Hoy ha tenido lugar en el Parlamento Vasco el Debate de Política General, una cita clave del calendario político en el País Vasco. En este marco, el Lehendakari, Imanol Pradales, ha expuesto su visión sobre el futuro del Estado de Bienestar y el papel que la salud debe jugar en las políticas públicas de los próximos años. Su intervención puso el acento en la salud mental y el bienestar emocional, situándolos como prioridad estratégica.
En su discurso, Pradales afirmó que «el Estado de Bienestar no significa, necesariamente, «estar y sentirse bien»», subrayando que el número de personas que no logran alcanzar ese equilibrio emocional va en aumento. También, recordó que «en el País Vasco, una de cada tres consultas de Atención Primaria está relacionada con la salud mental o el bienestar emocional» y que «la salud, incluyendo la salud mental, se posiciona como la prioridad en la formulación de políticas públicas destinadas a mejorar la situación de la juventud vasca».
Bienestar emocional como nuevo contrato social
El Lehendakari insistió en que el bienestar emocional debe constituir una columna del nuevo contrato social vasco. «Somos personas, somos vulnerables y no queremos esconder que lo somos», expresó Pradales, reclamando políticas con «sensibilidad y alma». También, añadió que «si, además de vivir bien, queremos sentirnos bien, debemos cuidar y cultivar lo emocional». A partir de esta reflexión, el Lehendakari anunció la puesta en marcha de cuatro líneas de trabajo que marcarán la agenda sanitaria en este curso político.
La primera línea se centra en el despliegue de profesionales de psicología en Atención Primaria. «Es injusto que haya personas que necesitan ayuda profesional y no puedan acceder a ella porque no pueden pagar la terapia», afirmó Pradales. El objetivo es garantizar que los casos leves tengan acceso a tratamientos psicológicos sin barreras económicas, aliviando así la presión sobre los servicios especializados en salud mental, que podrán concentrarse en los casos más graves. Según destacó Pradales, «esta medida está basada en las recomendaciones de las y los profesionales» y se ampliará progresivamente durante la legislatura.
La segunda línea pasa por crear un canal de atención emocional y autocuidado para adolescentes de entre 15 y 18 años. El proyecto piloto se desarrollará en Aiaraldea, Irún, Gasteiz y Etxebarri, de la mano de la Federación de Salud Mental del País Vasco. El objetivo es ofrecer espacios seguros de escucha y acompañamiento, además de servicios de asesoría juvenil bajo la iniciativa Kristalezkoak. «Queremos abrir una nueva puerta de escucha, acompañamiento y ayuda para las y los jóvenes», explicó el Lehendakari, adelantando que el programa se extenderá al conjunto del País Vasco si los resultados son positivos.
La tercera línea de trabajo busca dar respuesta al uso abusivo de pantallas en la adolescencia. Pradales señaló que «en el País Vasco se ha identificado el uso compulsivo de internet entre el 25% de las chicas y el 16% de los chicos adolescentes», lo que calificó como una adicción sin sustancia que deteriora la vida cotidiana. Para afrontarlo, anunció la creación de una Estrategia Integral de País sobre el Uso de las Pantallas. «Necesitamos ampliar y elevar el debate público sobre las pantallas», recalcó el Lehendakari, precisando que el plan involucrará a siete departamentos del Gobierno, expertos independientes, diputaciones, ayuntamientos y medios de comunicación.
Por último, la cuarta línea apuesta por la promoción de la actividad física y el deporte como vía para mejorar el bienestar físico y emocional. «Reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo, disminuir la ansiedad y la depresión son algunos de sus beneficios contrastados», enumeró Pradales. Se activará un espacio de encuentro entre instituciones, asociaciones y ciudadanía para impulsar hábitos saludables y se reforzará la extensión de la tarjeta Mugiment a todos los municipios. Con estas iniciativas, el Lehendakari defendió que el País Vasco debe invertir en un modelo de salud integral, recordando que «hoy en Salud invertimos 3.775 euros por persona, más que los 3.685 de la media europea».