Las muertes atribuibles a la temperatura aumentan un 9,6 % hasta agosto frente a 2024

Los datos del sistema MoMo del ISCIII muestran que las defunciones por temperaturas extremas presentan picos estacionales recurrentes, principalmente durante los meses de verano e invierno

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En los últimos diez años, las muertes relacionadas con el exceso o defecto de temperatura en España han mostrado importantes fluctuaciones, según los datos del sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Estas cifras son testigo de cómo los cambios ambientales influyen en la mortalidad, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

La gráfica histórica muestra cómo las defunciones por temperaturas extremas presentan picos estacionales recurrentes, principalmente durante los meses de verano e invierno, reflejando el impacto del calor y el frío sobre la mortalidad. De hecho, entre 2015 y 2025, un total de 44.357 defunciones se atribuyen directamente a temperaturas extremas.

Los datos del ISCIII también indican que los periodos con mayor número de defunciones coinciden con activaciones de los Planes Nacionales de Actuaciones Preventivas frente a temperaturas extremas, que buscan mitigar el impacto del calor o del frío en la población. De esta forma, la serie de datos permite observar claramente los efectos acumulados de estos fenómenos a lo largo de más de una década, con especial atención a los incrementos registrados en años recientes.

Si se analizan las cifras del presente año hasta agosto, se observa que se registraron 3.858 defunciones atribuibles a la temperatura, dentro de un total de 280.303 fallecimientos observados. Esto supone un 9,6% más que en todo el año 2024, donde se produjeron 3.521 muertes asociadas a la temperatura. Por su parte, en 2023 se alcanzó el máximo de la década con 7.780 defunciones vinculadas a variaciones térmicas, a pesar de que ese año se registró un déficit general frente a las estimaciones.

En 2022 se produjeron 5.876 defunciones atribuibles a la temperatura, mientras que 2021 presentó 3.550 casos. En 2020, año marcado por la pandemia de COVID-19, se registraron 2.152 muertes asociadas al exceso o defecto de temperatura. Por otro lado, en 2019 se produjeron 3.023 muertes por esta causa; en 2018 3.092; en 2017 5.190; en 2016 3.265; y, finalmente, en 2015 3.052 defunciones relacionadas con la temperatura.

Situación por CCAA

Desde enero de 2023, el sistema MoMo ha registrado a nivel nacional 14.657 defunciones atribuibles a temperaturas extremas y ha notificado cuáles son las comunidades autónomas con mayor o menos incidencia. En este periodo, aquellas con mayor número de muertes por esta causa son Galicia (2.911), Andalucía (2.312) y Cataluña (1.608). En el extremo opuesto, las regiones con menos defunciones relacionadas con la temperatura son Ceuta (11), Baleares (10) y Melilla (6).

El sistema MoMo fue desarrollado en 2004, en el marco del 'Plan de acciones preventivas contra los efectos de las temperaturas excesivas', coordinado por el Ministerio de Sanidad, para reducir el impacto sobre la salud de la población como consecuencia del exceso de temperatura. El objetivo de MoMo es identificar las desviaciones de mortalidad diaria observada con respecto a la esperada según las series históricas de mortalidad, y permite estimar de forma indirecta el impacto de cualquier evento de importancia en Salud Pública.


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