Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés) ha dado un paso adelante para intentar ponerle freno a la obesidad. Hace unos días, el Gobierno británico anunciaba que está evaluando la posibilidad de autorizar el uso de Mounjaro (tirzepatida, Eli Lilly) para la pérdida de peso dentro del sistema de salud pública, dirigido específicamente a personas desempleadas que sufren de obesidad. Con esta medida pretenden ayudar a los desempleados a mejorar su salud para facilitar su reintegración al mercado laboral. El primer ministro, Keir Starmer, destacó este martes que esta iniciativa podría ser beneficiosa no solo para los individuos, sino también para la economía del país.
La decisión pone sobre la mesa el reconocimiento de la obesidad como un problema de salud pública, con más de 200 complicaciones asociadas. Respecto a la decisión tomada por el gobierno británico, Cristóbal Morales, vocal de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), ha admitido en una entrevista con Gaceta Médica que "nos encanta que por fin se ponga sobre la mesa el debate de que la obesidad es una enfermedad crónica, con más de 200 complicaciones". Del mismo modo, ha añadido que "es el pistoletazo de salida para algo que llevamos mucho tiempo reclamando: la implementación de un gran plan nacional que aborde el problema de la obesidad por primera vez desde el origen".
En España, actualmente no se ha financiado ningún tratamiento contra la obesidad. Sin embargo, Morales admite que estos medicamentos no están destinados a perder peso, sino a mejorar la salud. Por esta razón, ha subrayado que "valoramos la medida adoptada por el Reino Unido, donde sí se financia el uso de GLP-1 para tratar la obesidad", catalogándola de una decisión valiente, "con un enfoque económico claro que busca ayudar a las personas desempleadas con obesidad a reincorporarse al mercado laboral, y al mismo tiempo, reducir el gasto en recursos sanitarios". "Se trata de enfoques diferentes para problemas diferentes, y esta vez, la valentía radica en enfrentar el problema desde su origen, lo que nos parece un avance muy positivo", ha mencionado.
En relación a si la medida podría aplicarse en España, ha asentido que "deberíamos discutirlo", profundizando en la idea de que "tenemos la obligación de avanzar juntos, ya que la obesidad es un problema social que requiere soluciones distintas". Para Morales, la clave sigue siendo la prevención. Sin embargo, ha defendido que "si queremos afrontar el mayor desafío de salud del siglo XXI, debemos legislar y crear una política común en toda España, que no solo se enfoque en la prevención, sino también en ayudar a quienes ya viven con esta enfermedad". Otro de los aspectos que ha defendido el experto es que resulta fundamental que se trate a estas personas desde una perspectiva no estética, sino de salud. Lo que debemos hacer es no darle la espalda a quienes sufren de obesidad y tratarlos con humanidad, con ciencia y, sobre todo, de una manera diferente a la actual, ya que lo que estamos haciendo no está funcionando. Por lo tanto, ha vuelto a incidir en que es imprescindible desarrollar un plan nacional contra la obesidad y actuar de forma distinta.
En última instancia, ha incidido en la necesidad de profundizar en un enfoque integral que abarque desde la prevención y el diagnóstico hasta la intervención en centros hospitalarios especializados, con el objetivo de mejorar la salud de quienes padecen la enfermedad. "Como científico e investigador, creo que podemos abordar las complicaciones asociadas a la obesidad, que no se limitan a un exceso de peso o un número en la báscula", ha asentido. "Estas personas pueden padecer apnea del sueño, inflamación crónica, enfermedades cardiovasculares o limitaciones funcionales, como la artrosis, lo que impacta negativamente en su calidad de vida. Además, consumen muchos recursos sanitarios", ha concluido.
La obesidad en cifras
Desde 1990, la obesidad en adultos a nivel mundial ha duplicado su prevalencia con creces. En 2022, se estimó que 2.500 millones de adultos de 18 años o más presentaban sobrepeso, de los cuales 890 millones eran considerados obesos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Solo analizando estas cifras se entiende el importante impacto que tiene a nivel mundial esta enfermedad, no solo para la salud de las personas, también en términos sociales y económicos.
Se trata de una enfermedad que afecta tanto a la salud como a la sociedad en su conjunto. Está vinculada a un mayor riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares, hipertensión, cáncer y trastornos respiratorios, lo que disminuye la calidad de vida y aumenta la mortalidad prematura. Socialmente, genera una carga considerable en los sistemas de salud debido a los altos costes de tratamiento y la atención prolongada. También reduce la productividad laboral y agrava el estigma y la discriminación, afectando la salud mental y las oportunidades socioeconómicas. Es decir, la obesidad supone un reto global tanto para la salud pública como para la economía de los países.