El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha dado un paso al frente con la publicación de un informe de posicionamiento institucional clave para el diseño del próximo Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea (FP10). Este documento estratégico, que marcará la hoja de ruta entre 2028 y 2034, es el resultado de un proceso participativo que ha recogido las demandas de investigadores, gestores y responsables de los principales centros de excelencia del país.
La recomendación más contundente del ISCIII se dirige directamente al bolsillo de Bruselas. Actualmente, el Clúster de Salud recibe un 8,6% del presupuesto total del programa Horizonte Europa. El informe considera esta cifra insuficiente para los retos globales actuales y propone un aumento ambicioso: situar la inversión en salud en una horquilla de entre el 10% y el 15% del presupuesto total.
Pero no se trata solo de pedir más dinero, sino de gastarlo mejor. El personal investigador del Instituto sugiere un cambio en el reparto interno de estos fondos. Se pide una redistribución que favorezca las convocatorias del programa de trabajo frente a la actual tendencia de atomizar la financiación en partenariados o misiones específicas, como la Misión Cáncer. El objetivo es evitar la rigidez y permitir que los fondos lleguen de forma más directa y competitiva a los laboratorios.
Revolución en la investigación clínica: una nueva agencia europea
Uno de los puntos más innovadores del informe es el enfoque sobre los ensayos clínicos independientes. Aunque el ISCIII valora positivamente que el personal investigador lidere estos proyectos en Europa, identifica "múltiples barreras" burocráticas y operativas que frenan su éxito.
Para derribar estos muros, el ISCIII propone una solución estructural: la creación de una nueva agencia dedicada exclusivamente al desarrollo e implementación de ensayos clínicos independientes. Este organismo se encargaría de:
- Diseñar un marco específico y adaptado a la investigación clínica no comercial.
- Impulsar la formación técnica especializada y garantizar financiación estable.
- Ampliar los tiempos de ejecución de los proyectos, reconociendo que los ensayos clínicos tienen ritmos muy distintos a la investigación básica.
Apuesta por las ideas disruptivas: más "bottom-up" y menos burocracia
El informe subraya que la ciencia más transformadora suele nacer de ideas que no encajan en moldes preestablecidos. Por ello, se valora muy positivamente la modalidad de financiación "bottom-up" (de abajo hacia arriba), que permite explorar innovaciones que no tienen cabida en los marcos temáticos rígidos de la UE.
En esta misma línea de eficiencia, la comunidad científica del ISCIII apuesta por las convocatorias en dos fases. Este sistema permite una primera criba de ideas, de modo que los investigadores solo dediquen el esfuerzo masivo que requiere redactar un proyecto completo cuando su propuesta ya ha sido validada como "suficientemente competitiva". Además, se insta a buscar sinergias reales entre diferentes programas de financiación y otros clústeres para evitar que la investigación en salud trabaje de forma aislada.
Transferencia real: del laboratorio a la cama del paciente
El ISCIII es consciente de que la ciencia solo tiene sentido si mejora la vida de las personas. Por eso, el documento exige mejorar la traslación y transferencia de resultados al tejido productivo y al sistema sanitario. La propuesta es clara: aumentar las Acciones de Innovación (IAs) para validar pruebas de concepto y demostraciones tecnológicas.
Se necesitan medidas "realistas" para que el tejido académico español pueda competir con los países punteros en transferencia tecnológica. Esto incluye integrar de forma transversal la ciencia abierta, la dimensión de género y la participación activa de los pacientes y sus representantes en todas las etapas del proceso investigador.
El capital humano: retención de talento y relevo generacional
En un mercado global altamente competitivo, el informe alerta de que herramientas como las Acciones Marie Sklodowska-Curie (MSCA) y las becas del Consejo Europeo de Investigación (ERC) deben dejar de ser solo imanes de atracción para convertirse en anclas de retención de talento.
El ISCIII denuncia que el programa actual no respalda suficientemente el desarrollo de la carrera investigadora clínica. El próximo FP10 debe, por tanto, garantizar un relevo generacional efectivo y ofrecer estabilidad a los profesionales que compaginan la labor asistencial con la científica. En cuanto a las infraestructuras, se recomienda una reestructuración temática para optimizar recursos, fusionar centros con objetivos comunes y, sobre todo, evitar duplicidades innecesarias.
Un consenso nacional con visión europea
Este posicionamiento no es una voz aislada, sino que complementa el informe presentado en 2025 por la Alianza de Institutos de Investigación Sanitaria (IIS). En su elaboración han participado centros de referencia nacional como el Centro Nacional de Microbiología (CNM), el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), el CIBER, el CNIO y el CIEN, entre otros muchos.
Actualmente, el ISCIII ya tiene un peso específico en Europa, con participación en 29 proyectos de Horizonte Europa (18 de ellos en el Clúster de Salud). Con este nuevo informe, el Instituto, bajo la dirección de Marina Pollán, busca asegurar que España no solo participe, sino que defina las reglas de un Espacio Europeo de Investigación que proteja la salud a través de una ciencia excelente, inclusiva y financiada.