Las medidas que propone el Pacto de Salud Vasco para fortalecer la Atención Primaria

La línea estratégica cuatro busca transformar la Atención Primaria a través de la gobernanza, la adecuación de plantillas y la participación comunitaria

El sistema sanitario vasco afronta el reto de fortalecer su Atención Primaria en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y la necesidad de integrar la atención sanitaria y social. La línea estratégica cuatro del Pacto de Salud establece un marco de actuación que busca desplegar un modelo integral, accesible, proactivo y longitudinal, en el que la gobernanza participativa se convierte en pieza clave.

Este enfoque pretende situar a las personas en el centro del sistema y garantizar una Atención Primaria capaz de ofrecer respuestas eficaces y humanas. Para ello, se plantea un cambio estructural que trasciende la organización interna y busca transformar la cultura asistencial, consolidando la Atención Primaria como eje vertebrador de la salud en Euskadi.

Un modelo de gobernanza y atención integral

Entre los primeros objetivos destaca la creación de un modelo de gobernanza participativo, con financiación específica y autonomía para adaptar los recursos a las necesidades locales. Se prevé la constitución de órganos en los que participen tanto profesionales como ciudadanía, con indicadores que midan su impacto en resultados de salud y en la experiencia de los pacientes.

La atención integral es otra prioridad. Se promueve un enfoque bio-psico-social-espiritual que contemple a la persona y su entorno, con equipos multidisciplinares que garanticen continuidad asistencial entre niveles y servicios sociosanitarios. Para ello, el documento propone incorporar nuevos perfiles profesionales, como psicólogos, nutricionistas u ópticos, y definir ratios ajustadas a las realidades locales, desde la cronicidad hasta los índices socioeconómicos. El cumplimiento se evaluará mediante la tasa de adecuación de plantillas por cada mil habitantes en cada zona básica de salud.

La accesibilidad se concibe como un derecho universal. El Pacto plantea garantizar una Atención Primaria territorialmente equitativa, con cobertura las 24 horas del día, los siete días de la semana. Para ello será necesario reorganizar recursos, coordinar equipos en centros de salud y puntos de atención continuada, y priorizar las áreas rurales y vulnerables. El grado de implantación de este modelo será el indicador clave.

Plantillas adecuadas, proactividad y formación continua

Uno de los ejes centrales es la adecuación de las plantillas. El Pacto reconoce que el desarrollo competencial de cada perfil profesional y la estabilidad de los equipos son esenciales para garantizar la longitudinalidad de la asistencia. Para avanzar en este objetivo, se propone incluir indicadores de continuidad en la gestión de calidad, incentivar la permanencia de los equipos y evitar la rotación excesiva de profesionales. Como herramienta de seguimiento, se diseñará un cuadro de mando de indicadores de longitudinalidad que permita medir el grado real de estabilidad asistencial.

El documento también apuesta por un modelo de atención proactivo, anticipándose a las necesidades de salud de la población y reforzando los vínculos comunitarios. En este marco, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad se consideran elementos estratégicos. El indicador establecido es el número de acciones comunitarias coordinadas e implementadas cada año.

La eficiencia del sistema se buscará a través de una gestión avanzada de la demanda, el desarrollo de competencias diagnósticas y terapéuticas en Atención Primaria y la reducción de tareas administrativas. El éxito se medirá mediante el porcentaje de protocolos de resolución autónoma implementados por los distintos perfiles profesionales.

Finalmente, la formación ocupa un lugar fundamental. Se plantea una estrategia que abarque desde el pregrado hasta la formación continuada, con contenidos prácticos en salud mental, cronicidad, final de vida, violencia de género o enfoque comunitario. El indicador fijado es el porcentaje de profesionales que completen cada año formación acreditada en áreas estratégicas.

Con este conjunto de medidas, el Pacto de Salud Vasco apuesta por redefinir la Atención Primaria como un espacio de cuidados integrales, sostenibles y cercanos. La adecuación de plantillas, junto con la gobernanza participativa y la proactividad comunitaria, se convierte en una de las piedras angulares para garantizar la equidad y la calidad de la asistencia en el futuro.


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