El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es una amenaza significativa para la salud de los lactantes, siendo la principal causa de bronquiolitis y neumonía en menores de un año. Además, los brotes estacionales del VRS impactan gravemente a los niños, especialmente en sus primeros meses de vida. Según ha asegurado para GM Julia María Ruiz Redondo, coordinadora del grupo de trabajo de Salud pública 2.0 de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y co-directora del Grupo Nacional Salud Publica de la SEMG, estudios recientes indican que los lactantes menores de cinco meses son los más vulnerables a hospitalizaciones por VRS, con tasas de hasta el 24,7 por ciento en los primeros tres meses de vida.
Una de las características del VRS es la facilidad de reinfección debido a la falta de inmunidad prolongada tras el primer contagio. Ruiz Redondo ha señalado que los síntomas de las infecciones por VRS varían desde manifestaciones leves, como rinorrea, congestión nasal y tos, hasta cuadros severos como bronquiolitis, neumonía y, en casos extremos, fallo respiratorio agudo.
Según un estudio dirigido por Federico Martinón-Torres, jefe y coordinador del servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, publicado en BMC Infectious Diseases, más del 50 por ciento de los casos de hospitalización por VRS en niños menores de 14 años ocurren en lactantes nacidos fuera de la temporada epidémica.
Según ha confirmado Ruiz Redondo, para abordar esta situación, en septiembre de 2023, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) publicó el EPAR de la vacuna ABRYSVO, desarrollada por Pfizer. Esta vacuna está diseñada para proporcionar protección pasiva contra las enfermedades respiratorias causadas por el VRS en lactantes mediante la inmunización de la madre durante el embarazo, cubriendo desde el nacimiento hasta los seis meses de edad.
El microquimerismo materno-fetal en la protección del recién nacido
Ruiz Redondo ha afirmado que el microquimerismo materno-fetal es el proceso mediante el cual una pequeña cantidad de células de la madre o del feto se transfieren entre sí a través de la placenta o la leche materna. Este fenómeno tiene un impacto positivo en la protección inmunológica del recién nacido, ya que la madre transfiere células T cooperadoras y B de memoria al feto, lo que contribuye a la defensa contra infecciones respiratorias, como el VRS, durante los primeros meses de vida.
En el contexto de la vacunación materna, la inmunización de la gestante fortalece esta transferencia de inmunidad, ha señalado Ruiz Redondo. Ademas, ha asegurado que la vacunación con DTpa, COVID-19 y gripe ha demostrado ser eficaz en mujeres embarazadas, proporcionando anticuerpos protectores que pasan al feto a través de la placenta y luego continúan a través de la leche materna.
La vacunación materna contra el VRS
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) han supervisado la seguridad de la vacuna materna contra el VRS en la temporada 2023-2024. Ruiz Redondo ha señalado que los eventos adversos más comunes asociados a esta vacuna son condiciones relacionadas con el embarazo, como el parto prematuro (4,1 por ciento), una tasa esperada para vacunas administradas entre las semanas 32 y 36 de gestación.
Además, los CDC han señalado que los bebés nacidos de madres vacunadas durante el embarazo no necesitan dosis adicionales, como Nirsevimab, en los primeros meses de vida, mientras que aquellos nacidos de madres no vacunadas pueden recibir esta inmunización directa para protegerse del VRS.
Beneficios de la vacunación materna frente al VRS
Ruiz Redondo ha afirmado que la vacunación materna frente al VRS ofrece una protección efectiva y segura para los lactantes durante el período más vulnerable de su vida. Al nacer, los bebés poseen altos niveles de anticuerpos transferidos por la madre, lo que reduce significativamente su riesgo de sufrir infecciones respiratorias graves en sus primeros meses. Estos anticuerpos maternos pueden permanecer en el cuerpo del bebé por al menos seis meses, brindando un escudo protector crucial, ha asegurado la coordinadora del grupo de trabajo de Salud pública 2.0 de la SEMG.
Desde el Ministerio de Sanidad, han asegurado que se está evaluando actualmente el programa de inmunización/ vacunación frente a VRS para las próximas temporadas, incluyendo también la vacuna para embarazadas de reciente autorización. Además, se debe tener en cuenta que la vacuna frente al VRS para embarazas se encuentra disponible en las oficinas de farmacia para adquisición por prescripción privada.
Ruiz Redondo junto a los CDC ha querido hacer una comparativa de las inmunizaciones:
| Vacuna materna (ABRYSVO de Pfizer) | Inmunización lactante (Nirsevimab) | |
| ¿Para quién está recomendada? | Personas con un embarazo de entre 32 y 36 semanas | Bebés nacidos de madres que no recibieron la vacuna materna contra el VRS y, también, un pequeño grupo de niños pequeños (de 8 a 19 meses) con mayor riesgo de VRS grave |
| ¿Cómo funciona? | La madre transmite la protección (anticuerpos) al bebé durante el embarazo | El bebé recibe protección (anticuerpos) de forma directa |
| ¿Cuándo se recomienda? | De septiembre a enero | De octubre a marzo |
| ¿A quién protege del VRS grave? | Bebé | Bebé |
| ¿Cuánto dura la protección? | Aproximadamente 6 meses después del nacimiento | Al menos 5 meses después de la inmunización |
| ¿Quién no debe vacunarse? | Personas con antecedentes de reacciones alérgicas graves a cualquier componente de la vacuna | Niños con reacción alérgica grave a cualquier componente de Nirsevimab o bebés que ya estén protegidos porque su madre recibió una vacuna materna durante el embarazo |
| Posibles efectos secundarios | Efectos secundarios frecuentes: dolor de cabeza, náuseas, dolor en el lugar de la inyección, etc. Posibles riesgos en estudio: parto prematuro, preeclampsia. | Los efectos secundarios suelen ser leves y terminan rápidamente. |
Ruiz Redondo ha afirmado que la vacunación materna contra el VRS representa una gran estrategia de salud pública que, al igual que las vacunas contra la gripe y DTpa, proporciona una defensa temprana contra infecciones graves en los recién nacidos, ayudando a reducir las hospitalizaciones y mejorar la salud de los lactantes durante su etapa más vulnerable.