Padilla critica que Madrid no mencione el alcohol o el tabaco en su Plan contra las drogas

El secretario de Estado de Sanidad dejó claro que lo que ocurre en España es que los estudios sobre los efectos de los estupefacientes "son muy malos y, en algunos casos, contradictorios"

El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha expresado su crítica ante la reciente aprobación del Plan contra las Drogas de la Comunidad de Madrid, subrayando que este documento omite la mención al alcohol y al tabaco, dos de las sustancias más consumidas en la población. Padilla destacó en los pasillos del Congreso de los Diputados que, aunque el Plan se centra en el consumo de otras drogas, como los sedantes o el cannabis, se está ignorando un grave problema de salud pública relacionado con sustancias legales que afectan de manera significativa a los madrileños, como el tabaco o el alcohol.

En este sentido, Padilla resaltó que en la población adolescente de entre 14 y 18 años, alrededor de un 10% de los jóvenes han consumido sedantes sin receta médica, lo cual considera «una barbaridad». «Básicamente estamos hablando de personas que le cogen bien prestado aun familiar el Lorazepam que le ha prescrito el médico que se lo da a un colega o que lo compra por algún otro tipo de mercado negro», afirmó. En sus palabras, este fenómeno está directamente relacionado con la accesibilidad que los jóvenes tienen a este tipo de medicamentos a través de familiares o mercados paralelos. Esta realidad, apuntó Padilla, requiere un enfoque urgente en la política de salud pública que, sin embargo, no se ve reflejado en el Plan contra las Drogas de la Comunidad de Madrid.

El secretario de Estado también mencionó un sesgo de género importante en el consumo de sustancias, ya que las adolescentes tienen una tasa de consumo aún mayor, lo que refuerza la necesidad de adaptar las políticas de prevención a las particularidades de este grupo. «Hablamos uno de cada 10, pero de uno de cada 7 si hablamos además de las chicas. Esto tiene un sesgo de género muy notable», añadió. En este sentido, Padilla sugirió que el Plan debería haber abordado la regulación de sustancias legales como el alcohol y el tabaco, que son igualmente responsables de muchas de las adicciones y trastornos de salud mental en la sociedad española.

En cuanto a la regulación de drogas, Padilla defendió la postura de que, desde un punto de vista de salud pública, «lo que hay que hacer es estudiar los datos». «Por ejemplo, la experiencia de más largo recorrido que tenemos es la de Colorado, en la cual se ha visto que la adolescencia ha disminuido el consumo de cannabis desde su regulación«, comentó. Padilla recalcó que lo que pasa en España es que los estudios sobre los efectos de la regulación de las drogas son «son muy malos y, en algunos casos, contradictorios», pero las evidencias preliminares sugieren que la legalización no incrementa el consumo en la población joven.

El secretario de Estado de Sanidad concluyó su intervención al señalar que la clave no está en el prohibicionismo o en el rechazo a las políticas de regulación, sino en «ver cuáles son las políticas que son de mayor utilidad». Destacó que los estudios y la experiencia de otros países deben ser un referente para desarrollar políticas basadas en evidencia científica, no en dogmas ideológicos.


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