El Pacto de Salud Vasco incorpora el enfoque ‘Una sola salud’ entre sus líneas estratégicas

La línea estratégica uno busca transformar la prevención y la respuesta sanitaria con medidas que abarcan desde la sostenibilidad ambiental hasta la reducción de desigualdades

El Pacto de Salud del País Vasco recoge en su línea estratégica uno un paso decisivo al situar la salud humana, animal y ambiental bajo un mismo prisma de actuación. El llamado enfoque ‘Una sola salud’ se incorpora con el objetivo de anticiparse a las amenazas globales y responder de forma coordinada a los desafíos sanitarios del presente y del futuro.

Este planteamiento no se limita a la reacción frente a enfermedades ya presentes, sino que busca prevenir y mitigar los riesgos que emergen de la interconexión entre personas, animales, plantas y medioambiente. La pandemia de COVID-19 y el aumento de las zoonosis han puesto de relieve la urgencia de un modelo proactivo, que el pacto pretende consolidar con medidas concretas y evaluables.

Un modelo orientado a la sostenibilidad y la prevención

El primer gran objetivo es orientar el modelo de salud vasco hacia la sostenibilidad medioambiental y la anticipación de riesgos, reforzando la capacidad de adaptación frente al cambio global. Para lograrlo, se plantea la creación de una Alianza ‘Una sola salud’, integrada por instituciones públicas, agentes sociales, sanitarios, educativos, asociaciones, ONGs y la ciudadanía. Este espacio de colaboración tendrá grupos de trabajo específicos, reuniones periódicas y comités especializados, como el de Enfermedades Emergentes.

En paralelo, se impulsará la mejora de la capacidad de respuesta de los sistemas de salud y del personal sanitario, con especial atención a la detección temprana de amenazas. El documento destaca la necesidad de reforzar la formación frente a la resistencia a los antimicrobianos y las zoonosis, así como la liberación de tiempo para que los equipos PROA (Programas de Optimización del Uso de Antibióticos) puedan dedicarse plenamente a estas tareas. Entre los indicadores previstos se incluyen el porcentaje de profesionales capacitados, el control de factores de riesgo y el seguimiento anual de su evolución.

Implicación, conocimiento y ciudadanía

La estrategia no se limita a los profesionales. Otro eje es impulsar la investigación y la formación continua con enfoque ‘Una sola salud’. El pacto propone financiar proyectos científicos para comprender mejor los factores de riesgo asociados a la salud y el cambio global, además de incorporar contenidos específicos en grados universitarios, posgrados y programas de formación acreditada. Asimismo, se prevé la creación de un Observatorio ‘Una sola salud’ encargado de detectar riesgos emergentes, elaborar modelos predictivos y poner a disposición pública un repositorio de información.

El tercer bloque de objetivos apunta directamente a la ciudadanía. Se fomentará la sensibilización y el empoderamiento comunitario a través de campañas divulgativas y educativas, así como la promoción de la participación en la toma de decisiones sobre salud. El Pacto mide este compromiso con indicadores como el número de asociaciones implicadas, proyectos co-diseñados con la comunidad y campañas realizadas cada año.

Protección de la salud ante amenazas globales

La línea estratégica también fija como objetivo intensificar la protección de la salud de la población frente a amenazas globales, emergentes y reemergentes. Para ello, se reforzarán programas de preparación ante catástrofes naturales, epidemias y pandemias, así como las iniciativas que luchan contra la resistencia a los antibióticos y garantizan la seguridad alimentaria. Los indicadores contemplan el número de programas reforzados y de empresas que adoptan prácticas responsables.

Otro frente será la prevención y corrección de daños ambientales, mediante la obligatoriedad de evaluaciones de impacto en salud en proyectos e instalaciones que puedan generar riesgos. Además, se fomentará la agricultura, la pesca y la ganadería sostenibles, con campañas y subsidios que promuevan prácticas respetuosas con el medio ambiente.

Intersectorialidad y equidad como pilares

El pacto subraya la necesidad de una colaboración interinstitucional, intersectorial e interdisciplinar. Para ello, plantea redes de cooperación entre agentes del ámbito de la salud, el medio ambiente, el sector primario, la universidad y las asociaciones profesionales. El objetivo es generar entornos favorables a la salud y promover servicios innovadores, con alianzas estratégicas con universidades como la UPV/EHU.

En paralelo, se quiere implicar a instituciones y empresas en la adopción de prácticas sostenibles, incentivando la participación en proyectos ambientales y programas de hábitos saludables para sus plantillas.

Finalmente, la equidad ocupa un lugar central. El pacto se compromete a integrar la perspectiva de desigualdades evitables en todas las acciones ‘Una sola salud‘, asegurando que la ciudadanía reciba atención adaptada a sus necesidades. Los indicadores incluyen la presencia de mujeres, personas vulnerables y profesionales con experiencia en desigualdades en los órganos de decisión, así como la evaluación de proyectos según criterios de diversidad, sostenibilidad y acceso equitativo.

De esta manera, el Pacto de Salud Vasco convierte el enfoque “Una sola salud” en un marco estratégico que atraviesa todo el sistema, desde la investigación y la formación, hasta la protección de la salud y la reducción de desigualdades. Un modelo que no solo busca anticipar crisis sanitarias, sino también garantizar un bienestar integral, sostenible y justo para toda la población vasca.


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