El nuevo Anteproyecto de Ley del Tabaco cierra hoy, 30 de septiembre, su fase de audiencia pública. A partir de este momento, el Ministerio de Sanidad deberá revisar todas las alegaciones presentadas y decidir si incorpora o no modificaciones al texto definitivo antes de su remisión al Parlamento. Se trata de un paso clave en la tramitación de una norma que busca actualizar la legislación española sobre tabaco y productos relacionados.
Este procedimiento ha permitido que ciudadanos, entidades sociales, asociaciones sanitarias y diferentes agentes interesados aportaran propuestas y observaciones. El objetivo es enriquecer el contenido del Anteproyecto, aprobado en Consejo de Ministros, con sugerencias que contribuyan a mejorar la protección de la salud pública. El proceso ha durado 20 días, habiendo sido su apertura el 10 de septiembre.
Un texto que amplía los espacios libres de humo
El Anteproyecto contempla medidas de gran calado para reforzar la actual normativa antitabaco. Entre ellas, se amplía la lista de espacios exteriores en los que no se podrá fumar ni utilizar dispositivos electrónicos relacionados. Terrazas de bares, parques infantiles, instalaciones deportivas, estaciones de transporte, recintos culturales y universitarios, así como los alrededores de centros sanitarios y educativos, pasarán a formar parte de las zonas libres de humo.
Además, el texto regula de forma expresa productos emergentes como cigarrillos electrónicos, bolsitas de nicotina oral, dispositivos de tabaco calentado o productos herbales para fumar. Todos ellos quedarán equiparados al tabaco convencional y sujetos a las mismas restricciones de consumo y venta. Esta equiparación responde a la necesidad de frenar el incremento de consumo entre adolescentes y prevenir riesgos sanitarios.
Otra de las medidas destacadas es la prohibición de la venta y uso de cigarrillos electrónicos de un solo uso. El Gobierno argumenta que, además de su atractivo para los jóvenes, generan un alto impacto ambiental al tratarse de residuos de difícil gestión. Con ello, se pretende reducir tanto la accesibilidad como la huella ecológica de estos productos.
Nuevas limitaciones en publicidad y etiquetado
El Anteproyecto también incorpora fuertes restricciones en materia de publicidad, promoción y patrocinio. Quedan vetados los anuncios en medios impresos, digitales, audiovisuales y en redes sociales, así como el uso de logotipos en locales de ocio o la financiación de eventos mediante marcas de tabaco. Con ello se busca reducir la exposición de la población a mensajes que normalicen o fomenten el consumo.
En cuanto a la información al consumidor, se introduce un etiquetado más detallado que deberá incluir advertencias claras sobre la nicotina y las características de cada producto. Esta medida se alinea con las recomendaciones internacionales de transparencia y control sanitario.
Finalmente, el texto contempla la reactivación del Observatorio para la Prevención del Tabaquismo, que asumirá la coordinación y seguimiento de las políticas públicas en esta materia. Este organismo permitirá evaluar de forma sistemática el impacto de las medidas y proponer mejoras a medio y largo plazo.