La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido que acometer la desigualdad social debe ser una de las prioridades para mejorar la salud de la población porque «sociedades más desiguales suponen una peor salud para todas las personas». Estas declaraciones las ha realizado en el encuentro ‘Equidad en Salud y principios Marmot: políticas para abordar los determinantes sociales de la salud’, celebrado en el Ministerio de Sanidad, junto al profesor de Epidemiología y Salud Pública en el University College London, Michael Marmot, que ha dedicado toda su vida al análisis de los determinantes sociales de la salud.
Asimismo, en su discurso de inauguración del acto, García ha recordado que «vivimos actualmente en sociedades en las que la desigualdad ha aumentado en las últimas décadas, coincidiendo con el desmantelamiento de los sistemas de bienestar construidos tras la Segunda Guerra Mundial». Por ello, considera que sólo desde el abordaje de las «causas estructurales de la desigualdad» es posible construir un sistema sanitario verdaderamente equitativo para la población.
La ministra ha aprovechado la ocasión y ha hecho un recordatorio de algunas de las medidas que ha propuesto el ministerio para reforzar la sanidad pública, como el Plan de Atención Primaria 2025-2027 o la Agencia Estatal de Salud Pública: «Pese a la irresponsabilidad tacticista que impidió su votación, volveremos a llevar al Congreso de los Diputados para sacarla adelante», ha remarcado.
Crisis climática
También se ha referido a la crisis climática, como uno de «los mayores desafíos» para la salud pública. Para ello, ha recordado que, junto a los ministerios de Transición Ecológica y Reto Demográfico y el de Ciencia, Innovación y Universidades, el Observatorio de Salud y Cambio Climático, han realizado políticas basadas en «evidencia científica que protejan la salud de hoy sin comprometer la del mañana».
Además, García ha advertido de las decisiones políticas, como las del Gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, que asegura que «socavan la ciencia, debilitan la protección de las poblaciones más vulnerables y erosionan décadas de avances en salud pública». «Las consecuencias son globales y los primeros en sufrirlo son siempre los mismos: quienes más necesitan que la salud pública funcione», ha concluido la ministra.
Michael Marmot y la desigualdad social
Michael Marmot, en su discurso, abordó cruciales aspectos sobre la desigualdad global. «Los determinantes sociales de la salud son las condiciones en las que nacemos, crecemos, vivimos y envejecemos. Y la desigualdad radica en el acceso al poder, al dinero y a los recursos que originan esas disparidades», explica el experto.
Resaltó la importancia del «empoderamiento», que tiene tres niveles. Primero, el material: «Si no tienes dinero para alimentar a tus hijos, es imposible estar empoderado.» Segundo, el psicosocial: «Tener control sobre tu vida y la capacidad de tomar decisiones que te afecten.» Y tercero, el político: «Tener una voz».
En cuanto a los datos de esperanza de vida, Marmot explicó: «Desde 1919 hasta 1999, la esperanza de vida aumentaba un año cada cuatro, seis horas de cada 24. Si comenzaras a trabajar a las nueve, a las tres de la tarde, tu esperanza de vida habría crecido», señala. Sin embargo, en 2010, esa tendencia cambió. «Hubo 14 años en los que la esperanza de vida no mejoró.»
Finalmente, Marmot afirmó: «Trabajo con la hipótesis de que la salud de una población refleja cómo funciona una sociedad y si satisface las necesidades de sus ciudadanos. Si la salud no mejora, la sociedad no lo está haciendo; si aumentan los problemas de salud, aumentan las desigualdades.»