La salud de una persona no solo depende de su acceso a servicios médicos o su genética, sino que está estrechamente influenciada por los factores sociales, económicos y ambientales en los que vive. Así lo expone en un informe la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde destaca la necesidad urgente de tener en cuenta los determinantes sociales en la salud de las personas. Una iniciativa que el Ministerio de Sanidad ha venido promoviendo en su sistema público de salud. De este modo, este informe refuerza la postura de España, que ya había puesto en marcha políticas que priorizan estos aspectos dentro de su sistema sanitario, un enfoque que ahora la OMS subraya como crucial para mejorar la salud pública global.
El impacto de los determinantes sociales de la salud según la OMS
La OMS detalla en su informe que los determinantes sociales, como el nivel socioeconómico, la educación, el entorno de trabajo, las condiciones de vivienda, y las redes sociales, son fundamentales para el bienestar de las personas. A pesar de los avances en salud a nivel mundial, el informe subraya que las desigualdades en salud persisten, especialmente entre diferentes grupos sociales, y que la lucha contra estas inequidades debe ser una prioridad para todos los países. La OMS propone cuatro áreas clave de acción para abordar estas desigualdades: reducir la inequidad económica, superar la discriminación estructural, gestionar el cambio climático y la digitalización en favor de la equidad, y mejorar los mecanismos de gobernanza para implementar políticas eficaces.
En paralelo, España ha avanzado de manera significativa en este ámbito. El Ministerio de Sanidad español ha establecido un marco de recomendaciones que incorpora los determinantes sociales como una prioridad en su atención sanitaria, destacando la necesidad de integrar estos aspectos en la atención médica por parte de las comunidades autónomas. Este modelo se enfoca en la salud integral, que no solo se limita a la atención clínica, sino que también considera factores como la educación en salud, el acceso a servicios sociales y el apoyo psicológico a los pacientes. Además, se contempla la necesidad de capacitar a los profesionales de la salud para que puedan identificar y actuar frente a estos determinantes.
Comparativa entre la OMS y las recomendaciones del Ministerio de Sanidad
Tanto la OMS como el Ministerio de Sanidad español coinciden en la importancia de invertir en políticas públicas que favorezcan la equidad en salud. Mientras que la OMS aboga por una acción global para abordar la inequidad económica y los determinantes sociales mediante el aumento de la inversión en servicios públicos y la promoción de la justicia social, el Ministerio de Sanidad español enfatiza la creación de una red de atención social que permita a las personas acceder a los recursos necesarios, independientemente de su situación económica. Ambos defienden un enfoque intersectorial que involucre no solo al sistema sanitario, sino también a otros sectores como la educación, el empleo y la vivienda.
Además, el Ministerio de Sanidad proporcionó una serie de recomendaciones a las comunidades autónomas para que los profesionales sanitarios empezaran a valorar y recopilar más datos sobre cuestiones como los ingresos, el estatus migratorio, la participación social, el apoyo social y familiar y la privación de área. Todos ellos, factores que, según la OMS, son determinantes para la salud y, según el mencionado Ministerio, deben introducirse en el historial clínico de los pacientes. En este sentido, España estaría a la vanguardia en la integración de los determinantes sociales defendidos ahora por la OMS.
De todos modos, la integración de los determinantes sociales en la atención sanitaria sigue siendo un desafío a nivel global, especialmente en lo que respecta a la formación continua de los profesionales de la salud y la coordinación entre los diferentes sectores implicados. En este sentido, la OMS recalca que es necesario seguir avanzando en la creación de redes de atención y en la colaboración entre entidades públicas y privadas.
El informe de la OMS también resalta la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra las desigualdades en salud. Si bien España ha logrado avances significativos, el país no está aislado en este esfuerzo; las políticas que promuevan la salud socialmente justa deben ser implementadas a nivel global. La OMS sugiere que la pandemia de COVID-19 ha servido de lección para que los gobiernos pongan en práctica medidas que fortalezcan los sistemas de salud y aborden los determinantes sociales de manera más efectiva.
De este modo, la publicación de este informe por parte de la OMS no solo valida los esfuerzos realizados por España en la integración de los determinantes sociales en el sistema sanitario, sino que también marca un paso importante en la lucha global por la salud equitativa. Si los países siguen el ejemplo de España, donde la política sanitaria ha comenzado a abordar los factores sociales, la inequidad en salud podría disminuir considerablemente. La integración de los determinantes sociales en las políticas públicas es esencial para garantizar que todas las personas, sin importar su entorno o condiciones sociales, tengan la oportunidad de vivir una vida sana y plena.
Esta acción conjunta entre organismos internacionales y gobiernos nacionales, como el de España, sienta las bases para un futuro en el que la salud de todos sea prioritaria, sin dejar a nadie atrás.