El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, confirmó que el incremento de casos de Mpox continúa cumpliendo con los criterios de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), según lo establecido en el Reglamento Sanitario Internacional (RSI).
Este anuncio se realizó tras la cuarta reunión del Comité de Emergencia del RSI, celebrada el 5 de junio de 2025, dedicada a evaluar el repunte de la viruela símica. Aunque el Comité reconoció los avances en la capacidad de respuesta en ciertos países, informó al director general que el evento mantiene su condición de ESPII debido al aumento sostenido de casos, incluyendo un reciente incremento en África Occidental, así como la probable transmisión no detectada en algunos países fuera del continente africano.
Además, los desafíos operativos persistentes en la vigilancia y el diagnóstico, junto con la insuficiencia de financiación, dificultan la priorización de las intervenciones necesarias, lo que hace imprescindible un apoyo internacional continuado.
El director general también respaldó y emitió las recomendaciones temporales revisadas por el Comité para los Estados Miembros que enfrentan brotes de viruela símica. Estas directrices orientan los esfuerzos nacionales para prevenir y controlar la expansión de la enfermedad.
El 14 de agosto de 2024, la OMS declaró por primera vez que el recrudecimiento de la Mpox en la República Democrática del Congo y su propagación a países vecinos constituían una emergencia de salud pública de importancia internacional. Desde entonces, el Comité de Emergencia se ha reunido en tres ocasiones adicionales, confirmando en cada una que el evento mantiene su estatus de ESPII.
Recomendaciones temporales frente a la mpox
Estas recomendaciones temporales se dirigen a los Estados miembros que están experimentando transmisión del virus de la viruela del mono (MPXV), incluyendo, entre otros, aquellos con transmisión comunitaria sostenida, así como casos esporádicos o grupos de casos vinculados a viajes relacionados con el clado Ib del MPXV. Se espera que apliquen estas recomendaciones además de las directrices vigentes sobre la viruela símica, que tienen validez hasta el 20 de agosto de 2025.
La Organización enfatiza la importancia de fortalecer el compromiso político y operativo para la prevención y respuesta a la viruela símica, garantizando la asignación adecuada de recursos y mejorando la coordinación nacional y local según las directrices de la OMS. Es fundamental establecer mecanismos que integren a todos los actores involucrados y permitan monitorear la efectividad de las medidas implementadas, incluyendo apoyo en contextos humanitarios y zonas de conflicto.
Por otro lado, se busca mejorar la vigilancia mediante un enfoque más sensible y con cobertura geográfica amplia, facilitando el acceso a pruebas diagnósticas descentralizadas y precisas, así como la secuenciación genómica para identificar variantes. Además, se refuerza la identificación y seguimiento de contactos para prevenir la transmisión, y se requiere notificar casos a la OMS con regularidad.
Se promueve una atención clínica integral y segura que incluya apoyo nutricional, psicosocial y aislamiento cuando sea necesario, con especial atención a grupos vulnerables como niños, mujeres embarazadas y personas con VIH. Se enfatiza el fortalecimiento de las capacidades del personal sanitario y la provisión de equipos de protección, además de garantizar infraestructuras adecuadas para la prevención y control de infecciones.
Además, se recomienda establecer acuerdos de cooperación transfronteriza para la vigilancia y manejo de casos, evitando restricciones de viaje o comercio que puedan afectar negativamente a las economías locales y regionales.
Respecto a la vacunación, se plantea la implementación de campañas de vacunación selectivas y focalizadas en grupos de alto riesgo para interrumpir la transmisión comunitaria, con estrategias adaptadas al contexto local, monitoreo continuo de la cobertura y eventos adversos, y participación activa de la comunidad para generar confianza.
Del mismo modo, es clave fortalecer la comunicación de riesgos y la participación comunitaria, abordando la desinformación, el estigma y la discriminación, especialmente con la colaboración de grupos sociales afectados. Además, se promueven medidas básicas de prevención e higiene en diversos entornos, incluidos hogares, centros penitenciarios y campamentos.
También, hacen un llamamiento a aumentar y optimizar la financiación nacional y externa para las actividades de prevención y respuesta, integrando las acciones contra la viruela símica con programas existentes de control de otras enfermedades, para maximizar recursos y mejorar resultados sanitarios.
Finalmente, destacan la necesidad de invertir en investigaciones para cerrar brechas de conocimiento sobre la viruela símica, incluyendo la eficacia de vacunas, el papel de huéspedes animales y la transmisión zoonótica, así como la secuenciación genómica para rastrear la epidemiología y evolución del virus.