La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado a conocer en su último informe sobre la situación del cólera, que durante mayo de 2025 se reportaron 52.589 nuevos casos de cólera y/o diarrea acuosa aguda (AWD) en 17 países. Este incremento supone un alarmante 35% más que en abril. La región del Mediterráneo Oriental ha sido la más afectada, con un total de 28.228 casos, seguida por la región africana con 24.104 casos. A pesar de la cifra alarmante, la OMS también señala una disminución del 4% en las muertes relacionadas con el cólera, registrándose 552 decesos globalmente durante el mismo periodo.
Desde el inicio del año, la situación se ha mantenido tensa, con 211.678 casos de cólera en 26 países, de los cuales 2.754 resultaron fatales. La región africana sigue siendo la más afectada, con un total de 117.346 casos y 2.447 muertes. La OMS ha resaltado que la escasez de datos debido a la falta de informes completos y retrasos en la notificación complican la interpretación de estas cifras. Además, los desastres naturales y los conflictos han dificultado las actividades de monitoreo y control en algunas zonas, lo que ha permitido una propagación más rápida de la enfermedad.
El cólera sigue siendo una amenaza crítica para la salud pública, especialmente en zonas con infraestructura sanitaria limitada. En respuesta, la OMS y sus socios están intensificando los esfuerzos para contener el brote mediante el despliegue de recursos y la implementación de campañas de vacunación. Sin embargo, la demanda de la vacuna oral contra el cólera sigue superando las existencias disponibles, lo que ha obligado a priorizar las zonas más afectadas por los brotes.
El informe también subraya que el brote actual está siendo especialmente devastador en zonas donde el acceso a los servicios de salud es limitado, y donde la falta de acceso al agua potable y a instalaciones de saneamiento adecuado agrava la situación. Los países más afectados, como Sudán, Angola y el Congo, enfrentan no solo el desafío de la propagación de la enfermedad, sino también el de gestionar el impacto de las condiciones sociales y ambientales adversas.
Ante esta crisis, la OMS continúa trabajando junto con sus socios en la respuesta, con el objetivo de fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar la capacidad de tratamiento y aumentar las campañas de prevención. Sin embargo, la situación sigue siendo muy compleja, y los esfuerzos para erradicar el cólera dependerán en gran medida de una mayor cooperación internacional y de la implementación de soluciones sostenibles a largo plazo.
Con el fin de mitigar los efectos del brote, la OMS hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que se mantenga la financiación y el apoyo logístico a los países más afectados, a la vez que se incrementan las campañas de concienciación para prevenir la propagación del cólera en áreas de alto riesgo.