La 23ª línea estratégica de la tercera fase del Pacto de Salud del País Vasco aborda la colaboración público-privada dentro del sistema sanitario. Esta estrategia tiene como objetivo reforzar y modernizar el sistema público de salud, priorizando la prestación de servicios por medios públicos, pero abriendo la puerta a la colaboración privada en aquellas áreas donde pueda ofrecer un valor añadido. La colaboración público-privada se considerará solo cuando aporte un valor añadido frente a otras formas de provisión de servicios, siempre dentro de unos límites que aseguren que el sistema público mantenga su fortaleza y capacidad para atender a toda la población de manera equitativa.
En este sentido, según el documento en el que se detalla la línea al que ha tenido acceso Gaceta Médica, el grupo de trabajo encargado analizó la situación actual de la colaboración público-privada en el sistema de salud, identificando que, a pesar de los avances alcanzados en algunas áreas, existe la necesidad de mejorar el control de los contratos y la calidad de los servicios ofrecidos por operadores privados. De este modo, uno de los mayores retos identificados ha sido la transparencia en la gestión de los recursos públicos y la equidad en el acceso a los servicios, dos aspectos que se han convertido en prioridades dentro de esta fase del pacto.
El grupo también destacó la falta de participación activa de los profesionales de la salud y de la ciudadanía en el diseño de los contratos y en la toma de decisiones relacionadas con los servicios subcontratados. La estrategia propone integrar más profundamente a los profesionales de Osakidetza y a la ciudadanía en la elaboración de los pliegos técnicos y en la supervisión de los contratos, lo que garantizará que se alineen mejor con las necesidades reales de la población. Este enfoque de participación también se extiende a la publicación anual de los planes de contratación y subvenciones, lo que permitirá que cualquier ciudadano, sindicato o empresa pueda presentar alegaciones o comentarios antes de que se formalicen los acuerdos.
En este sentido, para asegurar el éxito de la colaboración público-privada en el sistema de salud vasco, se han planteado cinco objetivos clave, cada uno con líneas de actuación específicas que garantizarán la sostenibilidad, calidad y equidad del sistema. El primer objetivo se centra en reforzar y modernizar el sistema público de salud, priorizando la prestación de servicios mediante medios públicos. Las líneas de actuación incluyen la evaluación continua de cada colaboración público-privada, clasificada en tres categorías: servicios críticos, subcontratables y eliminables. Además, se fortalecerá la capacidad pública para la planificación y contratación, y se ajustará el marco normativo para asegurar la sostenibilidad y eficiencia de las colaboraciones.
El segundo objetivo busca asegurar la participación activa de los profesionales de Osakidetza y la ciudadanía en el proceso de contratación. Se implementarán grupos de trabajo en los que participen estos actores clave, además de permitir que los ciudadanos presenten alegaciones a los planes de contratación y subvenciones anualmente. Esta estrategia garantiza que las experiencias y conocimientos de los profesionales y la población sean considerados en la elaboración de los contratos.
El tercer objetivo se refiere a garantizar la calidad homogénea de las prestaciones en el sector público y privado. Para lograr esto, se creará un protocolo que establezca indicadores de calidad aplicables tanto en el entorno público como en el privado. Se llevará a cabo un control continuo por parte de comisiones de seguimiento que aseguren el cumplimiento de estos estándares de calidad en todas las prestaciones, tanto contratadas como subvencionadas.
En cuanto al cuarto objetivo, se enfocará en asegurar un gasto público eficiente. Las líneas de actuación implican un control detallado y mensual del gasto público en los servicios subcontratados, contratados o convenidos. Los responsables deberán justificar cualquier desviación y adoptar medidas correctoras de manera inmediata, garantizando que el dinero público se utilice de forma adecuada y responsable.
El quinto y último objetivo busca mejorar la transparencia y el buen gobierno en la gestión de contratos, subvenciones y convenios. Se adaptarán las aplicaciones actuales para hacer que la información sea fácilmente accesible para todos los ciudadanos, permitiendo una consulta clara y sencilla. Además, se creará un canal de denuncias confidenciales para garantizar que cualquier irregularidad pueda ser reportada de manera segura, fortaleciendo así la rendición de cuentas dentro del sistema.
Sin embargo, no fue nada fácil establecer todas las líneas de actuación expuestas. En relación con la implementación de estos objetivos, fuentes de la Consejería de Sanidad del País Vasco resaltan a Gaceta Médica que, a pesar de la complejidad del proceso y las tensiones que surgieron, especialmente en el apartado de la colaboración público-privada, el avance ha sido positivo: «sabiendo que iba a ser complejo por la pluralidad y la heterogeneidad, todo ha ido muy bien. Si es cierto que cuando más se tensionó (la reunión) fue cuando llegó el hueco final del documento de la colaboración público-privada. Aun así, todo el proceso se caracterizó por el consenso». También, en el documento de la votación al que ha tenido acceso Gaceta Médica, se detalla que fue el la 2ª línea estratégica de las 24 con más votos en contra (6).
De este modo, el documento refleja un enfoque integral que busca equilibrar las necesidades del sistema público de salud con la participación del sector privado, asegurando que la calidad, transparencia y accesibilidad sean los pilares sobre los cuales se construya el sistema sanitario vasco del futuro.