Más del 45% de los españoles opina que el sistema sanitario necesita «cambios»

Según el Barómetro Sanitario de 2025 del CIS y de Sanidad, el 27,1% de los ciudadanos considera que "necesita cambios fundamentales, aunque algunas cosas funcionan", mientras que el 20,2% ha respondido que "funciona mal" y necesita modificaciones profundas

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El sistema sanitario público mantiene un aprobado social, pero pierde fortaleza en la percepción ciudadana. El Barómetro Sanitario 2025 refleja que el 51,6% de la población cree que la sanidad en España "funciona bastante bien" o "funciona bien, aunque son necesarios algunos cambios", mientras que el 27,1% considera que "necesita cambios fundamentales, aunque algunas cosas funcionan" y un 20,2% sostiene que "funciona mal y necesita cambios profundos". En conjunto, más del 47% de los españoles reclama reformas fundamentales o profundas, en un contexto en el que el porcentaje que ve el sistema funcionando mal marca el valor más alto de la serie analizada.

El informe, elaborado por el Ministerio de Sanidad con datos del CIS, sitúa además en 6,02 sobre 10 la satisfacción media con el sistema sanitario público, tanto entre quienes lo han utilizado como entre quienes no lo han hecho. Se trata del dato más bajo de toda la serie 2015-2025, después de que en 2019 se alcanzara el máximo histórico, con 6,74 puntos. El documento constata así un descenso sostenido de la satisfacción en la etapa posterior a la pandemia.

Uno de los rasgos más llamativos del barómetro es la fuerte desigualdad territorial en la valoración del sistema. En percepción positiva del funcionamiento sanitario, la distancia entre la comunidad con mejor dato y la peor alcanza 27,6 puntos porcentuales: Cantabria lidera la clasificación con un 66,4% de valoraciones favorables, frente al 38,8% de Andalucía. También, se sitúan claramente por encima de la media nacional La Rioja, con un 64,1%, y Murcia, con un 61,8%. En el extremo contrario aparecen, además de Andalucía, Melilla, con un 41,7%, y Castilla-La Mancha, con un 44,1%.

La fotografía cambia poco cuando se analiza el descontento más severo. Andalucía vuelve a encabezar la percepción más crítica, con un 30,7% de población que cree que el sistema "funciona mal y necesita cambios profundos", seguida de Ceuta, con un 26,3%, y Castilla-La Mancha, con un 24,5%. En el lado opuesto, Cantabria registra el porcentaje más bajo de esta opinión, con un 10,2%, muy cerca del País Vasco, con un 10,4%, y La Rioja, con un 11,6%.

La nota global del sistema también dibuja un mapa muy desigual. Cantabria alcanza la mayor satisfacción media, con 6,68 puntos, seguida por el País Vasco, con 6,54. Andalucía queda a la cola con 5,37 puntos, por detrás de Ceuta, con 5,39, y Melilla, con 5,56. Canarias, Castilla-La Mancha y Comunitat Valenciana también se sitúan por debajo de la media nacional.

Por servicios, la población general sigue valorando mejor los dispositivos de mayor complejidad o respuesta rápida. Las urgencias del 061 y del 112 obtienen una nota media de 7,26, e ingreso y asistencia en hospitales públicos, un 7,02. En cambio, las consultas de atención hospitalaria son el ámbito peor percibido, con 5,74 puntos, seguidas de las urgencias hospitalarias, con 5,88. La atención primaria se mueve en una franja intermedia: 6,27 puntos para las consultas con el médico de familia y 6,32 para las urgencias de primaria.

El informe subraya que las consultas, tanto de atención primaria como hospitalaria, son las que más han acusado el desgaste desde la pandemia. Las consultas de primaria han pasado de un máximo de 7,29 puntos en 2019 a 6,27 en 2025, mientras que las consultas hospitalarias descienden desde 7,13 en 2019 hasta 5,74, convirtiéndose en el servicio peor valorado. Por el contrario, los ingresos hospitalarios se mantienen por encima de 7 en toda la serie, y el 061/112 conserva el liderazgo como servicio mejor valorado.

La variabilidad entre comunidades se repite al observar cada nivel asistencial. En consultas de atención primaria, Cantabria logra la mayor puntuación, con 7,00, y Andalucía la menor, con 5,61. En consultas de atención hospitalaria, Ceuta cae hasta 4,77, mientras Cantabria vuelve a liderar con 6,27. En ingresos hospitalarios, las notas son más altas y homogéneas, con Cantabria en 7,64 y Ceuta en 5,92. Las urgencias de atención primaria oscilan entre 7,25 en Cantabria y 5,53 en Ceuta, y las urgencias hospitalarias entre 6,71 en Cantabria y País Vasco y 5,05 en Ceuta. En el caso del 061/112, la mejor valoración corresponde a Castilla-La Mancha, con 7,90, y la peor a Ceuta, con 6,27.

Pese a este deterioro de la percepción global, la ciudadanía sigue mostrando una clara preferencia por la sanidad pública frente a la privada. El 69% elegiría un centro público para atención primaria, el 73,9% para ingresos hospitalarios y, en urgencias, en torno al 70% optaría por la pública frente al 27,1% que escogería la privada. Solo en las consultas externas hospitalarias la distancia se estrecha más: un 56,5% optaría por la pública frente a un 41,1% que elegiría la privada.

Ese respaldo convive con un crecimiento de la cobertura privada. El 99,3% de la población declara tener cubierta su asistencia sanitaria mediante financiación pública, pero un 20,4% cuenta con un seguro privado contratado de forma individual o familiar y otro 10,3% lo tiene a través de la empresa. Entre quienes tienen doble aseguramiento, el 62,6% cree que ante un problema grave la sanidad pública le ofrecería un mejor tratamiento, frente al 28,4% que se inclina por la privada.

El barómetro incorpora además una comparación entre la asistencia sanitaria que cada ciudadano percibe en su comunidad autónoma y la del resto del país. En términos generales, predomina la idea de que la situación es "igual", especialmente en organización y medios técnicos. Los aspectos mejor valorados son precisamente los medios técnicos y los servicios que ofrece cada sistema autonómico: el 25,6% y el 23,4%, respectivamente, creen que su comunidad está mejor que el resto en esas áreas. La financiación es, sin embargo, la dimensión más cuestionada: solo el 13,1% la ve mejor que en otras comunidades, frente al 27,6% que la percibe peor.

También aquí el mapa territorial es desigual. País Vasco y Navarra encabezan de forma recurrente las valoraciones positivas en las cuatro dimensiones analizadas, y Cantabria se suma a ese grupo salvo cuando se pregunta por financiación. Madrid destaca en servicios y medios técnicos, pero recibe opiniones más críticas en organización y financiación. En el otro extremo, Ceuta, Melilla, Extremadura y Canarias aparecen de forma repetida entre los territorios con peores percepciones.

El Barómetro Sanitario 2025 deja así una conclusión nítida: la población sigue respaldando el modelo público y continúa prefiriéndolo en casi todos los niveles asistenciales, pero ese apoyo convive con una demanda creciente de cambios y con una percepción de deterioro, especialmente en consultas y en la experiencia cotidiana de acceso al sistema. Todo ello, además, con una brecha territorial cada vez más visible.


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