El informe que explica por qué debemos estar preparados desde la Salud Pública frente a las olas de calor

El documento elaborado por la Sociedad Española de Salud Pública expone que "es fundamental fortalecer la coordinación entre los servicios meteorológicos y las autoridades sanitarias para mejorar la capacidad de respuesta de los sistemas de salud" ante el cambio climático

El calor extremo y las olas de calor están en aumento debido a los cambios climáticos constantes, un fenómeno que afecta a todas las áreas del planeta, y en gran medida a España. El informe ‘Cambio climático y salud: Una visión Iberoamericana’, elaborado por la Sociedad Española de Salud Pública (SESPAS), destaca que este fenómeno no solo está alterando la temperatura media, sino que también está modificando el entorno social, económico y sanitario, lo que aumenta los riesgos para la salud pública.

Sistemas de alerta temprana y preparación de los sistemas de salud

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se espera que el cambio climático cause aproximadamente 250,000 muertes adicionales cada año entre 2030 y 2050. El informe subraya que las olas de calor tienen un impacto directo en la salud pública, causando enfermedades como el golpe de calor, la deshidratación y el empeoramiento de condiciones preexistentes como las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. Las personas mayores de 65 años son las más vulnerables a estos efectos, especialmente las mujeres mayores de 75 años, y también trabajadores al aire libre, como los que realizan actividades físicas en las horas más calurosas del día.

En este sentido, el informe destaca la necesidad urgente de crear y mejorar los sistemas de alerta temprana en toda España, especialmente en áreas urbanas, que enfrentan el fenómeno de las «islas de calor». Estos sistemas deben estar integrados con los servicios meteorológicos y las autoridades sanitarias para coordinar la respuesta eficaz. Es esencial que los servicios de salud pública estén bien preparados y cuenten con los recursos necesarios para minimizar la mortalidad durante las olas de calor. Los sistemas de salud deben mejorar la resiliencia frente a estos eventos mediante una infraestructura sanitaria adecuada y recursos, como hospitales móviles, que puedan atender rápidamente a las personas afectadas.

Recomendaciones para mejorar la resiliencia sanitaria

El informe subraya que el cambio climático es un desafío global que afecta la salud, y las soluciones deben involucrar no solo a las instituciones sanitarias, sino también a otros sectores. Se recomienda que los sistemas de salud estén preparados para enfrentar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y vectoriales que aumentarán debido al aumento de las temperaturas y a la alteración de las estaciones. Además, se propone fortalecer las capacidades de los servicios de salud en zonas vulnerables, como las áreas rurales, donde el acceso a servicios médicos es limitado.

El impacto psicológico del calor extremo

El calor extremo también está relacionado con un aumento de trastornos mentales como el estrés postraumático, la ansiedad y la depresión, especialmente en las poblaciones más vulnerables. El informe sugiere que los programas de salud mental sean integrados en los planes de adaptación al cambio climático para reducir la vulnerabilidad psicológica. La ansiedad climática también juega un papel importante, ya que las preocupaciones sobre el futuro y la percepción de un entorno cambiante afectan profundamente al bienestar emocional de las personas.

A su vez, una de las principales conclusiones del informe es que la vulnerabilidad social juega un papel fundamental en la capacidad de la población para adaptarse a las olas de calor. Las personas con bajos recursos económicos o que viven en zonas de alto riesgo enfrentan un mayor impacto, por lo que se recomienda integrar la justicia social en las políticas de salud pública y cambio climático. Las políticas de salud pública deben enfocarse en la prevención y garantizar que los grupos más vulnerables reciban el apoyo necesario.

Por otro lado, el informe también destaca que la educación en salud pública es fundamental para mejorar la respuesta a las olas de calor. En este sentido, se sugiere que los profesionales de la salud reciban formación continua sobre el cambio climático y sus efectos en la salud, especialmente en salud mental, para estar preparados ante futuras crisis.

Una estrategia integral para mitigar y adaptarse al cambio climático

El cambio climático y sus efectos sobre la salud requieren un enfoque integral, que no solo considere la salud pública, sino también el cambio social y económico que provoca el calentamiento global. Las políticas de salud pública deben integrar medidas para mitigar los efectos del cambio climático, como el fomento de la energía limpia y la movilidad sostenible, para garantizar un futuro más saludable.

En definitiva, el informe de SESPAS subraya que la preparación ante las olas de calor no solo es una cuestión de infraestructura y respuesta sanitaria, sino que debe ir acompañada de un enfoque integral y sostenible que permita reducir la vulnerabilidad social y mejorar la capacidad de adaptación de la población ante el cambio climático. Es necesario actuar de manera urgente para garantizar que los sistemas de salud pública sean capaces de responder de manera efectiva a los efectos del calor extremo y otros eventos climáticos extremos.


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