Hace dos días, el consejero de Salud del País Vasco, Alberto Martínez, presentó los presupuestos del Departamento de cara al próximo año. En este sentido, el calendario vacunal de 2026 llegará con una inversión reforzada y nuevas medidas de protección para la población. En concreto, el presupuesto destinado a vacunas crecerá un 5%, hasta los 29,5 millones de euros, más otros cinco millones adicionales para la compra de dosis frente a la gripe.
Además de la mejora económica, el próximo año traerá importantes novedades: la vacunación frente a la tosferina en adolescentes, la incorporación del virus respiratorio sincitial (VRS) en adultos de riesgo, la vacuna tetravalente contra la meningitis y la ampliación del herpes zóster a los 65 y 75 años. Según han podido confirmar fuentes de la Consejería a Gaceta Médica, se plantea hacer una nueva compra de vacunas de herpes zóster. Algo que podría paliar las quejas que ha habido semanas atrás por el desabastecimiento en los hospitales de las mismas.
Por otra parte, la línea estratégica 2 del Pacto de Salud Vasco, llamada ‘Prevención y Vigilancia de la Salud’, ya planteaba una hoja de ruta detallada para reforzar la cobertura vacunal y la respuesta ante riesgos sanitarios emergentes. Este documento, al que ha tenido acceso Gaceta Médica y que ha sido elaborado por un grupo multidisciplinar de expertos, persigue consolidar un sistema público más ágil, equitativo y resiliente frente a amenazas sanitarias y desigualdades de acceso.
Objetivos: reforzar la prevención y asegurar la inmunización
Entre sus siete grandes objetivos, el segundo destaca por su impacto directo en la cobertura de vacunación: integrar todos los programas de inmunización y cribado poblacional dentro de una gestión única y coordinada de salud pública. El propósito es garantizar coberturas óptimas de vacunación en todas las etapas de la vida, con especial atención al suministro y disponibilidad de dosis en los dispositivos sanitarios.
Este enfoque implica que el futuro Instituto Vasco de Salud Pública asuma la dirección de los programas de vacunación y de prevención secundaria, asegurando una gestión centralizada, homogénea y basada en evidencia científica.
A su vez, el primer objetivo complementa esta línea al proponer un fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica, clave para detectar precozmente brotes y controlar enfermedades transmisibles, tanto en humanos como en animales, desde la perspectiva de ‘Una sola salud’.
A estos se suman otros objetivos que amplían el alcance preventivo del pacto, como el desarrollo de planes de contingencia ante emergencias sanitarias, la consolidación de un sistema de información en salud pública con seguimiento en tiempo real y la creación de una estructura estable para el Instituto Vasco de Salud Pública. Además, la estrategia incluye la formación continua del personal sanitario, garantizando la profesionalización y la transmisión del conocimiento mediante una futura Escuela de Salud Pública vinculada a la UPV/EHU.
Propuestas: coordinación, fondos y tecnología
Las acciones concretas planteadas incluyen la identificación y coordinación de los agentes implicados en la vigilancia, la mejora de los recursos humanos y técnicos y el uso de tecnologías digitales para notificación y análisis en tiempo real. A ello se añade la creación de planes de contingencia multisectoriales ante amenazas sanitarias, con protocolos actualizados, evaluaciones post-incidente y un fondo económico de emergencia descentralizado que permita movilizar recursos y reservas estratégicas de vacunas con rapidez.
En el ámbito específico de vacunación, las medidas priorizadas buscan garantizar coberturas óptimas, reforzando la logística del suministro y el seguimiento de las inmunizaciones. También se prevé la creación de protocolos multisectoriales de contingencia, con reservas estratégicas de vacunas y un fondo económico de emergencia descentralizado para responder con rapidez a amenazas sanitarias prioritarias.
El documento introduce además la necesidad de fortalecer la comunicación de riesgos, promover la participación comunitaria y desarrollar campañas de educación sanitaria accesibles que refuercen la confianza en las vacunas y fomenten la corresponsabilidad ciudadana en la prevención de enfermedades.
Asimismo, se contempla la incorporación de nuevos sistemas de información integrados que amplíen la vigilancia a riesgos ambientales, sociales y laborales, así como la formación de profesionales especializados que garanticen una respuesta homogénea y cualificada en todo el territorio.
Indicadores: medir el impacto de la prevención
Para evaluar los avances, la línea estratégica establece indicadores precisos. En materia de vacunación, el principal mide la cobertura de inmunizaciones del calendario vacunal tanto infantil como adulto, de acuerdo con los objetivos del Plan de Salud de Euskadi. Otros indicadores analizan la rapidez de detección de brotes, la actualización de protocolos ante amenazas sanitarias o la proporción de profesionales implicados en formación continua.
También se prevé medir el número de procesos de vigilancia incluidos en los sistemas de información pública, el porcentaje de población que percibe haber recibido información clara sobre riesgos sanitarios y la proporción del presupuesto en salud pública en relación con el PIB.
El conjunto de indicadores permitirá un seguimiento real del progreso en prevención, garantizando que las políticas públicas de vacunación y vigilancia sanitaria se ajusten a los estándares europeos y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En definitiva, la estrategia de ‘Prevención y Vigilancia de la Salud’ del Pacto de Salud Vasco propone una transformación estructural del sistema público, combinando tecnología, coordinación institucional y comunicación social para alcanzar una cobertura vacunal plena y una respuesta sanitaria más rápida y efectiva frente a futuras emergencias.