Hoy se ha presentado la apertura de un proceso de consulta pública para la elaboración de un Real Decreto que garantice una alimentación saludable, sostenible y de calidad en hospitales y residencias de mayores. Esta norma, aún en fase de redacción, busca poner en el centro de la política pública a las personas más vulnerables de la sociedad, especialmente aquellas institucionalizadas o ingresadas, para mejorar su salud y calidad de vida a través de la alimentación.
Beatriz Robles, nutricionista y profesora universitaria de Nutrición Humana y Dietética, ha destacado en la rueda de prensa la importancia ética y sanitaria de asegurar no solo alimentos nutritivos y suficientes, sino que la comida sea «una fuente de placer y respeto» hacia las preferencias de los pacientes. “Dignificar la estancia en hospitales y residencias pasa por garantizar una alimentación adecuada que cuide y respete a las personas”, ha subrayado.
Según ha señalado Robles, los datos científicos respaldan la necesidad urgente de esta regulación. La nutricionista y profesora de nutrición ha dejado claro que estudios en España evidencian que una de cada cuatro personas ingresadas en hospitales está desnutrida o en riesgo de desnutrición, lo que multiplica por tres la duración media de su estancia y genera un gasto adicional de hasta 1.500 euros por paciente. En residencias, el riesgo de desnutrición afecta al 28,4% de los usuarios, aunque esta cifra podría ser mucho mayor por un infra diagnóstico generalizado.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha enfatizado que la alimentación es un pilar fundamental de la salud y que, paradójicamente, no está garantizada para quienes más la necesitan. «No podemos permitir que en un país con crecimiento económico y social como el nuestro se desatienda una necesidad tan básica y vital«, ha afirmado. La ministra reclama que los menús hospitalarios y residenciales estén «a la altura de nuestro Sistema Nacional de Salud«, eliminando los ultraprocesados y adaptando las dietas a las necesidades reales de los pacientes.
García también ha alertado sobre las consecuencias clínicas de una mala alimentación en estos entornos: retrasos en la recuperación, en la cicatrización y en la reducción del tiempo de ingreso hospitalario. «Un paciente bien alimentado se recupera antes, requiere menos intervenciones y eso significa mejor uso de los recursos sanitarios«, ha explicado.
Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, ha remarcado la necesidad de coherencia en las políticas públicas para garantizar el derecho universal a una alimentación saludable. Bustinduy ha señalado que el Real Decreto de comedores escolares fue un primer paso que ahora se amplía a hospitales y residencias. “Atender esta demanda social histórica es una obligación para construir una sociedad más justa, inclusiva y sostenible”, ha apuntado.
Sobre la implementación, la ministra de Sanidad ha subrayado que este proceso será colectivo, con aportaciones de profesionales sanitarios, nutricionistas, sindicatos, familias y entidades sociales. Se busca identificar casos de éxito para extenderlos a todo el país, asegurando que en todos los centros hospitalarios y residenciales se ofrezca una alimentación digna y saludable, acorde con las evidencias científicas.
Respecto a las comunidades autónomas, responsables de aplicar el Real Decreto, Mónica García ha recalcado que confía en que todas lo adopten y cumplan. «Si alguna no lo hace, tendrá que responder ante sus ciudadanos y familias«, ha advertido. Para ello se reforzarán los mecanismos de inspección y control, siempre con la colaboración de la sociedad civil y demás actores implicados.
En términos económicos, la ministra García ha recalcado que esta iniciativa es una medida de prevención que generará ahorros a largo plazo. Reemplazar alimentos ultraprocesados por productos frescos, locales y nutritivos no solo mejora la salud, sino que puede reducir costes mediante una mejor recuperación de los pacientes y una menor estancia hospitalaria.
Finalmente, se ha insistido en que la alimentación no es un trámite ni una cuestión secundaria, sino una dimensión esencial de la salud pública y de la dignidad humana. «La salud comienza en el plato«, ha afirmado la ministra, dejando claro que este Real Decreto representa un compromiso histórico para proteger y mejorar la vida de quienes más lo necesitan.