El Plan común de infecciones respiratorias planteado por el Ministerio de Sanidad hace un par de meses no ha llegado a buen puerto ni se espera que lo haga más adelante. Mientras que el Ministerio echa la culpa a las comunidades gobernadas por el Partido Popular, las autonomías defienden que son los técnicos de Salud Pública regionales los que han considerado que no tiene base científica.
Previa reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), la ministra de Sanidad, Mónica García, ha calificado de "decepcionante" el rechazo del plan común de infecciones respiratorias. "Llevamos meses trabajando de manera técnica en un plan de invierno para que cuando lleguen los virus respiratorios se puedan evitar colapsos y saturaciones del sistema sanitario, de las urgencias, que han llevado año tras año a suspender cirugías o contratar personal que no tenemos. Sin embargo, nos hemos encontrado con la negativa y el veto del Partido Popular", ha expuesto. De hecho, ha añadido que la formación popular "ha votado en contra de sus propios técnicos y de sus propias consejerías".
En este sentido, García ha apuntado que el documento se ha publicado como recomendaciones, pero no entienden que "el PP priorice su lucha contra el Gobierno frente a la protección de la salud de los ciudadanos". "No comprendemos por qué no hemos llegado a un marco común. Esto significa que hay determinados partidos en este país que no han aprendido nada de la pandemia y me parece una irresponsabilidad inadmisible", ha criticado.
Y es que, ha apuntado, el pasado año tuvieron que poner las mascarillas obligatorias en vez de recomendaciones porque vieron que "se estaba desbordando otra vez la curva de la gripe". "Eso queremos evitar, con una serie de indicadores técnicos para que todas las CCAA jugaran con las mismas cartas. Y hemos trabajado con las CCAA hasta que se ha introducido el interés político y las CCAA del PP, encabezadas por Madrid y Castilla y León, han vetado tener un protocolo común", ha lamentado.
"Carece de base científica"
Por su parte, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, a la salida del CISNS ha señalado que el Ministerio presentó un plan que "fue evaluado por todos los representantes de Salud Pública de todas las CCAA y consideraron que carecía de base científica respecto a los planes ya implantados, que ni protegía a la población ni disminuía la presión asistencial". "Ninguna CCAA se ha opuesto a hacer un plan que proteja a la población. Tenemos nuestros planes, que además son muy similares y están para, en función del escenario, proteger a la población", ha señalado Matute, verbalizando unas postura que también han mantenido otras regiones.
Así, la consejera ha recalcado que todas las CCAA tienen un Plan de invierno en marcha desde hace mucho tiempo. En el caso de Madrid, lo inició en octubre con el plan de vacunación, que "es la medida más potente para proteger a la población de la COVID-19, la gripe y otros virus respiratorios". "Luego hay otra serie de acciones que se van desencadenando en función de la incidencia y la monitorización diaria que hace Salud Pública", ha puntualizado Matute.
En este sentido, Matute ha instado a "no utilizar la pancarta a la oposición para luchar contra la sanidad y contra los consejeros". "No fueron las CCAA, sino los expertos los que dijeron que el plan no tenía una base científica. Además, la monitorización que hacían se basaba en un registro que no existe en España", ha insistido la consejera madrileña. "Nadie se opone a mejoras en la salud, que no malinterpreten la información ni lo utilicen mediáticamente y eso es lo que le hemos pedido al principio del CISNS todos los consejeros", ha concluido.
El documento de Sanidad
El documento de Sanidad plantea los distintos escenarios que podrían darse según la gravedad de la incidencia de la gripe. En todos ellos, se incluye la recomendación del uso de la mascarilla, lo que causó polémica y debate cuando el Ministerio presentó el plan.
Recomendaciones generales
- Elaboración, revisión y difusión de las recomendaciones de vacunación frente a patógenos respiratorios para población adulta e infantil.
- Mantenimiento de las funcionalidades de SiVIRA y de las restantes fuentes de información necesarias para generar los indicadores en cada territorio.
- Seguimiento de la situación epidemiológica, virológica y de los casos graves a nivel nacional e internacional.
- Revisión de la dotación y capacidades de los equipos de epidemiología y salud pública en todos los niveles del sistema, incluyendo planes de contingencia para hacer frente a un incremento de casos de IRAs.
- Disponer de la capacidad para la detección precoz de brotes en ámbitos vulnerables y la aplicación de medidas inmediatas de prevención y control para limitar su extensión.
- Elaboración, revisión y difusión a la ciudadanía de las medidas recomendadas para la prevención de las IRAs, que deberán abordar las recomendaciones de vacunación; la importancia de las medidas higiénicas; la utilización de espacios al aire libre y evitar las aglomeraciones; minimizar las interacciones sociales en aquellas personas que tienen sintomatología respiratoria y el uso de la mascarilla quirúrgica durante esas interacciones; ventilar los espacios; y el desarrollo en el ámbito de las instituciones de los mensajes dirigidos a reforzar y comunicar activamente a sus trabajadores y usuarios, las medidas de prevención.
- Capacitación general y específica del personal sanitario y no sanitario implicado.
- Revisión y difusión de los planes de contingencia de los centros asistenciales y sociosanitarios para hacer frente a un incremento de casos de IRAs que garanticen la continuidad asistencial.
Recomendaciones por escenarios
ESCENARIO 1
De forma adicional a las recomendaciones generales, se contemplan las siguientes actuaciones:
- Revisión de los patrones de morbilidad, mortalidad y carga de enfermedad, por grupos de edad.
- Seguimiento y evaluación de las coberturas vacunales e identificación de grupos no vacunados de especial vulnerabilidad.
- Evaluación precoz de la correspondencia entre cepas vacunales y circulantes.
- Promover y fomentar los canales de formación y comunicación entre los responsables de vigilancia epidemiológica, direcciones asistenciales, servicios de riesgos laborales y servicios de medicina preventiva/control de infecciones de los ámbitos vulnerables para establecer las medidas de control de la transmisión y el desarrollo de capacidades de anticipación.
- Difusión de recomendaciones para la prevención de las IRAs a la población en todos los ámbitos, así como a los profesionales sanitarios.
- Se recomendará a las personas que presenten sintomatología de IRA el uso de mascarilla quirúrgica, la minimización de las interacciones sociales y medidas de etiqueta respiratoria e higiene de manos durante los 5 días posteriores al inicio de síntomas con el objetivo de disminuir la transmisión. Estas medidas deben extremarse si van a tener contacto con personas vulnerables.
- Siempre y cuando las características del puesto lo permitan, se recomienda favorecer el teletrabajo de las personas que presenten sintomatología de IRA si, evitando contacto directo con personas vulnerables en el ámbito laboral.
- Difusión entre trabajadores de residencias y residentes de las normas y procedimientos internos de prevención y control de infecciones en los ámbitos vulnerables, especialmente en los espacios de reuniones comunes y espacios cerrados.
- En caso de que los trabajadores de centros residenciales que están en contacto con población vulnerable sean casos de IRAs, se les intentará reubicar en áreas donde no haya contacto directo con personas vulnerables y, de no ser posible, se recomienda dar de baja a la persona durante los 5 primeros días tras el inicio de los síntomas. Una vez reincorporado, seguirá utilizando permanentemente la mascarilla hasta, al menos, la remisión completa de los síntomas.
- Aplicación, según capacidad del centro hospitalario, de los circuitos internos de control de la transmisión de los virus respiratorios.
- Recomendación de utilización de la mascarilla quirúrgica en los hospitales a todas las personas, tanto personal sanitario como pacientes y acompañantes, en ámbitos vulnerables como salas de tratamientos quimioterápicos, unidades de trasplantados y similares.
ESCENARIO 2
De forma adicional a las medidas recomendadas en los escenarios previos, se contemplan las siguientes actuaciones:
- Reforzar las capacidades para la detección precoz y correcta declaración de casos por parte de los centros asistenciales en los sistemas de vigilancia establecidos.
- Valorar la necesidad de programar reuniones periódicas entre los responsables de vigilancia epidemiológica, direcciones asistenciales, servicios de riesgos laborales y servicios de medicina preventiva/control de infecciones de los ámbitos vulnerables para establecer las medidas de control de la transmisión y el desarrollo de capacidades de anticipación.
- Refuerzo de la difusión de recomendaciones a la población en todos los ámbitos, tanto sobre las medidas recomendadas de higiene respiratoria como las recomendaciones de auto aislamiento en caso de presentar síntomas compatibles con IRAs.
- Refuerzo y comunicación activa en el ámbito de las instituciones (empresas, escuelas, centros sanitarios, etc.) de las medidas de prevención y actuación en caso de síntomas dirigida a las personas trabajadoras y usuarias.
- Fomentar el diagnóstico precoz de las personas con síntomas de IRA.
- Se reforzarán las medidas de ventilación, limpieza y desinfección adecuadas a las características e intensidad de uso de los centros de trabajo o cualquier otro ámbito interior
- Se recomendará el uso de mascarillas para aquellas personas cuyas ocupaciones los llevan a un contacto cara a cara extenso con el público y siempre que interaccionen con personas con síntomas compatibles o casos confirmados.
- Se impulsarán las medidas de prevención que eviten la aglomeración de personas trabajadoras en espacios cerrados de los centros residenciales.
- Se reforzarán las normas y procedimientos internos de prevención y control de infecciones en los ámbitos vulnerables de los centros residenciales, especialmente en los espacios de reuniones comunes y espacios cerrados.
- Recomendar activamente a las personas de los centros residenciales con riesgo de desarrollar complicaciones graves (grupos de mayor edad o con enfermedades subyacentes) la utilización de mascarillas en sus interacciones sociales cuando no pueda garantizarse el distanciamiento físico.
- Se recomienda el uso de mascarillas de forma permanente para todos los trabajadores de los ámbitos vulnerables de los centros residenciales, pero no para los pacientes o residentes, valorando su obligatoriedad de manera general o en los centros que, según su situación específica y vulnerabilidad, así se determine.
- Se pueden restringir las visitas de cortesía en los centros residenciales, siempre valorando la repercusión emocional que puede tener esto en las personas más vulnerables y minimizando la restricción en estos casos.
- En caso de que los trabajadores de centros residenciales que están en contacto con población vulnerable sean casos de IRAs, se les intentará reubicar en áreas donde no haya contacto directo con personas vulnerables y, de no ser posible, se procederá a dar de baja a la persona los días indicados de aislamiento. Una vez reincorporado, seguirá utilizando permanentemente la mascarilla hasta, al menos, la remisión completa de los síntomas.
- Activación, si precisa, de los planes de continuidad para garantizar la asistencia sanitaria ante un incremento agudo de la demanda asistencial, de absentismo por enfermedad de los trabajadores de los hospitales o centros de salud o, en determinadas situaciones, por cuarentena del personal tanto sanitario como no sanitario.
- Implementación de los planes de contingencia que incluyan el refuerzo de las medidas de prevención y control de la infección en los servicios de salud. Aplicación según capacidad del centro de los circuitos internos de control de la transmisión de los virus respiratorios.
- Indicación de uso de mascarilla, tanto por los trabajadores como por los pacientes y sus acompañantes en lugares de uso común como salas de espera o urgencias hospitalarias, valorando su obligatoriedad de manera general o en los centros que según su situación específica y vulnerabilidad así se determine.
- Refuerzo de la capacitación general y específica del personal sanitario y no sanitario implicado en los hospitales y centros de salud incluyendo: información técnica sobre transmisión de infecciones respiratorias agudas, procedimientos de prevención y control de la infección (uso correcto de EPIs, higiene de manos, gestión de aislamientos, gestión de residuos), protocolos de definición y notificación de casos y líneas de comunicación internas, seguridad del paciente y limpieza y desinfección.
- Revisión de las capacidades asistenciales y reservas de recursos básicos, entre ellos equipos de protección personal, así como previsión de necesidades y adquisición.
- Garantizar la capacidad diagnóstica ante el aumento de los casos.
- Incremento, si es necesario, de las capacidades de los servicios de urgencias y de UCI.
ESCENARIO 3
De forma adicional a las medidas recomendadas en los escenarios previos, se contemplan las siguientes actuaciones:
- Se reforzarán la coordinación entre los diferentes territorios mediante la convocatoria, si procede, de reuniones extraordinarias del Pleno del CISNS y sus conferencias sectoriales.
- En caso necesario, se podrá valorar la adopción de medidas adicionales y excepcionales que se implementarán de acuerdo a la normativa específica.