La creación de una dirección general orientada a la humanización en Castilla-La Mancha es un ejemplo del cambio de talante de los gestores sanitarios en esta última legislatura. En ello coincideron las portavoces de las asociaciones de cáncer de mama, salud mental y diabetes, que mostraron su satisfacción por el giro en el diálogo con la administración sanitaria autonómica.
En esta idea insistió María Teresa Espinosa, presidenta de la Asociación de Cáncer de Mama y Ginecológico de Castilla-La Mancha (Amuma), que participó en la mesa ‘Calidad asistencial. Visión de los Pacientes’. “Después de seis años sin contar con nosotros, era una necesidad estar de nuevo en contacto con la administración de forma directa para implicarles e implicarnos”, aseguró.
Espinosa recuerdó que se habla de humanización para superar un legado muy triste “el de la sanidad por caridad”. “Ahora es un derecho de los ciudadanos. Somos usuarios con derechos y obligaciones y necesitamos que se humanice la atención desde los celadores a los oncólogos”, remarcó.
Por su parte, María del Carmen Navarro, presidenta de la Federación Salud Mental de Castilla-La Mancha, repasó los progresos en los 20 años que lleva en marcha la federación. “Se ha avanzado muc
ho, pero nos quedan muchas necesidades que cubrir, sobre todo a nivel de vivienda, concienciación, lucha contra el estigma, ayuda médica, etc.”, indicó.
En la misma línea, la portavoz de esta asociación destacó el papel de estas organizaciones para paliar la soledad que se vive ante el diagnóstico de una patología de este tipo. “Las asociaciones ofrecen apoyo, pero a pesar de que nuestra federación está incluida dentro del servicio de salud, no llegan todos los pacientes, lo que nos hace pensar que hay médicos que o bien no creen en ello o no están informados”, cuestionó.
En la misma línea, la presidenta de la Federación de Castilla-La Mancha de Asociaciones de Diabéticos (Fedicam), Juana Jurado Alonso, reclamó las mejores tecnologías y tratamientos para los pacientes. Jurado también hizo hincapié en la necesidad de contar con apoyo psicológico para afrontar algunas complicaciones de la enfermedad, como la amputación de la extremidad inferior.
Desde la Alianza General de Pacientes, su presidente, Antonio Bernal, insistió en que hay que trabajar para el paciente, pero también reforzar el autocuidado y la prevención. Este colectivo, insistió, “no solo puede demandar, también hay que preguntar qué se puede hacer por el sistema sanitario”.
Bernal puso en valor el papel de la Alianza General de Pacientes, que mantiene interlocución con la comunidad científica, la industria farmacéutica y las administraciones sanitarias. “Desde la AGP no representamos a estos enfermos, prestamos apoyo y facilitamos las negociaciones con estos agentes”, matizó el portavoz de la Alianza.
Asimismo, la moderadora, Rosa Castro, coordinadora del Plan Dignifica, defendió la importancia de escuchar la voz de los pacientes más allá de las encuestas de satisfacción. Sobre este punto, y ya desde el público, Rodrigo Gutiérrez, director general de Humanización, subrayó que la consejería tiene a la vista la revisión de la legislación que regula el funcionamiento de los Comités de Ética Asistencial, redactada en 2006, con la idea de incluir también la aportación de las asociaciones.