La convocatoria de huelga indefinida de los sindicatos médicos se formalizó hoy con un frente común que agrupa a varias de las organizaciones profesionales más representativas: La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) la impulsa junto al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA). El anuncio reabre el choque político en torno al borrador del nuevo Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad.
El movimiento sindical fija el inicio de la huelga indefinida a partir del 16 de febrero, como respuesta directa al texto ministerial. La movilización se articulará en una primera fase con una semana de paros al mes entre febrero y junio, a la espera de avances hacia un Estatuto propio para el médico y el facultativo. Los sindicatos enmarcan la escalada como una estrategia sostenida para elevar la presión y forzar cambios en la negociación.
El PP eleva el tono y Madrid endurece el discurso
Tras el anuncio, la vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP, Carmen Fúnez, cargó contra el Ejecutivo en su cuenta de X con un mensaje centrado en el impacto asistencial de los paros. «Todo lo que toca el Gobierno crea caos e inseguridad. Ahora otras cinco semanas de huelga nacional contra Sanidad en 6 meses, con más anulaciones y retrasos en citas y cirugías. Todo por la imposición y el ninguneo del Gobierno a los profesionales. Es intolerable e insostenible», denunció Fúnez.
En sus declaraciones posteriores, Fúnez ha sostenido que la huelga indefinida de médicos convocada hoy nace de la «imposición» y el «ninguneo» del Ministerio de Sanidad, al que ha acusado de actuar con «falta de diálogo» hacia unos profesionales que, según remarca, son «el eje y el pilar del Sistema Nacional de Salud». Ha advertido de que la consecuencia la asumirán los ciudadanos, con citas e intervenciones que se «recalarán o retrasarán», y sitúa el paro en cinco semanas durante el primer semestre.
A partir de ahí, Fúnez ha presentado la convocatoria como un «récord negativo» del Ejecutivo y como la prueba de que «nada de lo que depende del Gobierno de Sánchez funciona», porque, asegura, solo busca «protegerse y mantenerse en el poder» y acaba generando «caos e incertidumbre» en los servicios públicos. En ese marco, ha negado que pueda atribuirse a explicaciones como el «estado anímico» y ha cargado la responsabilidad sobre el presidente y la ministra, de la que ha afirmado que «hace mucho debería haber sido cesada». La vicesecretaria ha concluido que la sanidad no se gestiona desde «la propaganda», «el muro de Sánchez» o la confrontación, sino desde el diálogo, los acuerdos, el respeto a los profesionales y la prioridad del ciudadano y de la calidad asistencial.
En la misma jornada, la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, vinculó la convocatoria con el diseño del borrador ministerial y con la interlocución elegida por Sanidad. «Mónica García será recordada como una ministra sectaria que ha traicionado a sus compañeros con un borrador de un Estatuto Marco de la vergüenza lesivo y regresivo», afirmó, y reclamó reformar el texto con rigor técnico y con todos los implicados. En su intervención, insistió en que los sindicatos médicos han sido excluidos y que el proceso requiere memorias técnica, jurídica y económica, además de la implicación de Función Pública, Trabajo y Hacienda.
Matute añadió que, antes de cualquier reforma, debe abordarse un diagnóstico del estado del sistema y, en concreto, de la falta de recursos humanos y la infrafinanciación por parte del Estado. También pidió evitar que la negociación derive en confrontación entre categorías profesionales, con expectativas irreales o imposiciones imposibles de ejecutar. «Estamos a tiempo y es nuestro deber conseguir un estatuto que mejore las condiciones laborales y a nuestro sistema sanitario», concluyó.
Mientras tanto, el Comité de Huelga (con CESM y SMA al frente) recalca que mantiene abierta la puerta a un acuerdo. Los convocantes aseguran que siguen con la mano tendida al diálogo y esperan que Sanidad retome conversaciones para avanzar en mejoras laborales. El pulso, sin embargo, queda ya fechado en el calendario, con un primer tramo de paros que amenaza con tensionar agendas, quirófanos y negociación política a la vez.
Paros escalonados y manifestación en Madrid
Según el comunicado sindical, el calendario contempla paros del 16 al 20 de febrero, del 16 al 20 de marzo, del 27 al 30 de abril, del 18 al 22 de mayo y del 15 al 19 de junio. La hoja de ruta se acordó tras la unificación reciente de las acciones, con el objetivo de reforzar el pulso institucional. En ese mismo marco, los sindicatos buscan visibilizar el rechazo al preacuerdo del Estatuto Marco entre Sanidad y los sindicatos nacionales de Ámbito de Negociación (SATSE-FSES, FSS-CCOO, UGT y CSIF).
La decisión se ratificó tras la reunión celebrada hoy, jueves 22 de enero, por CESM, SMA, MC, Amyts, SME y O’MEGA. Las organizaciones sostienen que el borrador actual no reconoce adecuadamente las particularidades del ejercicio médico, con sus condiciones específicas de formación, responsabilidad y desempeño. Como arranque de la agenda de movilizaciones, también han anunciado una manifestación unitaria el sábado 14 de febrero en Madrid, con participación de profesionales de todas las comunidades.
En su posicionamiento público, los sindicatos han insistido en que el conflicto no es solo laboral, sino estructural. «Los sindicatos médicos estamos en contra de cualquier imposición que ignore a la profesión», subrayaron añadiendo que «este no es solo un conflicto por los derechos de los médicos, sino por el modelo de Sanidad Pública, que está profundamente deteriorado». En esa línea, sostienen que un Estatuto específico para médicos y facultativos «ayudaría a captar y retener talento» y contribuiría a frenar el deterioro del sistema.