La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha defendido este jueves en el Pleno de la Asamblea la postura de su Gobierno de no implantar el registro de objetores de conciencia al aborto. Su intervención ha llegado tras la interpelación de la diputada de Más Madrid, Marta Carmona, que le recordó la carta enviada en julio por la Secretaría de Estado de Sanidad recordando la obligación legal de poner en marcha dicho registro, aprobado por el Consejo Interterritorial siete meses antes con el voto favorable de la propia Comunidad de Madrid.
En este sentido, Matute ha insistido en que en la región «no se le niega el aborto a nadie». Según ha dicho, Madrid garantiza el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo y recibe a más de 3.000 mujeres de otras comunidades autónomas que acuden a la capital para realizar este procedimiento. Con ese argumento, la consejera ha querido zanjar las acusaciones de discriminación hacia las mujeres y ha marcado distancia con el Gobierno central, al que ha acusado de incoherencia en la gestión del derecho al aborto en territorios como Ceuta o Melilla.
«Trabajamos en positivo»
Durante su respuesta, Matute ha insistido en que la política sanitaria del Ejecutivo madrileño se orienta hacia medidas realistas y constructivas para favorecer la maternidad y la natalidad. «Creemos en la libertad de las mujeres. No se le deniega a nadie el aborto, pero tenemos políticas en positivo para fomentar la maternidad y la paternidad», afirmó. La consejera aseguró que estas medidas ya han tenido efectos visibles, con «un aumento del 5% en los nacimientos» en la región y un total de 53.000 alumbramientos el año pasado.
La titular de Sanidad reivindicó que su estrategia combina la defensa de la libertad de elección con el apoyo activo a quienes desean ser madres o padres. «Eso es trabajar en positivo y ayudar a las mujeres, a las madres y a los padres», subrayó, en contraste con lo que calificó de inacción por parte del Ministerio de Sanidad. Matute también aprovechó para reprochar a la ministra Mónica García que no haya destinado ni un euro a la prevención de embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual.
Choque con la oposición
Por su parte, la diputada Marta Carmona acusó al Ejecutivo madrileño de expulsar a las mujeres del sistema público cuando solicitan interrumpir su embarazo, y denunció que Madrid es la única comunidad donde la sanidad pública se desentiende de las interrupciones voluntarias. «La sanidad pública madrileña las expulsa a todas», afirmó, asegurando que la región utiliza la maternidad como excusa para recortar derechos.
Matute respondió con dureza, rechazando las acusaciones y acusando a Más Madrid y al PSOE de manipular el debate sobre derechos sexuales y reproductivos. «No me den lecciones de feminismo», replicó la consejera, asegurando que su Gobierno trabaja para mejorar la vida de las mujeres y defiende su libertad frente al sectarismo del Gobierno central. La consejera cerró su intervención reafirmando que su Ejecutivo seguirá apostando por políticas de natalidad y libertad de elección: «En la Comunidad de Madrid no se le niega el aborto a nadie, pero creemos en ayudar a quien quiere ser madre».
Cribados oncológicos: defensa del modelo madrileño
Antes de la polémica por el aborto, el debate sanitario se abrió con la evaluación de los programas preventivos de cáncer. La diputada del PSOE, Sara Bonmatí, cuestionó la eficacia de los cribados oncológicos en la Comunidad de Madrid y advirtió sobre la falta de recursos para la ampliación del programa de detección de cáncer de mama, especialmente tras haberse realizado 15.000 mamografías menos en 2024 que el año anterior. «¿Con qué recursos piensan ustedes implementar esta ampliación cuando no son capaces ni de asumir la actual?», planteó Bonmatí, que denunció también las demoras de hasta cinco meses en hospitales como el de Móstoles o La Princesa.
Matute respondió defendiendo la fiabilidad del sistema y acusó a la oposición de «mentir con inmunidad parlamentaria» y de poner en riesgo la confianza de la población. «En la Comunidad de Madrid tenemos unos cribados fiables, seguros y excelentes, y no voy a consentir que con la inmunidad parlamentaria mientan, porque eso puede llegar a ser un delito contra la salud pública», aseguró. Subrayó que Madrid cuenta con «el programa más completo», con más de 450.000 mamografías realizadas en la última campaña y un incremento del 4% respecto al ejercicio anterior.
Además, destacó que «en menos de quince días las pacientes inician el proceso de tratamiento» tras una sospecha de malignidad y que el sistema se ha ampliado con horarios de tarde y fin de semana para mejorar el acceso. Sobre el cribado de colon, apuntó que «ya se han detectado 311 cánceres» y que la recogida de muestras se podrá realizar «en farmacias o en los servicios especializados», reforzando la accesibilidad. Matute cerró pidiendo a la oposición «no confundir a las mujeres» y subrayando que estos programas «salvan vidas cada día».
Salud mental: un nuevo instituto infantil
El Pleno concluyó con la tercera pregunta, centrada en la atención a la salud mental infantojuvenil. La diputada del PP Carlota Pasarón pidió a la consejera que detallara las nuevas actuaciones puestas en marcha por su departamento. Matute explicó que la salud mental es una prioridad de su Gobierno y destacó la creación de 400 nuevas plazas de profesionales especializados, cifra que asciende a 700 si se cuentan desde 2018. En este sentido, la consejera destacó que los «psiquiatras, psicólogos, clínicos, enfermeros, celadores, técnicos y trabajadores sociales» son la «alta tecnología» de la región.
La consejera recordó que tienen pendiente la creación del Instituto de Neurociencias y Salud Mental para niños y adolescentes en el Hospital Niño Jesús, «el primero de sus características en España», que integrará servicios de neurología, neurocirugía y salud mental. «Queremos cuidar la salud del cerebro desde la infancia y la adolescencia», afirmó Matute, y destacó que el nuevo centro trabajará «en red con el futuro instituto de investigación de excelencia en salud infantojuvenil de la Ciudad de la Salud».
Asimismo, remarcó la apertura de hospitales de día en municipios «como Parla, Arganda del Rey o San Sebastián de los Reyes», y la extensión de la hospitalización a domicilio. Ello lo justificó dejando claro que creen «que hay que ayudar a la población y acompañar a las familias». Según dijo, ya se han atendido «101 niños y adolescentes con éxito en el domicilio» y se ha ejecutado el 85% del plan de prevención del suicidio.
Pasarón cerró el debate respaldando la gestión del Ejecutivo madrileño y contraponiendo el modelo regional al del Ministerio de Sanidad. «En Madrid no se deja a nadie atrás», afirmó, defendiendo que el Gobierno regional «abre centros, refuerza plantillas y trabaja con los colegios y las familias, sin pancartas ni discursos vacíos». La diputada subrayó que «mientras otros hacen ideología con el dolor, Madrid actúa con prevención, acompañamiento familiar y atención personalizada».