han notificado más de 18 000 casos sospechosos de mpox, con 575 muertes. Aunque las notificaciones mundiales de casos están disminuyendo, es probable que el subregistro oculte la verdadera magnitud del brote. Siguen produciéndose casos esporádicos en todo el mundo, incluso en países que antes controlaban el virus, lo que pone de relieve su amenaza constante. El Mpox puede infectar a cualquier persona, independientemente de su ubicación geográfica, identidad de género u orientación sexual. Especialmente preocupante es el riesgo para los grupos vulnerables, incluidas las personas con inmunodepresión, como las que tienen el VIH mal controlado, los niños pequeños y las embarazadas. Para estos grupos, la infección por mpox puede tener graves consecuencias para la salud.

La capacidad para detener y contener eficazmente el brote de mpox depende de la preparación operacional, la disposición y las capacidades de respuesta en cinco componentes básicos. Por ello, pide fortalecer la vigilancia y la detección, colaboración transfronteriza e intercambio de información, mejora de la vigilancia en la interfaz humano-animal, aumento de la capacidad de los laboratorios, ampliación de las pruebas de diagnóstico, integración de la secuenciación genómica e inteligencia y análisis de salud pública.

El segundo componente básico detectado es la mayor protección de la comunidad a través de su compromiso y participación, comunicación de riesgos basada en datos y específica, detección precoz basada en la comunidad y prestación de servicios, abordar la estigmatización y la discriminación, vacunar a las personas en riesgo de infección, medidas sanitarias y sociales, educación y promoción de la salud, medidas comunitarias de prevención y control de infecciones (IPC) y de agua, saneamiento e higiene (WASH), vigilancia transfronteriza y de concentraciones masivas y prevención de la propagación zoonótica.

El tercer componente identificado tiene que ver con la atención segura y escalable a través del desarrollo de vías de atención clínica escalables; garantizar la disponibilidad de medicamentos y suministros esenciales; fortalecer la infraestructura sanitaria; protección del personal sanitario y los pacientes; integración de la salud mental y el apoyo psicosocial; y mantenimiento de los servicios sanitarios esenciales. El cuarto componente está relacionado con el acceso equitativo a las contramedidas médicas. Para ello, la OMS ve necesaria la priorización coordinada de la investigación; facilitar la investigación y el intercambio de datos; uso de protocolos CORE para ensayos clínicos; agilización de los marcos normativos; investigación operativa; establecimiento de normas sobre paquetes de productos básicos para la enfermedad; previsión y planificación coordinadas de la demanda; adquisición coordinada, negociación y configuración del mercado; asignación equitativa y transparente basada en las necesidades; logística y distribución.

Por último, el quinto componente trata sobre la coordinación de emergencias gracias al establecimiento de mecanismos de coordinación de la respuesta; mejora de la comunicación y la colaboración; desarrollo de estrategias de respuesta basadas en pruebas; movilización y asignación de recursos; apoyo operativo y logístico; seguimiento, revisión e informes continuos; salvaguardar las operaciones de PSEAH; seguimiento, revisión e informes continuos; así como la gestión de riesgos operativos.


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