En el reciente Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), se aprobó el nuevo Plan Operativo 2025-2028 para el Abordaje de la Cronicidad. Según el documento de la iniciativa al que ha tenido acceso Gaceta Médica, uno de los aspectos clave del nuevo plan es el abordaje específico de la enfermedad celíaca, una condición que afecta a un porcentaje creciente de la población. En este sentido, el plan subraya la importancia de mejorar el diagnóstico precoz, así como la formación tanto de los profesionales de salud como de los propios pacientes. El objetivo es promover el empoderamiento del paciente, garantizando que adquiera los conocimientos necesarios para llevar un adecuado control de su enfermedad, centrado en la adherencia a una dieta sin gluten, fundamental para la gestión de esta patología.
La formación de los profesionales de salud juega un papel crucial en este proceso, dado que un diagnóstico tardío o erróneo puede complicar la gestión de la enfermedad. Además, el plan propone la creación de espacios educativos para pacientes, como las Escuelas de Salud, donde se brinden recursos e información accesible sobre cómo vivir con celiaquía y cómo evitar la exposición al gluten en su dieta diaria. A través de estas medidas, se busca no solo aliviar los síntomas de la enfermedad, sino también mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Con estas estrategias, el Ministerio de Sanidad espera proporcionar una atención más eficiente y adaptada a las necesidades de los pacientes con enfermedades crónicas, entre ellas la celiaquía, asegurando que el Sistema Nacional de Salud sea más inclusivo y sostenible en el tiempo.
El Plan que mejora la iniciativa de 2012
Este plan, que marca un avance significativo respecto a su predecesor de 2012, responde a la creciente prevalencia de enfermedades crónicas y a la necesidad de adaptar la atención sanitaria a las nuevas realidades demográficas, donde las patologías crónicas afectan a una porción cada vez mayor de la población. Si bien el plan de 2012 se centró en mejorar la coordinación y la atención primaria, la nueva versión introduce una mayor integración de los servicios sociales y sanitarios, así como una actualización en la gestión de enfermedades complejas.
Comparando ambos planes, la principal mejora radica en un enfoque más proactivo y personalizado. Mientras que el de 2012 puso énfasis en la atención centrada en la persona, el de 2025-2028 va más allá, incorporando nuevas estrategias digitales, como la historia clínica electrónica compartida y la telemedicina, lo que facilita un seguimiento más continuo y accesible para los pacientes. Además, se han incrementado los recursos destinados a la formación de profesionales y pacientes, promoviendo un modelo de atención integral que no solo se limita a la enfermedad, sino que también abarca la prevención, la promoción de la salud y la participación activa del paciente en su propio cuidado.
Un cambio relevante en el Plan Operativo 2025-2028 es la inclusión de nuevas patologías crónicas como problemas de salud prioritarios. A la ya reconocida cronicidad de enfermedades como la diabetes o la hipertensión, se han añadido condiciones como la COVID persistente, el dolor crónico no oncológico, las secuelas de la polio y la ya mencionada anteriormente enfermedad celíaca. Esta ampliación subraya la importancia de prestar atención a enfermedades que, aunque menos frecuentes, tienen un gran impacto en la calidad de vida de quienes las padecen.